Este Blog es un espacio de opinión, reflexión y análisis político, social y cultural
lunes, 28 de mayo de 2012
Carta de un padre al manifiesto 132
Ya no soy estudiante, pero estudié igual que ustedes.
Nosotros soñábamos la revolución,
cuando ustedes no nacían.
Leíamos a Galeano, Nietzsche y Marcuse
y recorríamos calles, montañas y veredas,
por un sueño.
Ahora, somo desempleados del mismo sistema que nos negábamos
ahora buscamos trabajar para que ustedes estudien.
También para nosotros no hubo fronteras,
vivimos en la clandestinidad
Ustedes no vivieron la revolución que soñábamos
pero ya la están haciendo.
Conjuramos por un país libre para ustedes
y la libertad nos está alcanzando
Su rebeldía ya no es un sueño,
es un paso que nos libra del sistema
que nos compro muy caro y nos vendió muy barato.
Alcancen la libertad y sueñen
porque mas tarde, sus hijos les agradecerán
de haberles dejado un país libre.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Y ¿Dónde queda América Latina?
Antecedentes
El primer
problema que intentó resolver el colonialismo ingles frente a las luchas de
liberación nacional fue introducir el
método de organización y desarrollo de
la comunidad que se empieza a aplicar en la India en 1946, convirtiéndose este en un “sedante
masivo” para evitar la independencia del país. La primera mitad del siglo XIX
se distingue, en América Latina, por las luchas de independencia y por el proceso de formación de los estados
nacionales, son perceptibles dos movimientos que estarán en la evolución posterior de América Latina: de un lado surge una burguesía europeizante
que pretende liquidar el pasado precolombino y colonial y que busca integrar
las distintas regiones en las corrientes del comercio internacional en
expansión; de otro, se manifiestan fuerzas tendientes a romper las estructuras
de dominación impuestas por el régimen colonial que buscan integrar las masas
indígenas en el cuadro político social y definir una personalidad cultural autónoma[1].
América Latina fue para Estados Unidos solo una expresión geográfica, lugar
donde se intensificaron y expandieron los capitales y el control de empresas,
situación que creó una dependencia y dominación no solo en los aspectos
económicos, sino en también en lo
político controlados por los organismos panamericanos. ¿Cuándo América Latina
dejó de constituirse en una expresión geográfica para convertirse en un
continente que formara una conciencia histórica? ¿Dónde empieza el continente
latinoamericano a independizarse de los organismos panamericanos? A partir de la primera guerra mundial con la
expansión norteamericana el continente tomo conciencia de que solo un
estrechamiento de los vínculos latinoamericanos permitiría modificar de manera
significativa las condiciones de dialogo con los Estados Unidos. Esto da
nacimiento a la CEPAL
(Comisión Económica para América Latina) en 1948, en Santiago de Chile. La CEPAL constituye en cierta
manera el punto de referencia en la formación de una nueva conciencia
latinoamericana; como apuntaba Pablo González Casanova, un nuevo paradigma,
entendido este como una forma de plantear
y resolver problemas[2]
uno de ellos lanzado por Raúl Prebisch desde la misma CEPAL , con su concepto
de centro - periferia, concepto que
permitió encontrar un punto de quiebre tanto en el nivel mundial como en el
interior de las distintas regiones del mundo: hoy se piensa y se analiza, en
términos de centros que tienen periferias y de periferias que tienen centros. Desde los años cincuenta en América Latina se
ha impulsado dos corrientes fundamentales en lo económico, uno el desarrollismo
y el otro el neoliberalismo. La expresión desarrollo se incorpora para designar
aquellos procesos en cuya virtud, los esfuerzos de una población se suman a los
de su gobierno para mejorar sus condiciones económicas, sociales y culturales
de las comunidades e integrar a éstas a la vida del país y permitirles
contribuir plenamente al progreso nacional[3].
En ese sentido, el desarrollo se generó a partir de programas comunitarios, algunos de ellos se pueden ver
en el siguiente cuadro.

Perspectivas
A partir de la
segunda mitad del siglo XX América Latina empieza a construir un pensamiento
articulado a la vida de los grandes movimientos sociales y populares, en este
sentido, las ciencias sociales se preguntaban si la investigación de las
realidades latinoamericanas se orientaban por la teoría, por los resultados
empíricos o por la de conceptos. Siguiendo este último enfoque las ciencias
sociales latinoamericanas se orientaron por buscar la herencia, la formación y
la reestructuración de los conceptos y categorías que América Latina ha
formulado y reformado y que constituyen su aportación a las ciencias sociales
de la región y del mundo. Conceptos tales como independencia política, orden,
progreso, libertad, revolución, marginación, centro – periferia, dependencia,
colonialismo interno, sistemas políticos y sistemas de poder, sociedad informal
y formalismo autoritario entre otros ponen énfasis en una nueva forma de darle
sentido a una historia construible definiéndose a sí mismo dentro del orden
internacional y del mundo global. Es fundamental preguntarse ¿el tipo de
conocimiento que buscamos, planteamos o discutimos es adecuado para la
construcción de la historia? ¿Qué conceptos pueden articularse o activar lo
social? ¿Bajo que modelos captamos lo real? La realidad plantea dos exigencias,
una su explicación (bajo un ángulo) y la otra la de su potenciación (ángulo de
la acción).
.
[1]
FURTADO, C.; (1985), La Economía
Latinoamericana. Formación histórica y problemas
contemporáneos. 18ª edición. Siglo XXI.
[2]
CASANOVA, G. P.; “Reestructuración de las ciencias sociales: Hacia un nuevo
paradigma” en Ciencias Sociales: Algunos conceptos básicos. México, 1996. Siglo
XXI.
[3]
FOLLARI, R, et. al. (1984) Trabajo en comunidad: Análisis y perspectivas.
México. Universidad Autónoma del Estado de Sinaloa.
jueves, 29 de marzo de 2012
Sin asombro ante la muerte
Y miré al cielo buscando una
respuesta
Un gran arcoíris se dibuja bajo el
sol
Vietnam, Bagdad, Sarajevo, donde los niños mueren
Bajo el fuego del napalm.
París, New York, Berlin, Praga,
donde los pies de media
Humanidad piden a gritos ¡un alto a
la guerra!
La democracia ha costado muchos
muertos
En la plaza de Tianmen donde los
chinos matan a sus hermanos jóvenes
En la plaza de Tlatelolco igual.
Hemos perdido el asombro de la
muerte
Pues la muerte ha calado en nuestras
venas como bestia
O como volcán en erupción
Y nos ha hecho odiar la vida y
embrutecernos
Mirando como mueren, en la industria
televisiva.
El poder enloquece a los hombres
Y los vuelve dioses de sí mismo
Porque nadie les rinde culto
La guerra es el amor a la muerte,
Y la ama la Televisión, el hombre de
poder yla industria bélica
miércoles, 28 de marzo de 2012
Por los caminos de la irreverencia
Lo que sigue son
algunas narraciones de encuentros y desencuentros con lo cotidiano, sin
embargo, todo tiene un origen. He vivido, sentido, y
dolido las calamidades de los otros y aprendí que en la vida a los sujetos les
sobran calamidades que no son color de hormiga, sino hormigueros y... aún me
sigo interrogando ¿Qué me falta? ¿Qué me sobra? Los otros ¿quiénes son los
otros?
Descubrí a los otros
en el rito del suicidio. Sucedió hace apenas unos años, tres niños en situación
de la calle aparecieron muertos cerca del parque olímpico en la ciudad de
México. Se suicidaron. Arrojados a la calle
desde temprana edad ¿qué otro sentido tiene vivir en casa? La vida solo tiene
sentido en la calle, el sentido de la libertad, del vínculo, la calle me vincula
afectivamente con el grupo, le da cohesión a ese complejo tejido de soledades y
de abandonos; ¿Qué pasa cuando este vinculo se rompe? ¿Qué pasa cuando ese
sentido se vuelve persecución en contra del sentido de vivir en la calle?
Cuando se vuelven golpes de policías, prostitución, trabajo, maltrato. Aún no
lo sé que se rompió en esos niños el vínculo, pero de lo que sí estoy
convencido es que eligieron el último sentido de la vida, el límite, es decir,
buscarlo a través de la muerte.
23 de Enero, 1989. Argentina. Un comando de izquierda
asalta el cuartel militar de La
Tablada con varios muertos y desparecidos. Once
sobrevivientes de ese comando hacían una huelga de hambre por las torturas y
las malas condiciones de vida en la cárcel. Tres meses duró la huelga. Mientras
se morían, el presidente argentino compartía en la noche buena, un suntuoso
banquete con los grandes magnates del dinero, los mismos que hoy hunden a
Argentina en una grave crisis y a punto de un estallido social.
Así descubrí a los
otros, comprometidos por un sueño, por
una utopía, sin miedo a la parálisis, a la pasividad. Sin miedo a matar sus
sueños y dejar a su país así como está. Es el mismo sueño rebelde de los
zapatistas, aquel de 1994 que ha transformado al País. El compromiso fue más
allá de la vida, por eso están en la memoria y en un lugar para la historia,
más allá del sacrificio.
En el recorrido de mi
vida he descubierto la importancia de elegir; unos eligen vivir en la seguridad
que les da esta sociedad, eligen formarse o deformarse en ciertas experiencias,
eligen ser parte de un modelo social, de estatus, de clase, de formas de
pensar. Otros eligen, vivir, como - diría Eduardo Galeano -, como niños a la
intemperie, soñando, vagando y metiendo en la memoria las luces de la ciudad,
la basura, los niños en la calle, dos perros jugando, una loca riendo y muchas
figuras que vende la publicidad. El psicólogo es el que mira en el alma, es el
que penetra esa oscuridad. Desde 1968 he vivido y visto que las grandes revoluciones,
los sueños, los cambios sociales se hicieron en lugares como los antes
descritos, se hicieron en la libertad, en la pasión por ver algo diferente. Por
ejemplo, en 1989 miles
de jóvenes chinos se reunieron en la Plaza de Tianmen para exigir
una reforma al comunismo, sus sueños fueron apagados en ese mismo lugar que
exigía la libertad; cientos de tanques del ejército rojo los aplastaron. En
Chile y Argentina todavía hay mujeres buscando a sus hijos robados desde
pequeños por las dictaduras, mientras sus padres en esos años eran arrojados
desde las alturas al mar;
En Colombia, amigos míos que radican aquí en
Cuernavaca buscan afanosamente ayuda para que conozcamos los planes
norteamericanos sobre su País. EE.UU. pretende reducir a Colombia
a cenizas so pretexto del narcotráfico, ¿estaremos viviendo un nuevo Vietnam?
Démosle la razón a la historia
¿qué podemos hacer?
miércoles, 14 de marzo de 2012
Gobernabilidad Democrática: instituciones, gobierno y liderazgo
En México como en todo el continente el
problema del desarrollo pasa básicamente por dos problemas centrales, aunque
estos, no son los únicos, sí son relevantes para lo que enfrentamos. El primer
problema, es que cada vez hay un desencuentro profundo entre los políticos y
sus pueblos; la tendencia de los políticos es a armar su agenda situados
alrededor de los intereses de grupos (vistos tanto en el PRI, PRD y PAN) y sin
ningún rumbo o proyecto. El segundo problema es que, toda gobernabilidad
requiere un liderazgo con visión, legítimo y capaz de resolver conflictos.
Ninguna de estas tres características tenemos en nuestros gobiernos ni en los
líderes de los partidos. La ingobernabilidad tal como la vivimos en algunos
estados y en el país tiene que ver con estos dos factores, el desencuentro con
la amplia audiencia ciudadana y la ausencia de liderazgo. Pero ¿Qué significa
cada uno de estos? En primer lugar hablemos de la gobernabilidad. Entendemos a
esta no tanto a los atributos de un
gobierno sino a su capacidad para enfrentar los retos y las oportunidades
específicos que se nos plantean. La gobernabilidad es la capacidad de un
gobierno para saber mantener un equilibrio y una sana relación entre el sistema
institucional, las capacidades de los actores políticos, económicos y sociales
y finalmente la capacidad transformacional de los liderazgos. Muchos aspiramos
a mejores gobiernos, en efecto, las elecciones presidenciales son trascendentes no solo por sus candidatos
sino por el proyecto de nación, la decisión en las urnas son cruciales, son
decisorias sobre a quién hemos de legitimar nuestros destinos en lo económico,
en lo político y en lo social así como en otros aspectos que por no mencionarse
no resultan relevantes. Por eso, hablar de la gobernabilidad no es tanto preocuparse por tener un buen
gobierno aunque esto esté incluido, la gobernabilidad es crear valor no solo en
el sentido de la satisfacción individual -materialmente hablando -, sino en la
forma en cómo se establecerá la nueva arquitectura social en la que los individuos y grupos buscaran su
utilidad. Por eso la gobernabilidad requiere de estrategias de creación de
capacidades para movilizar y orientar a la sociedad a una nueva cultura
política del cual se desprendan las acciones en que esta pueda enfrentar los
retos de manera colectiva. Esta estrategia en América Latina se ha tratado de
implementar mediante lo que se ha llamado “reforma administrativa”
(desarrollada durante los años 50´s y 60´s) “modernización administrativa” y
actualmente “reforma del Estado” (planteamiento que se está dando en México).
La reforma del Estado implica la forma adecuada por donde debería transitar
este, pero entendido en el sentido
anteriormente expuesto, como una nueva arquitectura social. En este sentido la agenda política no
consiste en saber todo lo que queda por hacer sino qué no puede dejar de
hacerse aquí y ahora. Esa posición es la que entra en el marco de lo que en
México se le ha denominado reforma del Estado , dado que esta no se trata de un
cambio administrativo sino de un cambio político e institucional de inmensas proporciones , que genera nuevas
instituciones, nuevos liderazgos y nuevas formas de relación social prevalecientes. Un ejemplo, es el que
actualmente vivimos en el país, por señalar solo un aspecto, el de la cultura
política, una cultura bañada por actos de corrupción, compra de votos,
programas sociales utilizados como propaganda electoral, poder asumido por
liderazgos poco legítimos, en conclusión, el Estado se ha venido debilitando de manera vertiginosa a tal nivel que las
sociedades van en un creciente descontento. Hasta aquí no se agota el primer
problema planteado al inicio de este artículo, pero en términos generales, la
gobernabilidad demanda una agenda con características como anteriormente
planteaba. Hasta ahora el Estado ha transitado de un a). Un modelo de política social centrado en
la acción gubernamental donde se parte de la idea de que el Estado es el centro
tanto en lo económico, y lo político como en lo social; b). Modelo de
compensación del ajuste económico, donde se parte del supuesto de que el
problema de la crisis surge por la excesiva intervención de los gobiernos en la
economía, lo que genera distorsiones y estancamiento y frente a ello resulta
necesario hacer un ajuste para lograr un funcionamiento libre del mercado; c).
Modelo emergente, modelo que pretende potenciar la capacidad autogestiva,
productiva y participativa de los
pobres. Frente a estos modelos con Carlos Salinas se recurrió al liberalismo
social y al movimiento revolucionario de
1910 para justificar su proyecto económico y la política social. Con Ernesto
Zedillo el libre mercado es el marco más eficaz para el desarrollo. Sin
embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que
el crecimiento económico no mejora automáticamente la vida de las personas, ni
en sus propias naciones ni a escala internacional (PNUD, informe 1992). Aquí el
problema que enfrentamos es el del modelo y del ejercicio del liderazgo frente
a los retos futuros.
El liderazgo es una parte vital
para el cambio institucional. Heifetz (1994) plantea que este significa “Movilizar
a la gente para que enfrente sus problemas, encare decisiones dolorosas y
aprenda nuevas formas de ser.” Es claro que un liderazgo que sea capaz de
transformar a las instituciones exige, en primer lugar, visión. La formulación
de la visión requiere a). La comprensión de los intereses a corto y largo plazo
de un amplio espectro de actores sociales; b). Una percepción afinada de los
equilibrios implicados en los arreglos institucionales vigentes; c). Conciencia
suficiente de los impactos que las tendencias y fuerzas van a tener sobre la
sociedad y sus principales actores. Lo decisivo no es que la visión sea
innovativa, sino que conecte con los intereses y motivaciones de amplias
audiencias (Kotter, 1990). En segundo
lugar todo liderazgo requiere legitimidad. La legitimidad es lo que permite que
funcione una comunicación efectiva entre el liderazgo y sus audiencias, en
América Latina actualmente (Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Chile por
decir algunos) se han construido liderazgos legítimos no porque tengan la
habilidad de comunicar sino porque son creíbles y confiables ante sus
audiencias. Es decir, no solo son
factores personales los generadores de la confianza y la credibilidad en un
líder sino que son producto de las percepciones sociales ante las consistencias
entre el discurso, las acciones y resultados. Un tercer factor importante en el
líder es su capacidad para tratar adecuadamente los conflictos. El conflicto
puede ser un estimulo, un desafío al proceso de aprendizaje. Desarrollo en el
sentido de convertir toda demanda, todo valor y motivaciones conflictivas en
curso de acción coherente. Hace algunos años haciendo una experiencia con
grupos de padres de familia en una escuela trabajamos conflictos
intrapersonales a través de historias de vida, recuerdo que algunos me
preguntaban, ¿Usted nos va a ayudar? ¿Cree que este curso nos sirva para
resolver nuestros conflictos? Pienso que la tarea de un líder no es encontrar
soluciones mágicas sino un proceso continuo de cuestionamientos,
interpretaciones y exploraciones de opciones ante la vida. Desde esta
perspectiva es urgente modificar nuestras formas de situar a los liderazgos versus
autoridad. La autoridad es formal, es un
pacto. La autoridad se instala a través de un pacto y para la demanda de un
servicio expresado en un mandato. Todos los gobiernos electos por la vía
electoral son autoridades formales. Sin
embargo, antes de ser autoridades formales son autoridades informales, es
decir, ejercen el liderazgo para atraer votantes y cuando llegan a ser
autoridades formales deberían seguir ejerciendo la influencia de líderes,
situación que pocas veces sucede, lo cual refleja una decadencia en el poder y
en el ejercicio del liderazgo. ¿Dónde radica el problema? Yo lo situó en dos
ámbitos, el primero, la pérdida de legitimidad de los liderazgos. Actualmente
los liderazgos han perdido rumbo porque han legitimado el fundamentalismo del mercado
que a pesar de los costos sociales no han dejado de aplicarse; pareciera que,
los liderazgos, viven de dogmas. El segundo factor, se refiere a la gran
incapacidad para transformar la política pública. La capacidad estatal referida
a la cuestión pública se refiere a la forma en cómo el Estado se vincula con la
sociedad para responder a ese pacto legitimo. Por mencionar algunos ejemplos,
antes de ser gobierno, los partidos políticos padecen la esquizofrénica actitud
de pelearse los cargos, pasan mucho tiempo armando sus agendas en los
restaurantes negociando los futuros cargos de una elección popular. Esta
concentración de energía en las negociaciones en pequeñas tribus y grupos van
desdibujando ya la de por sí carencia de proyecto social y sus vínculos con la
sociedad. El mandato social que por la vía legitima electoral pone a una
autoridad se ve traicionada por los intereses de poder y económicos de gente sin escrúpulos que cuando uno trata
con ellos no tienen la mínima idea de lo que significa ser gobierno. De esta
manera los liderazgos son legitimados por la vía electoral (es decir, cumplen
su función como autoridad socialmente hablando) pero ilegítimos en cuanto se trata de poner las ideas o los mandatos en
el marco de las necesidades y exigencias de la misma. Finalmente, una posible
transformación de la sociedad es depositar en las tareas de los ciudadanos el
ejercicio del liderazgo sin que medien exigencias de carácter electoral, sino
una visión de las necesidades sociales.
domingo, 11 de marzo de 2012
La historia del sapo y la princesa
Hubo una vez un sapo que pasaba las noches mirando solitario las estrellas,
cerca de un lago. Las miraba como queriéndolas alcanzar, nadie sabe que este
esfuerzo de querer alcanzar algo evade la conciencia de no percatarse de los
limites. Las estrellas platicaban con el sapo y pasado el tiempo en que ambos
acordaron seguir mirándose para saber como alcanzarse, resultó que el sapo
podría brincar y las estrellas brillar. Pasaron los años y el sapo luchaba
intensamente con sus brincos por alcanzar a las estrellas, pero ellas estaban tan
lejos que era difícil llegar a ellas. Fue entonces que entre tantos brincos el
sapo llegó a una mansión vieja y descubrió que allí vivía una princesa. Al
conocerla, el sapo iba todas las noches a cantarle viejas canciones de amor,
pero la princesa parecía absorta en otras miles de cosas que no podía atender
las canciones de un animal tan feo como él. Entre tanto ir y venir el sapo se
fue envejeciendo, su cuerpo castigado por el correr del tiempo, los desvelos,
sus ojos cansados, sus sueños, sus desventuras lo fueron haciendo mas feo. Una
noche cuando el sapo regresaba de un viaje largo y cansado y triste porque la
princesa no hacia caso de él, apesumbrado por tal situación, miró las estrellas
y el reflejo de una de ellas en sus pequeños ojos iluminaron una reflexión.
Encontró porque no había podido alcanzar el amor de la princesa; la princesa
amaba las noches y el cielo estrellado desde su balcón, amaba el silencio de si
misma, el susurro del viento, amaba la impasibilidad de su propio cuerpo ante
un silencio que no se queja y grita. La princesa conocía el amor porque siempre
lo esperaba en el silencio, soñándolo. El sapo nunca pudo conocer el amor
porque lo buscaba afanosamente en la vida. Hay una diferencia entre amar y
vivir, el sapo lo buscaba, la princesa lo esperaba, pero mientras uno lo busca
y otro lo espera, ambos viven en el sueño ideal de alcanzarlo, es una ilusión,
es como querer atrapar una sombra. Desde entonces el sapo sigue viviendo y ha
encontrado el amor otorgándoselo a las cosas que hace, mientras que la princesa
espera y espera, conociendo el amor en la dulce ilusión de que algún día llegará.
jueves, 8 de marzo de 2012
Caminos por la agonía
v
Era una casa casi
vieja, pisos húmedos por la lluvia, ventanas con una cortinas sucias, un
comedor que se iba con el correr del tiempo apolillando, un montón de trastos
sucios donde las moscas hacen orgías con los desechos de la comida. Sobre la
mesa el viento leve arrastra y moja con el sereno que entra por las ventanas y
las delgadas cortinas, una receta con el sello del IMSS y abajo con letras un poco
más pequeñas la palabra “psiquiatría”. Se trata de una mujer diagnosticada como
esquizofrénica paranoide. Su crisis – cuenta ella-, empezó cuando su pareja la
abandonó. Desde entonces dejó de dormir
y empezó con una crisis nerviosa hasta que rompió contacto con la
realidad. La experiencia de la locura es angustiosa, pero hay latente su
búsqueda para encontrar algo misterioso de uno. Se trata de no saber de ella y
al mismo tiempo vivimos como intentando hacer la experiencia de saber de ella.
La negamos y la afirmamos, la rehuimos y día con día vivimos aproximándonos a
ella. ¿Qué tiene de atractivo que la buscamos por los caminos más difíciles?
¿Por los caminos por donde hay dolor? ¿Por los caminos donde la sociedad
termina por excluirte?
v
La familia esta
integrada por el padre y la madre, una hija y un hijo; cierto día la hija vino,
tiene diecinueve años, adicta a la heroína y diagnosticada psiquiátricamente como “bipolar”, sus viajes son caminos llenos
de colores, flores, duendes, voces y llanos. Es un viaje exquisito al que
cualquiera se iría por la forma tan seductora en como lo describe, las voces
que escucha solo ella las oye, bipolar es un concepto psiquiátrico que no
permite un equilibrio, en tiempos hace viajes mágicos y maravillosos y en ratos
intentos de suicidio. Me dice, “la puerta de la muerte te abre a la experiencia
de saber de la vida”, cierto día pintó un cuadro de una ciudad donde las calles
estaban de color de rosa, le pregunte, por que pintaba de ese color y me
contesto: - “la ciudad te engaña, te hace creer que en ella puedes encontrar
muchas cosas maravillosas para sacarte de la soledad y te droga para decirte
que no te sientas sola, y cuando regresas a la soledad ya no quieres vivir en
ella, prefieres la muerte”. La ciudad te
ofrece como llenar tu soledad y cuando te ha destruido te deja a tu suerte, te
deja morir, al fin ya te ha llenado.
v
Era el mes de marzo,
a sus diecisiete años vivía sin ninguna referencia interna que le diera un
significado afectivo, de niña, el padre la abandonó, la madre la dejó con su
tía, esta última durante su infancia no la trataba bien y, si alguna vez lo
hizo solo fue para sobrevivir físicamente. He aprendido que cuando de niño se
pierden, se van, se desaparecen las referencias afectivas, no es posible tener
internamente ninguna figura que refuerce afectiva ni simbólicamente nuestro yo.
Crecemos vacíos, cuando crecemos un poco más,
esto se vuelve una compulsión desesperada en la búsqueda del afecto, lo
demandamos tanto que es posible volvernos posesivos, ¿por qué? Porque buscamos
en los otros la seguridad y la afectividad negada. Ella vivía como en el vacío,
su vida no tenía sentido, hacia las cosas solo por hacerlas, trato de
encontrarle significado a su vida en el ocultismo, comprando libros de superación
personal, practicando y buscando el destino en la lectura de las cartas y el
tarot, fue en vano, las cosas siguieron igual, sin embargo, no todo estaba
perdido, se encontró así misma en la poesía, es de ahora en adelante una
brillante poeta.
v
La
agonía es una experiencia entre la vida y la
muerte, es un hilo delgado que separa la vivencia de la conciencia,
vivencia de la separación entre yo (imagen, cuerpo) y realidad. Cuando el
Mesías vivió la experiencia de la agonía de la cruz desde el monte de los
olivos tuvo conciencia de la separación de sus referencias internas, la
traición de judas, la negación de pedro, el abandono de sus discípulos, hasta
el de Dios con su exclamación de ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has
abandonado? Esta separación en estado consciente hasta la vivencia del dolor es
una ruta hacia la agonía. Diría DUNS SCOTO es una experiencia hacia la última
soledad del ser, todos los que estuvieron contigo ya no están, todos los que te
acompañaron se han ido, solo quedas tu y tu experiencia, solo en ti queda la
responsabilidad de vivir ese trágico camino hacia la soledad y el dolor. El
dolor es una ruptura, es una alteridad, yo no soy el mismo cuando me ha
llegado. Me cambia la vida. El dolor produce un aprendizaje hacia la vida, nos
hace tomar conciencia o rehuir de él. Mientras más afirmamos los fantasmas del
pasado mas no siguen, cuando el dolor nos toca, nos abre, nos quita las
ilusiones, nos llena de realismo. Nos hace decir, me equivoqué, no era lo que
esperaba, porque lo que esperaba era una ilusión, la realidad es que la ilusión
era una mentira que la había cambiado por la verdad. ¿Por qué nos negamos a reconocer la verdad y
preferimos la mentira? Por la verdad duele y la mentira oculta la verdad del
dolor. Por eso, mientras agonizas, tu, que vives en el umbral del dolor, abre
las venas de tu cuerpo y deja que este se mire en el espejo de la verdad aunque
esta duela, después de todo, el dolor es el mejor maestro para reconocernos
como humanos.
Junio de 2006.
martes, 6 de marzo de 2012
RECUERDOS Y SUEÑOS
La tarde ha caído,
Las hojas de los
arboles igual,
como cuando me acerco
a tu oído
para murmurarte palabras.
Esas hojas de árboles
que se las lleva el viento,
Así se van los
amores,
Aquí se quedan los
recuerdos.
Es otoño, aunque sea
invierno, o puede ser verano
Pero la primavera
llega,
Y llega como cicatriz
de recuerdo, o como añoranza
O como sueño.
Dulces besos, miradas
tiernas,
Aquellas que se
fueron.
Así son los
instantes,
Pequeños instantes y
grandes recuerdos.
¿Cuándo fue sueño?
Me desperté y allí
estabas,
Estabas, recuerdo como un sueño.
lunes, 5 de marzo de 2012
cuento de la memoria
Cierto día, recogía los escombros de
papeles de mi pequeña biblioteca. Encontré cartas; cartas de amigos y amigas,
la de una Española, la de una alemana, la de una inglesa, la de muchas
mexicanas. Encontré cuadros, un cuerpo desnudo, una indígena caminando entre
cenizas, un niño sentado tocando una flauta en una banqueta y levantando su
mirada frente a la de otro, la otra mirada. Dos perros durmiendo en una
banqueta, poemas desde Neruda hasta sabines. Libros y libros. Sentí
que no había tocado mi vida desde hace mucho tiempo, allí la memoria recordaba,
que la vida estaba allí guardada en recuerdos. A menudo pasa, revisen sus
recuerdos, parece que hoy los hemos olvidado en el ajetreado mundo de lo
cotidiano, allí, en la vida diaria nos perdemos, perdemos el recuerdo, perdemos
el olvido, perdemos la memoria, perdemos, sí, perdemos. Levanté dos hojas de
papel, carcomidas por las cucarachas, una decía: "Que lejos de tu infinita
presencia" y la otra, "el amor es eso que sueñas cuando sudas
conmigo", ese día aprendí, que eso es vivir, vivir intensamente. Levanten
los escombros de su cuarto y van a aprender que, en el baúl de todos sus
recuerdos, lo mejor de su vida ha sido guardada en ese baúl, ese día aprendí,
que la vida de hoy, solo está comprometida con las cosas, con la fantasía de la
gratitud, con la búsqueda de aprobación de nuestros actos, con la búsqueda de
quien pueda cubrir de amor nuestras carencias. Si levantas el baúl de tus
recuerdos, aprenderás que en los escombros de tu cuarto, está sepultada la
verdadera vida, aquella que, cuando niño, no la fingías como ahora, aquella que
guardabas celosamente entre cajas y que no la complicabas con un lenguaje y un
sentimiento de lo absurdo. yo aprendí, que ese pasado de mi vida, ha sido un
cuento, un bello cuento que necesitaba contarlo, digo, para saber, que todo eso
fue una realidad y, descubrir que hoy, tengo dos opciones, seguir haciendo que
mi vida sea todavía un cuento que pueda contar o, una historia que sigue
creyendo que necesita de los otros para seguir viviendo.
domingo, 4 de marzo de 2012
Depresión y violencia, aportaciones al trabajo grupal con mujeres.
Para el colectivo femenino,
del cual ha sido ya mi proyecto
Para ellas, mi afecto.
***
La condición
para hablar es que haya quien escuche, para que la mujer hable es necesario que
sea escuchada. Con estas palabras Eugenie Lemoine empieza una entrevista
publicada en un ensayo al que tituló ¿Las mujeres tienen alma?[1] Y es que, entre el ser escuchadas y ser
miradas hay un abismo al que el historiador de arte John Berger ya señalaba, parece – decía -, como si las mujeres se vieran a sí mismas
como “algo para ser mirado”. Cuando uno
habla de las mujeres –como hago yo -, quiero precisar dos cosas, la primera, lo
hago desde un punto de vista masculino con todos sus fantasmas y segundo, lo
hago, tratando de hablar de las historias de vida vividas con ellas en un
trabajo colectivo, se trata pues, de un trabajo de escucha que más allá de sus
propias historias ha replanteado mi posición en el mundo y un cúmulo de
aprendizajes a las que les agradezco y dedico este trabajo.
***
El cuerpo es el
lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el
lugar del sujeto. Escuchar la voz es dar cuerpo a una presencia. Hay dos
conceptos por donde quisiera partir para esta exposición, el primero el
concepto de representación social y el segundo el del conflicto. La representación social se refiere a lo
simbólico articulado con lo socio cultural (Ibáñez 1988), es decir, como lo
colectivo se apropia de la realidad dando forma y contenido a la presencia
social. En otras palabras, la representación social busca aproximarse al
significado que los colectivos sociales otorgan a su propia práctica y, comprender los mecanismos mediante los cuales
esa práctica se constituye en significado y cobra sentido en relación con el
marco cultural de interpretación. Durante
dos años he observado que el rol femenino cuando este participa en actividades
de carácter productivo modifica los roles en el núcleo familiar abriendo dos
campos, el primero, la poca apertura de su expresión emocional y la segunda, la
modificación de las formas en que ellas son estereotipadas por los hombres.
Cuando hablo de la poca apertura de su expresión emocional me refiero a esos
espacios donde se han perdido los
vínculos que nos unían con esos actos singulares de la palabra y el goce. ¿Cuál es la posición masculina ante el texto
producido, por el lenguaje femenino? La mujer, en esta experiencia, cuando narra sus propias vivencias habla de
tres situaciones fundamentales: su posición perceptiva de su propio cuerpo, de
su autoestima y de sus conflictos de pareja.
El cuerpo es un texto donde somatiza cargas depresivas y de violencia ligadas
a la relación con las normas impuestas por la madre en el pasado y los
conflictos con la pareja. La imagen de sí es una imagen deteriorada expresada
por conductas de inseguridad; sin embargo, esta interpretación no pretende
valorizar como patológicas estas conductas, más bien apunta a un malestar que
entendiéndolo como un proceso conflictivo revela que la incursión de la mujer
al campo productivo abre la construcción de expectativas que se contraponen con el orden normativo
constituido. Sin embargo, la tensión
entre expectativas y normas no solo se da en el ámbito productivo, también se
presentan en grupo. Recuerdo casos en un
juego de mascaras una mamá puso en su mascara algunas palabras, que decían,
“enojona” “preocupona” “fiel”, “confiada” entre otras, compartió con el grupo
algo así como “a mí me pone muy tensa el hecho de que yo plantee la búsqueda de
felicidad en mi familia y no logre tal objetivo” le pregunté ¿Quién es la que
plantea el objetivo?, respondió, ¡claro que yo! Le volví a preguntar, entonces
¿Por qué no alcanzas el objetivo de que la familia sea feliz? Y responde,
porque quizá esa es una tarea de todos ¿o, no? Pero bueno – me dijo -, también
yo se los he planteado a todos, y sigo teniendo problemas, volví a formular otra pregunta, bien, y
entonces ¿si no se ha logrado, significa que tú tienes que cargar con
toda esa responsabilidad? Clavó fijamente su mirada en mí, se arrancó su
máscara y le prendió un cerillo, preguntándome ¿entonces me están manipulando?
No lo sé, tú descúbrelo, termine contestándole. Esta anécdota refleja como
muchas mujeres
cargan con
responsabilidades asignadas socialmente y normativamente que las asumen como
normales, de las cuales muchas veces se revelan en forma de síntomas de
depresión y/ o violencia.
***
La propuesta de crear un Centro
Comunitario para el Desarrollo Integral de la mujer tiene como antecedente el
trabajo con un grupo de mujeres de dos municipios Cuernavaca y Jiutepec desde
el 2004. Inicialmente se planteó la
propuesta de trabajar en un curso sobre “Dinámicas grupales y manejo de
conflictos” impartido por el Centro de Apoyo Psicológico Tejalpa al que asistieron
ocho mujeres. Al 2006 el grupo está conformado por quince que va de la edad de
los veintitrés a los cuarenta años, con perfil profesional y algunas dedicadas
a sus propios negocios. . Una pregunta
originalmente planteada era, ¿por que hacer un taller de dinámicas grupales y
manejo de conflictos? ¿Por qué poner como prioridad la catarsis grupal y no un
trabajo de educación, escuela para padres, orientación u otro? Una razón
fundamental es que, la vida emocional constituye un elemento fundamental para
clarificar situaciones de comunicación, de manejo de conflictos, en el carácter y actitud personal. Esta experiencia se ha constituido como un
espacio alternativo para el planteamiento de
historias de vida, un espacio de escucha de los procesos en las
relaciones de pareja, familia, relaciones laborales y vivencias cotidianas. En
este sentido, las dinámicas grupales y el manejo de conflictos se planteo como
enfoque que permitía al mismo tiempo que trabajar con sus procesos individuales
colectivizar sus historias de vida hacia su propia concietización y compromiso
con el grupo. Los cambios sustanciales durante un año obligaron al colectivo
femenino a plantear su proceso, es decir, después de mirar hacia el interior de
sus propios procesos se convirtió en una inquietud hacerlo hacia otras mujeres,
esto da nacimiento a una nueva idea el CECODIM (Centro Comunitario para el
Desarrollo Integral de la Mujer ),
este proyecto inicia en agosto de 2006 y tiene como propósito la formación de
redes colectivas de mujeres en el Estado de Morelos con el objetivo de impulsar
la participación en los ámbitos del desarrollo integral dentro de su núcleo
social. El proyecto está coordinado por
el Centro de Apoyo Psicológico Tejalpa y la propuesta aquí presentada ha sido
construida colectivamente por las participantes del grupo, es decir, el
colectivo femenino se convierte al mismo tiempo que el constructor de la idea
en el ejecutor de la misma.
sábado, 3 de marzo de 2012
Silencio que se rompe
Hay silencios rotos
Por el desamor, la violencia y el miedo
Pero hay sonrisas que te curan y que hacen
Ser feliz, por eso la felicidad no es una meta,
Solo es una estación
Erotismo y sexualidad, la disyuntiva corporal
@q
***
El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la
palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Hablemos de la ocupación
del cuerpo y preguntémonos ¿Quién ocupa este cuerpo?
***
Una mujer
joven, quien vive con su madre mantiene una relación de permanente conflicto
con ella. A menudo, la madre le prohíbe salir, tener novio, y siempre vive con
la sospecha de que su hija ande en “malos pasos”. Se podría decir que la madre es sumamente controladora. Durante muchos años
hasta su juventud esta joven mujer vivió con dos sentimientos, la culpa y el
temor. La primera vez que tuvo su actividad sexual – me dijo alguna vez -, no
sintió nada. Pensó que era normal por ser su primera vez. Sin embargo, en la
medida en que fue dándose cuenta que le pasaba muy frecuente no “sentir nada”
empezó a hablarlo. El día que pudo decir su situación noté que cada vez que se
hablaba del tema, desplazaba su planteamiento de no “sentir nada físicamente” a
desearlo en fantasía. Es decir, parecía como si cada vez un acto sexual lo disfrutaba mas cuando lo
imaginaba que cuando lo hiciera.
***
En primer
lugar, reconozcamos que entre el deseo y el deber se asoma un probable
conflicto, el conflicto del limite, es decir, si este cuerpo es un lugar del
deseo, primero este es inalcanzable completamente y solo realizable
parcialmente por la razón de que, siempre esta limitado, sometiendo el deseo a una tensión y a la falta. Decir
¿Quién ocupa este cuerpo? Es preguntarse en primer lugar si los deseos tienen
su origen en lo que los demás depositan
en mí (a esto yo le llamo institucionalización del deseo, es decir, mi deseo no
es mío sino de los demás que me lo depositan o lo sacralizan) o en lo que
realmente yo deseo. Siempre somos sujetos deseantes en tanto exista la
necesidad de una promesa de la satisfacción futura.
El deseo es una travesía
donde me separo y, esta
separación puede ser desde suprimir o sujetar el deseo quedando perdido el
objeto de deseo originariamente. En este sentido ¿Qué relación guarda esto con
lo sexual y lo erótico? Primero, un deseo suprimido deja registrado por decirlo
así, huellas en la memoria, lo cual hace que toda insatisfacción pueda ser
satisfecha mediante la reproducción
alucinatoria de representaciones que se han convertido en signos (sueños, fantasías) de una satisfacción interior. El deseo
nostálgico, a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y
reencuentra, pero ya en el plano fantasmático del sueño y del síntoma, el
objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque
condicionada por el vínculo con los signos (el lenguaje).
Por
eso en la medida que el placer sexual se convierte es un medio publicitario se
conduce a una cultura donde el placer corporal se reduce al placer en la
imagen, separando lo real por lo ideal. Durante mas de diez años he trabajado
con parejas y la experiencia me ha enseñado que, un cuerpo al que se le suprime
el deseo crea la posibilidad de un traslado de este a la fantasía, es como
decir, “cuerpo negado, fantasía realizada” pero este traslado es sumamente
dañino dado que he encontrado casos en que la realización del deseo muchas veces
es mas alucinatoria que real, quedando el cuerpo atrapado en la frigidez o en
la perdida de capacidad para vivir su sexualidad. Es más que evidente que hay
una diferencia entre sexualidad y erotismo, podría decir que el erotismo es un
cuerpo vuelto en sí, sin simulacros, poseído por ese pecado original. Lo
erótico no es poseído por el lenguaje por eso hacerlo poseer por este lenguaje,
es dejarlo poseer por el consumo masivo o dejarlo en el solo placer de la
mirada, que es fantasía. Pero la fantasía – como búsqueda libertaria de un
lenguaje elaborado con lo imaginado
tras el objeto del deseo, es
antes que nada una manera de evadirse de la realidad. El poder prescribe al
sexo un orden – nos dice Focault -, que
funciona al mismo tiempo como forma de inteligibilidad: el sexo se descifra a
partir de su relación con la ley. Lo que finalmente significa que el poder actúa pronunciando la
regla. Por eso lo erótico debe estar fuera de la ley o en su caso volver a
replantear la pregunta, en lugar de decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Mejor
decirnos ¿Cómo vivo mi cuerpo? ¿Con una sexualidad genital o como un cuerpo
erotizado? Habría entonces que
construir una tarea esencial, la reivindicación de nuestro cuerpo, empezando
con la supresión del pudor, después de todo, sigue siendo parte de los
prejuicios de una cultura que lo somete a la culpa, al temor y al castigo.
LO FEMENINO ANTE LA CULTURA MODERNA
La mujer no es algo que ha existido
desde siempre, sino que se ha ido construyendo
con las palabras del otro
Antes de empezar este
exposición quiero dedicar este trabajo a todas las mujeres que han logrado en
cierta manera su emancipación de las cargas morales, muchas veces de las cuales
solo justifican su sometimiento a los discursos de un poder tanto en el ámbito
político como familiar.
Para
empezar es fundamental hablar sobre el proceso de lo femenino en la historia y,
aunque no haré una historiografía de la mujer no dejaré de señalar los momentos
fundamentales de ésta en la historia, además incorporo el concepto de cultura moderna, caracterizada hoy por
múltiples rupturas del orden moral, psicológicas y sociales que arrastran a
formas de percibir los procesos humano – psicológicos de manera cosificada, es
decir, como una cosa, como una mercancía, capaz de entrar al mercado y ponerle
un valor, soslayando así la parte mas importante y fundamental de la vida: la
intimidad.
La pregunta fundamental que siempre me he
hecho es ¿cómo miramos nosotros los hombres a las mujeres? La percepción
masculina puede pasar desapercibida si pensáramos que no tiene sentido
preguntarse tal cosa; sin embargo, muchas de estas percepciones, por lo menos
su importancia, no radica en la percepción en sí, sino en como estas están
vinculadas a las estructuras sociales e ideológicas de un orden patriarcal, me
explicaré, desde en el Antiguo Testamento hasta hoy el padre es el dueño y
señor de la familia, en el derecho patriarcal primitivo, la mujer y los hijos
eran propiedad del pater familias, tanto como los esclavos como el
ganado, esta concepción tiene profundas
repercusiones en los roles que la mujer asume, en efecto, en esta concepción
patriarcal el amor paternal es siempre, por su esencia misma, un amor
condicionado. Depende del cumplimiento de determinados supuestos. Si
trasladamos este principio al ámbito político encontraremos que el principio
supremo de toda sociedad es el Estado, la ley. De igual manera, este mismo principio
rige toda vida cotidiana desde la moral hasta la sexual, el padre, el Estado y
las leyes morales se han convertido en el campo que fertiliza las formas de
pensar, de sentir y de actuar como condiciones de un pensamiento conservador y
autoritario. Este modelo patriarcalista sufre, ciertamente, una transformación
a partir de la ilustración y la fundamentación contractualista del Estado, será
el pacto entre los iguales el que otorgue legitimidad al gobernante, que
ostentará la imagen de padre simbólico, no por mandato divino o lugar natural,
sino en virtud de la representación de la voluntad general. En este sentido lo que trato de abordar como problema, en un
primer momento, es las formas de representación masculina sobre lo femenino,
problema que plantea no solo una visión patriarcal, autoritaria y machista de
la mujer sino además sus repercusiones en el campo del conocimiento social,
dicho de otra manera, las formas en como las ciencias sociales miran a la
mujer, desde la historiografía hasta la psicología, tal como lo señaló en algún
tiempo Amparo Moreno, una excelente historiadora cuando dice “la historiografía
no solo era sexista, es decir, privilegia un sexo en detrimento de otro, sino
también androcéntrica, es decir, privilegia el punto de vista masculino. Tuvo
que surgir el feminismo al final de los años sesentas para impulsar una
renovación a las viejas categorías que condicionaban a las mujeres a factores
sociales e ideológicos y que, a lo largo de los siglos se había convertido en
una tradición referida a lo femenino como un hecho natural, biológico y
sacralizado. La primera insurrección
femenina trajo pues, no solo una renovación conceptual como tal sino que
también la incorporación de las mujeres al trabajo y mas tarde a la política,
tal como sucedió con las mujeres durante la dictadura Argentina, las madres de
Plaza de Mayo que diluyeron la ilusoria barrera que separaba el mundo domestico
de la política y transformaron la maternidad en subversión. Desde esta
perspectiva juzgamos útil y legítimo plantear qué posición tiene la psicología
frente a esos procesos en que la mujer emerge a un mundo que subvierte los
roles del hogar por la acción política,
procesos que no pueden estar ajenos al devenir histórico de la mujer que
es historia de la mujer como sujeto e historia de la mujer como proceso. En
ambos casos, lo que se plantea es, que tramas sociales e históricas de la
cultura configuran cierto tipo de singularidades femeninas que definen no solo
la posición de la mujer frente a una cultura machista sino también la
construcción de una cultura de la intimidad (por ejemplo, la percepción del
cuerpo, la autoestima, el amor, las relaciones de pareja). Lo que importa pues – y esto es
tarea de la Psicología-, es cómo hacer
para reconstruir la intimidad, las historias de vida, en un espacio de y para
la mujer que permitan explorar sus posibilidades en el campo político, social,
académico y cultural. Un punto fundamental descubierto por mi trabajo con
mujeres me ha llevado a plantear dos cosas, el espacio cuyas dimensiones
afectivas son cubiertas por la familia es, al mismo tiempo que un espacio
afectivo un espacio disfuncional de la vida intima sexual, en efecto, la
familia no solo reproduce los roles biológicos de la especie humana sino que
encadena la vida sexual al ámbito de una sexualidad genital displacentera, la
mujer, madre en las sociedades modernas cada día se ve sometida no solo a la
sobrevivencia económica sino también a la protección del hogar, en este sentido
muchas mujeres asumen una carga moral y de responsabilidad que, asociadas a las
cargas culturales son generadoras de culpa y de insatisfacción sexual. Importa
mucho pues, explorar las fuertes cargas morales para orientarlas hacia su
emancipación y sublimarlas hacia ordenes de carácter social, político y
cultural. Todos esos espacios íntimos revelan pues, no solo el carácter
psicológico de las formas de adaptación a las instituciones como la familia,
sino también su carácter insurrecto que es historia de las mujeres en la vida
cotidiana, que es la historia de una lucha contra la cultura posmoderna, cultura de lo inmediato y de la urgencia, la
cultura que ha intentado mercantilizar todo lo que existe entre cielo y tierra,
que ha creado el “tiempo tecnológico” y el “tiempo aprisa” (Arnoldo Kraus,
2001), que ha transformado muchas de las fibras de los sentidos, “esos rincones
que antes de ser otra cosa, son rincones humanos, sensaciones vitales” Por eso,
es tarea de la psicología reconstruir la intimidad, romper la línea entre el
olvido y la evasión, entre el silencio y la verborrea. La psicología tiene que
ir a esos rincones humanos para encontrar una opción a la vida humana. Si la
tarea de la historia es hacer una historia nueva, una historia desde abajo, una
historia de las mujeres, pues, cada vez
nos acercamos a vivir sin saber nada de nosotros, hemos perdido los vínculos
que nos unían con esos actos singulares de la palabra y el goce. Como apuntaba
Arnoldo Kraus “los tiempos sin tiempo, los tiempos tecnología, han opacado, e
incluso desaparecido, esos renglones. Se tiene menos, se palpa menos, se conoce
menos al otro. Tocar y ser tocado es vital... Acercarse, sentir, es una línea
bidireccional, que le permite a uno verterse en el otro, y al otro, cuando
herido, retornar el mundo y regresar a sus adentros...” Creo que estamos
asistiendo al fin de la historia que cuestionaba al hombre para dar cabida a la
cuestión mujer, en tanto, deja de ser la madre de la fantasía y de los dioses
para ser la madre de su propia historia y de su propio cuerpo. En este sentido,
la historia de la mujer es un campo de fuerzas que apunta en su sentido
político a la liberación de un sistema de explotación que, reproduce en el
campo de la familia la cultura machista y en el moral los sentimientos de
culpa, ambos, lo político y lo moral constituyen estrategias del orden social.
La historia de la mujer tiene que apuntar pues, a la liberación de ese campo de
fuerzas, pero a una liberación que no reproduzca las contradicciones de su
lucha, es decir, si la mujer lucha por incorporarse al trabajo y por sus
derechos a la igualdad, el capitalismo lo ha hecho de manera muy bien, pero
esta, sigue siendo una posición por demás
economicista y de más explotación; si la mujer lucha contra las relaciones
machistas, debería ser fundamentalmente una lucha sin excluir a los hombres,
pues, la represión femenina no se da sin la existencia del macho, por tanto, no
hay liberación sin alianzas y esta no puede ser alcanzada sin una alianza por
la vida, sostenida y protagonizada por ambos.
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