jueves, 29 de marzo de 2012

Sin asombro ante la muerte




Y miré al cielo buscando una respuesta
Un gran arcoíris se dibuja bajo el sol
Vietnam, Bagdad, Sarajevo,  donde los niños mueren
Bajo el fuego del napalm.
París, New York, Berlin, Praga, donde los pies de media
Humanidad piden a gritos ¡un alto a la guerra!
La democracia ha costado muchos muertos
En la plaza de Tianmen donde los chinos matan a sus hermanos jóvenes
En la plaza de Tlatelolco igual.
Hemos perdido el asombro de la muerte
Pues la muerte ha calado en nuestras venas como bestia
O como volcán en erupción
Y nos ha hecho odiar la vida y embrutecernos
Mirando como mueren, en la industria televisiva.
El poder enloquece a los hombres
Y los vuelve dioses de sí mismo
Porque nadie les rinde culto
La guerra es el amor a la muerte,
Y la ama la Televisión, el hombre de poder yla industria bélica

miércoles, 28 de marzo de 2012

Por los caminos de la irreverencia


       

                                                      
Lo que sigue son algunas narraciones de encuentros y desencuentros con lo cotidiano, sin embargo, todo tiene un origen. He vivido, sentido, y dolido las calamidades de los otros y aprendí que en la vida a los sujetos les sobran calamidades que no son color de hormiga, sino hormigueros y... aún me sigo interrogando ¿Qué me falta? ¿Qué me sobra? Los otros ¿quiénes son los otros?
Descubrí a los otros en el rito del suicidio. Sucedió hace apenas unos años, tres niños en situación de la calle aparecieron muertos cerca del parque olímpico en la ciudad de México. Se suicidaron. Arrojados a la calle desde temprana edad ¿qué otro sentido tiene vivir en casa? La vida solo tiene sentido en la calle, el sentido de la libertad, del vínculo, la calle me vincula afectivamente con el grupo, le da cohesión a ese complejo tejido de soledades y de abandonos; ¿Qué pasa cuando este vinculo se rompe? ¿Qué pasa cuando ese sentido se vuelve persecución en contra del sentido de vivir en la calle? Cuando se vuelven golpes de policías, prostitución, trabajo, maltrato. Aún no lo sé que se rompió en esos niños el vínculo, pero de lo que sí estoy convencido es que eligieron el último sentido de la vida, el límite, es decir, buscarlo a través de la muerte.

23 de Enero,  1989. Argentina. Un comando de izquierda asalta el cuartel militar de La Tablada con varios muertos y desparecidos.  Once sobrevivientes de ese comando hacían una huelga de hambre por las torturas y las malas condiciones de vida en la cárcel. Tres meses duró la huelga. Mientras se morían, el presidente argentino compartía en la noche buena, un suntuoso banquete con los grandes magnates del dinero, los mismos que hoy hunden a Argentina en una grave crisis y a punto de un estallido social.

Así descubrí a los otros,  comprometidos por un sueño, por una utopía, sin miedo a la parálisis, a la pasividad. Sin miedo a matar sus sueños y dejar a su país así como está. Es el mismo sueño rebelde de los zapatistas, aquel de 1994 que ha transformado al País. El compromiso fue más allá de la vida, por eso están en la memoria y en un lugar para la historia, más allá del sacrificio.

En el recorrido de mi vida he descubierto la importancia de elegir; unos eligen vivir en la seguridad que les da esta sociedad, eligen formarse o deformarse en ciertas experiencias, eligen ser parte de un modelo social, de estatus, de clase, de formas de pensar. Otros eligen, vivir, como - diría Eduardo Galeano -, como niños a la intemperie, soñando, vagando y metiendo en la memoria las luces de la ciudad, la basura, los niños en la calle, dos perros jugando, una loca riendo y muchas figuras que vende la publicidad. El psicólogo es el que mira en el alma, es el que penetra esa oscuridad. Desde 1968 he vivido y visto que las grandes revoluciones, los sueños, los cambios sociales se hicieron en lugares como los antes descritos, se hicieron en la libertad, en la pasión por ver algo diferente. Por ejemplo, en 1989 miles de jóvenes chinos se  reunieron en la Plaza de Tianmen para exigir una reforma al comunismo, sus sueños fueron apagados en ese mismo lugar que exigía la libertad; cientos de tanques del ejército rojo los aplastaron. En Chile y Argentina todavía hay mujeres buscando a sus hijos robados desde pequeños por las dictaduras, mientras sus padres en esos años eran arrojados desde las alturas al mar;
 En Colombia, amigos míos que radican aquí en Cuernavaca buscan afanosamente ayuda para que conozcamos los planes norteamericanos sobre su País.  EE.UU. pretende reducir a Colombia a cenizas so pretexto del narcotráfico, ¿estaremos viviendo un nuevo Vietnam? Démosle la razón a la historia ¿qué podemos hacer?                                      

miércoles, 14 de marzo de 2012

Gobernabilidad Democrática: instituciones, gobierno y liderazgo




 En México como en todo el continente el problema del desarrollo pasa básicamente por dos problemas centrales, aunque estos, no son los únicos, sí son relevantes para lo que enfrentamos. El primer problema, es que cada vez hay un desencuentro profundo entre los políticos y sus pueblos; la tendencia de los políticos es a armar su agenda situados alrededor de los intereses de grupos (vistos tanto en el PRI, PRD y PAN) y sin ningún rumbo o proyecto. El segundo problema es que, toda gobernabilidad requiere un liderazgo con visión, legítimo y capaz de resolver conflictos. Ninguna de estas tres características tenemos en nuestros gobiernos ni en los líderes de los partidos. La ingobernabilidad tal como la vivimos en algunos estados y en el país tiene que ver con estos dos factores, el desencuentro con la amplia audiencia ciudadana y la ausencia de liderazgo. Pero ¿Qué significa cada uno de estos? En primer lugar hablemos de la gobernabilidad. Entendemos a esta  no tanto a los atributos de un gobierno sino a su capacidad para enfrentar los retos y las oportunidades específicos que se nos plantean. La gobernabilidad es la capacidad de un gobierno para saber mantener un equilibrio y una sana relación entre el sistema institucional, las capacidades de los actores políticos, económicos y sociales y finalmente la capacidad transformacional de los liderazgos. Muchos aspiramos a mejores gobiernos, en efecto, las elecciones presidenciales  son trascendentes no solo por sus candidatos sino por el proyecto de nación, la decisión en las urnas son cruciales, son decisorias sobre a quién hemos de legitimar nuestros destinos en lo económico, en lo político y en lo social así como en otros aspectos que por no mencionarse no resultan relevantes. Por eso, hablar de la gobernabilidad  no es tanto preocuparse por tener un buen gobierno aunque esto esté incluido, la gobernabilidad es crear valor no solo en el sentido de la satisfacción individual -materialmente hablando -, sino en la forma en cómo se establecerá la nueva arquitectura social  en la que los individuos y grupos buscaran su utilidad. Por eso la gobernabilidad requiere de estrategias de creación de capacidades para movilizar y orientar a la sociedad a una nueva cultura política del cual se desprendan las acciones en que esta pueda enfrentar los retos de manera colectiva. Esta estrategia en América Latina se ha tratado de implementar mediante lo que se ha llamado “reforma administrativa” (desarrollada durante los años 50´s y 60´s) “modernización administrativa” y actualmente “reforma del Estado” (planteamiento que se está dando en México). La reforma del Estado implica la forma adecuada por donde debería transitar este, pero entendido  en el sentido anteriormente expuesto, como una nueva arquitectura social.  En este sentido la agenda política no consiste en saber todo lo que queda por hacer sino qué no puede dejar de hacerse aquí y ahora. Esa posición es la que entra en el marco de lo que en México se le ha denominado reforma del Estado , dado que esta no se trata de un cambio administrativo sino de un cambio político e institucional  de inmensas proporciones , que genera nuevas instituciones, nuevos liderazgos y nuevas formas de relación social  prevalecientes. Un ejemplo, es el que actualmente vivimos en el país, por señalar solo un aspecto, el de la cultura política, una cultura bañada por actos de corrupción, compra de votos, programas sociales utilizados como propaganda electoral, poder asumido por liderazgos poco legítimos, en conclusión, el Estado se ha venido debilitando  de manera vertiginosa a tal nivel que las sociedades van en un creciente descontento. Hasta aquí no se agota el primer problema planteado al inicio de este artículo, pero en términos generales, la gobernabilidad demanda una agenda con características como anteriormente planteaba. Hasta ahora el Estado ha transitado de un  a). Un modelo de política social centrado en la acción gubernamental donde se parte de la idea de que el Estado es el centro tanto en lo económico, y lo político como en lo social; b). Modelo de compensación del ajuste económico, donde se parte del supuesto de que el problema de la crisis surge por la excesiva intervención de los gobiernos en la economía, lo que genera distorsiones y estancamiento y frente a ello resulta necesario hacer un ajuste para lograr un funcionamiento libre del mercado; c). Modelo emergente, modelo que pretende potenciar la capacidad autogestiva, productiva  y participativa de los pobres. Frente a estos modelos con Carlos Salinas se recurrió al liberalismo social  y al movimiento revolucionario de 1910 para justificar su proyecto económico y la política social. Con Ernesto Zedillo el libre mercado es el marco más eficaz para el desarrollo. Sin embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que el crecimiento económico no mejora automáticamente la vida de las personas, ni en sus propias naciones ni a escala internacional (PNUD, informe 1992). Aquí el problema que enfrentamos es el del modelo y del ejercicio del liderazgo frente a los retos futuros.
El liderazgo es una parte vital para el cambio institucional. Heifetz (1994) plantea que este significa  “Movilizar a la gente para que enfrente sus problemas, encare decisiones dolorosas y aprenda nuevas formas de ser.” Es claro que un liderazgo que sea capaz de transformar a las instituciones exige, en primer lugar, visión. La formulación de la visión requiere a). La comprensión de los intereses a corto y largo plazo de un amplio espectro de actores sociales; b). Una percepción afinada de los equilibrios implicados en los arreglos institucionales vigentes; c). Conciencia suficiente de los impactos que las tendencias y fuerzas van a tener sobre la sociedad y sus principales actores. Lo decisivo no es que la visión sea innovativa, sino que conecte con los intereses y motivaciones de amplias audiencias (Kotter, 1990).  En segundo lugar todo liderazgo requiere legitimidad. La legitimidad es lo que permite que funcione una comunicación efectiva entre el liderazgo y sus audiencias, en América Latina actualmente (Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Chile por decir algunos) se han construido liderazgos legítimos no porque tengan la habilidad de comunicar sino porque son creíbles y confiables ante sus audiencias.  Es decir, no solo son factores personales los generadores de la confianza y la credibilidad en un líder sino que son producto de las percepciones sociales ante las consistencias entre el discurso, las acciones y resultados. Un tercer factor importante en el líder es su capacidad para tratar adecuadamente los conflictos. El conflicto puede ser un estimulo, un desafío al proceso de aprendizaje. Desarrollo en el sentido de convertir toda demanda, todo valor y motivaciones conflictivas en curso de acción coherente. Hace algunos años haciendo una experiencia con grupos de padres de familia en una escuela trabajamos conflictos intrapersonales a través de historias de vida, recuerdo que algunos me preguntaban, ¿Usted nos va a ayudar? ¿Cree que este curso nos sirva para resolver nuestros conflictos? Pienso que la tarea de un líder no es encontrar soluciones mágicas sino un proceso continuo de cuestionamientos, interpretaciones y exploraciones de opciones ante la vida. Desde esta perspectiva es urgente modificar nuestras formas de situar a los liderazgos versus autoridad.  La autoridad es formal, es un pacto. La autoridad se instala a través de un pacto y para la demanda de un servicio expresado en un mandato. Todos los gobiernos electos por la vía electoral  son autoridades formales. Sin embargo, antes de ser autoridades formales son autoridades informales, es decir, ejercen el liderazgo para atraer votantes y cuando llegan a ser autoridades formales deberían seguir ejerciendo la influencia de líderes, situación que pocas veces sucede, lo cual refleja una decadencia en el poder y en el ejercicio del liderazgo. ¿Dónde radica el problema? Yo lo situó en dos ámbitos, el primero, la pérdida de legitimidad de los liderazgos. Actualmente los liderazgos han perdido rumbo porque han legitimado el fundamentalismo del mercado que a pesar de los costos sociales no han dejado de aplicarse; pareciera que, los liderazgos, viven de dogmas. El segundo factor, se refiere a la gran incapacidad para transformar la política pública. La capacidad estatal referida a la cuestión pública se refiere a la forma en cómo el Estado se vincula con la sociedad para responder a ese pacto legitimo. Por mencionar algunos ejemplos, antes de ser gobierno, los partidos políticos padecen la esquizofrénica actitud de pelearse los cargos, pasan mucho tiempo armando sus agendas en los restaurantes negociando los futuros cargos de una elección popular. Esta concentración de energía en las negociaciones en pequeñas tribus y grupos van desdibujando ya la de por sí carencia de proyecto social y sus vínculos con la sociedad. El mandato social que por la vía legitima electoral pone a una autoridad se ve traicionada por los intereses de poder y económicos  de gente sin escrúpulos que cuando uno trata con ellos no tienen la mínima idea de lo que significa ser gobierno. De esta manera los liderazgos son legitimados por la vía electoral (es decir, cumplen su función como autoridad socialmente hablando) pero ilegítimos en cuanto  se trata de poner las ideas o los mandatos en el marco de las necesidades y exigencias de la misma. Finalmente, una posible transformación de la sociedad es depositar en las tareas de los ciudadanos el ejercicio del liderazgo sin que medien exigencias de carácter electoral, sino una visión de las necesidades sociales.


domingo, 11 de marzo de 2012

La historia del sapo y la princesa



 
Hubo una vez un sapo que pasaba las noches mirando solitario las estrellas, cerca de un lago. Las miraba como queriéndolas alcanzar, nadie sabe que este esfuerzo de querer alcanzar algo evade la conciencia de no percatarse de los limites. Las estrellas platicaban con el sapo y pasado el tiempo en que ambos acordaron seguir mirándose para saber como alcanzarse, resultó que el sapo podría brincar y las estrellas brillar. Pasaron los años y el sapo luchaba intensamente con sus brincos por alcanzar a las estrellas, pero ellas estaban tan lejos que era difícil llegar a ellas. Fue entonces que entre tantos brincos el sapo llegó a una mansión vieja y descubrió que allí vivía una princesa. Al conocerla, el sapo iba todas las noches a cantarle viejas canciones de amor, pero la princesa parecía absorta en otras miles de cosas que no podía atender las canciones de un animal tan feo como él. Entre tanto ir y venir el sapo se fue envejeciendo, su cuerpo castigado por el correr del tiempo, los desvelos, sus ojos cansados, sus sueños, sus desventuras lo fueron haciendo mas feo. Una noche cuando el sapo regresaba de un viaje largo y cansado y triste porque la princesa no hacia caso de él, apesumbrado por tal situación, miró las estrellas y el reflejo de una de ellas en sus pequeños ojos iluminaron una reflexión. Encontró porque no había podido alcanzar el amor de la princesa; la princesa amaba las noches y el cielo estrellado desde su balcón, amaba el silencio de si misma, el susurro del viento, amaba la impasibilidad de su propio cuerpo ante un silencio que no se queja y grita. La princesa conocía el amor porque siempre lo esperaba en el silencio, soñándolo. El sapo nunca pudo conocer el amor porque lo buscaba afanosamente en la vida. Hay una diferencia entre amar y vivir, el sapo lo buscaba, la princesa lo esperaba, pero mientras uno lo busca y otro lo espera, ambos viven en el sueño ideal de alcanzarlo, es una ilusión, es como querer atrapar una sombra. Desde entonces el sapo sigue viviendo y ha encontrado el amor otorgándoselo a las cosas que hace, mientras que la princesa espera y espera, conociendo el amor en la dulce ilusión de que algún  día llegará.

jueves, 8 de marzo de 2012

Caminos por la agonía







v   

Era una casa casi vieja, pisos húmedos por la lluvia, ventanas con una cortinas sucias, un comedor que se iba con el correr del tiempo apolillando, un montón de trastos sucios donde las moscas hacen orgías con los desechos de la comida. Sobre la mesa el viento leve arrastra y moja con el sereno que entra por las ventanas y las delgadas cortinas, una receta con el sello del IMSS y abajo con letras un poco más pequeñas la palabra “psiquiatría”. Se trata de una mujer diagnosticada como esquizofrénica paranoide. Su crisis – cuenta ella-, empezó cuando su pareja la abandonó. Desde entonces dejó de dormir  y empezó con una crisis nerviosa hasta que rompió contacto con la realidad. La experiencia de la locura es angustiosa, pero hay latente su búsqueda para encontrar algo misterioso de uno. Se trata de no saber de ella y al mismo tiempo vivimos como intentando hacer la experiencia de saber de ella. La negamos y la afirmamos, la rehuimos y día con día vivimos aproximándonos a ella. ¿Qué tiene de atractivo que la buscamos por los caminos más difíciles? ¿Por los caminos por donde hay dolor? ¿Por los caminos donde la sociedad termina por excluirte?


v   

La familia esta integrada por el padre y la madre, una hija y un hijo; cierto día la hija vino, tiene diecinueve años, adicta a la heroína y diagnosticada  psiquiátricamente  como “bipolar”, sus viajes son caminos llenos de colores, flores, duendes, voces y llanos. Es un viaje exquisito al que cualquiera se iría por la forma tan seductora en como lo describe, las voces que escucha solo ella las oye, bipolar es un concepto psiquiátrico que no permite un equilibrio, en tiempos hace viajes mágicos y maravillosos y en ratos intentos de suicidio. Me dice, “la puerta de la muerte te abre a la experiencia de saber de la vida”, cierto día pintó un cuadro de una ciudad donde las calles estaban de color de rosa, le pregunte, por que pintaba de ese color y me contesto: - “la ciudad te engaña, te hace creer que en ella puedes encontrar muchas cosas maravillosas para sacarte de la soledad y te droga para decirte que no te sientas sola, y cuando regresas a la soledad ya no quieres vivir en ella, prefieres la muerte”.  La ciudad te ofrece como llenar tu soledad y cuando te ha destruido te deja a tu suerte, te deja morir, al fin ya te ha llenado.

v   

Era el mes de marzo, a sus diecisiete años vivía sin ninguna referencia interna que le diera un significado afectivo, de niña, el padre la abandonó, la madre la dejó con su tía, esta última durante su infancia no la trataba bien y, si alguna vez lo hizo solo fue para sobrevivir físicamente. He aprendido que cuando de niño se pierden, se van, se desaparecen las referencias afectivas, no es posible tener internamente ninguna figura que refuerce afectiva ni simbólicamente nuestro yo. Crecemos vacíos, cuando crecemos un poco más,  esto se vuelve una compulsión desesperada en la búsqueda del afecto, lo demandamos tanto que es posible volvernos posesivos, ¿por qué? Porque buscamos en los otros la seguridad y la afectividad negada. Ella vivía como en el vacío, su vida no tenía sentido, hacia las cosas solo por hacerlas, trato de encontrarle significado a su vida en el ocultismo, comprando libros de superación personal, practicando y buscando el destino en la lectura de las cartas y el tarot, fue en vano, las cosas siguieron igual, sin embargo, no todo estaba perdido, se encontró así misma en la poesía, es de ahora en adelante una brillante poeta. 

v   

La agonía es una experiencia entre la vida y la  muerte, es un hilo delgado que separa la vivencia de la conciencia, vivencia de la separación entre yo (imagen, cuerpo) y realidad. Cuando el Mesías vivió la experiencia de la agonía de la cruz desde el monte de los olivos tuvo conciencia de la separación de sus referencias internas, la traición de judas, la negación de pedro, el abandono de sus discípulos, hasta el de Dios con su exclamación de ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Esta separación en estado consciente hasta la vivencia del dolor es una ruta hacia la agonía. Diría DUNS SCOTO es una experiencia hacia la última soledad del ser, todos los que estuvieron contigo ya no están, todos los que te acompañaron se han ido, solo quedas tu y tu experiencia, solo en ti queda la responsabilidad de vivir ese trágico camino hacia la soledad y el dolor. El dolor es una ruptura, es una alteridad, yo no soy el mismo cuando me ha llegado. Me cambia la vida. El dolor produce un aprendizaje hacia la vida, nos hace tomar conciencia o rehuir de él. Mientras más afirmamos los fantasmas del pasado mas no siguen, cuando el dolor nos toca, nos abre, nos quita las ilusiones, nos llena de realismo. Nos hace decir, me equivoqué, no era lo que esperaba, porque lo que esperaba era una ilusión, la realidad es que la ilusión era una mentira que la había cambiado por la verdad.  ¿Por qué nos negamos a reconocer la verdad y preferimos la mentira? Por la verdad duele y la mentira oculta la verdad del dolor. Por eso, mientras agonizas, tu, que vives en el umbral del dolor, abre las venas de tu cuerpo y deja que este se mire en el espejo de la verdad aunque esta duela, después de todo, el dolor es el mejor maestro para reconocernos como humanos.




Junio de 2006.








martes, 6 de marzo de 2012

RECUERDOS Y SUEÑOS




La tarde ha caído,
Las hojas de los arboles igual,
como cuando me acerco a tu oído
 para murmurarte palabras.
Esas hojas de árboles que se las lleva el viento,
Así se van los amores,
Aquí se quedan los recuerdos.
Es otoño, aunque sea invierno, o puede ser verano
Pero la primavera llega,
Y llega como cicatriz de recuerdo, o como añoranza
O como sueño.
Dulces besos, miradas tiernas,
Aquellas que se fueron.
Así son los instantes,
Pequeños instantes y grandes recuerdos.
¿Cuándo fue sueño?
Me desperté y allí estabas,
Estabas,  recuerdo como un sueño.




lunes, 5 de marzo de 2012

cuento de la memoria



Cierto día, recogía los escombros de papeles de mi pequeña biblioteca. Encontré cartas; cartas de amigos y amigas, la de una Española, la de una alemana, la de una inglesa, la de muchas mexicanas. Encontré cuadros, un cuerpo desnudo, una indígena caminando entre cenizas, un niño sentado tocando una flauta en una banqueta y levantando su mirada frente a la de otro, la otra mirada. Dos perros durmiendo en una banqueta, poemas desde Neruda hasta sabines. Libros y libros. Sentí que no había tocado mi vida desde hace mucho tiempo, allí la memoria recordaba, que la vida estaba allí guardada en recuerdos. A menudo pasa, revisen sus recuerdos, parece que hoy los hemos olvidado en el ajetreado mundo de lo cotidiano, allí, en la vida diaria nos perdemos, perdemos el recuerdo, perdemos el olvido, perdemos la memoria, perdemos, sí, perdemos. Levanté dos hojas de papel, carcomidas por las cucarachas, una decía: "Que lejos de tu infinita presencia" y la otra, "el amor es eso que sueñas cuando sudas conmigo", ese día aprendí, que eso es vivir, vivir intensamente. Levanten los escombros de su cuarto y van a aprender que, en el baúl de todos sus recuerdos, lo mejor de su vida ha sido guardada en ese baúl, ese día aprendí, que la vida de hoy, solo está comprometida con las cosas, con la fantasía de la gratitud, con la búsqueda de aprobación de nuestros actos, con la búsqueda de quien pueda cubrir de amor nuestras carencias. Si levantas el baúl de tus recuerdos, aprenderás que en los escombros de tu cuarto, está sepultada la verdadera vida, aquella que, cuando niño, no la fingías como ahora, aquella que guardabas celosamente entre cajas y que no la complicabas con un lenguaje y un sentimiento de lo absurdo. yo aprendí, que ese pasado de mi vida, ha sido un cuento, un bello cuento que necesitaba contarlo, digo, para saber, que todo eso fue una realidad y, descubrir que hoy, tengo dos opciones, seguir haciendo que mi vida sea todavía un cuento que pueda contar o, una historia que sigue creyendo que necesita de los otros para seguir viviendo.

domingo, 4 de marzo de 2012

Depresión y violencia, aportaciones al trabajo grupal con mujeres.




Para el colectivo femenino,
del  cual ha sido ya mi proyecto
Para ellas, mi afecto.



***

La condición para hablar es que haya quien escuche, para que la mujer hable es necesario que sea escuchada. Con estas palabras Eugenie Lemoine empieza una entrevista publicada en un ensayo al que tituló ¿Las mujeres tienen alma?[1]  Y es que, entre el ser escuchadas y ser miradas hay un abismo al que el historiador de arte John Berger  ya señalaba, parece – decía -,  como si las mujeres se vieran a sí mismas como “algo para ser mirado”.  Cuando uno habla de las mujeres –como hago yo -, quiero precisar dos cosas, la primera, lo hago desde un punto de vista masculino con todos sus fantasmas y segundo, lo hago, tratando de hablar de las historias de vida vividas con ellas en un trabajo colectivo, se trata pues, de un trabajo de escucha que más allá de sus propias historias ha replanteado mi posición en el mundo y un cúmulo de aprendizajes a las que les agradezco y dedico este trabajo.

***

El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Escuchar la voz es dar cuerpo a una presencia. Hay dos conceptos por donde quisiera partir para esta exposición, el primero el concepto de representación social y el segundo el del conflicto.  La representación social se refiere a lo simbólico articulado con lo socio cultural (Ibáñez 1988), es decir, como lo colectivo se apropia de la realidad dando forma y contenido a la presencia social. En otras palabras, la representación social busca aproximarse al significado que los colectivos sociales otorgan a su propia práctica y,  comprender los mecanismos mediante los cuales esa práctica se constituye en significado y cobra sentido en relación con el marco cultural de interpretación.  Durante dos años he observado que el rol femenino cuando este participa en actividades de carácter productivo modifica los roles en el núcleo familiar abriendo dos campos, el primero, la poca apertura de su expresión emocional y la segunda, la modificación de las formas en que ellas son estereotipadas por los hombres. Cuando hablo de la poca apertura de su expresión emocional me refiero a esos espacios donde se han perdido  los vínculos que nos unían con esos actos singulares de la palabra y el goce.  ¿Cuál es la posición masculina ante el texto producido, por el lenguaje femenino? La mujer, en esta experiencia,  cuando narra sus propias vivencias habla de tres situaciones fundamentales: su posición perceptiva de su propio cuerpo, de su autoestima y de sus conflictos de pareja.  El cuerpo es un texto donde somatiza cargas depresivas y de violencia ligadas a la relación con las normas impuestas por la madre en el pasado y los conflictos con la pareja. La imagen de sí es una imagen deteriorada expresada por conductas de inseguridad; sin embargo, esta interpretación no pretende valorizar como patológicas estas conductas, más bien apunta a un malestar que entendiéndolo como un proceso conflictivo revela que la incursión de la mujer al campo productivo abre la construcción de expectativas  que se contraponen con el orden normativo constituido.  Sin embargo, la tensión entre expectativas y normas no solo se da en el ámbito productivo, también se presentan en grupo.  Recuerdo casos en un juego de mascaras una mamá puso en su mascara algunas palabras, que decían, “enojona” “preocupona” “fiel”, “confiada” entre otras, compartió con el grupo algo así como “a mí me pone muy tensa el hecho de que yo plantee la búsqueda de felicidad en mi familia y no logre tal objetivo” le pregunté ¿Quién es la que plantea el objetivo?, respondió, ¡claro que yo! Le volví a preguntar, entonces ¿Por qué no alcanzas el objetivo de que la familia sea feliz? Y responde, porque quizá esa es una tarea de todos ¿o, no? Pero bueno – me dijo -, también yo se los he planteado a todos, y sigo teniendo problemas,  volví a formular otra pregunta,  bien, y  entonces ¿si no se ha logrado, significa que tú tienes que cargar con toda esa responsabilidad? Clavó fijamente su mirada en mí, se arrancó su máscara y le prendió un cerillo, preguntándome ¿entonces me están manipulando? No lo sé, tú descúbrelo, termine contestándole. Esta anécdota refleja como muchas mujeres


cargan con responsabilidades asignadas socialmente y normativamente que las asumen como normales, de las cuales muchas veces se revelan en forma de síntomas de depresión y/ o violencia.


***


La propuesta de crear un Centro Comunitario para el Desarrollo Integral de la mujer tiene como antecedente el trabajo con un grupo de mujeres de dos municipios Cuernavaca y Jiutepec desde el 2004.  Inicialmente se planteó la propuesta de trabajar en un curso sobre “Dinámicas grupales y manejo de conflictos” impartido por el Centro de Apoyo Psicológico Tejalpa al que asistieron ocho mujeres. Al 2006 el grupo está conformado por quince que va de la edad de los veintitrés a los cuarenta años, con perfil profesional y algunas dedicadas a sus propios negocios. .  Una pregunta originalmente planteada era, ¿por que hacer un taller de dinámicas grupales y manejo de conflictos? ¿Por qué poner como prioridad la catarsis grupal y no un trabajo de educación, escuela para padres, orientación u otro? Una razón fundamental es que, la vida emocional constituye un elemento fundamental para clarificar situaciones de comunicación, de manejo de conflictos,  en el carácter y actitud personal.  Esta experiencia se ha constituido como un espacio alternativo para el planteamiento de  historias de vida, un espacio de escucha de los procesos en las relaciones de pareja, familia, relaciones laborales y vivencias cotidianas. En este sentido, las dinámicas grupales y el manejo de conflictos se planteo como enfoque que permitía al mismo tiempo que trabajar con sus procesos individuales colectivizar sus historias de vida hacia su propia concietización y compromiso con el grupo. Los cambios sustanciales durante un año obligaron al colectivo femenino a plantear su proceso, es decir, después de mirar hacia el interior de sus propios procesos se convirtió en una inquietud hacerlo hacia otras mujeres, esto da nacimiento a una nueva idea el CECODIM (Centro Comunitario para el Desarrollo Integral de la Mujer), este proyecto inicia en agosto de 2006 y tiene como propósito la formación de redes colectivas de mujeres en el Estado de Morelos con el objetivo de impulsar la participación en los ámbitos del desarrollo integral dentro de su núcleo social.   El proyecto está coordinado por el Centro de Apoyo Psicológico Tejalpa y la propuesta aquí presentada ha sido construida colectivamente por las participantes del grupo, es decir, el colectivo femenino se convierte al mismo tiempo que el constructor de la idea en el ejecutor de la misma.










Ponencia presentada en el 3er Foro sobre Salud Mental Comunitaria realizado el 28 de septiembre de 2006 en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

[1] LEMOINE, E.;  ¿Las mujeres tienen alma? Editorial Argonauta.

sábado, 3 de marzo de 2012

Silencio que se rompe


Hay silencios rotos
Por el desamor, la violencia y el miedo
Pero hay sonrisas que te curan y que hacen
Ser feliz, por eso la felicidad no es una meta,
Solo es una estación

Proverbio Etiopíe


Erotismo y sexualidad, la disyuntiva corporal





@q


***

El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Hablemos de la ocupación del cuerpo y preguntémonos ¿Quién ocupa este cuerpo?

***

 Una mujer joven, quien vive con su madre mantiene una relación de permanente conflicto con ella. A menudo, la madre le prohíbe salir, tener novio, y siempre vive con la sospecha de que su hija ande en “malos pasos”. Se podría decir que la madre  es sumamente controladora. Durante muchos años hasta su juventud esta joven mujer vivió con dos sentimientos, la culpa y el temor. La primera vez que tuvo su actividad sexual – me dijo alguna vez -, no sintió nada. Pensó que era normal por ser su primera vez. Sin embargo, en la medida en que fue dándose cuenta que le pasaba muy frecuente no “sentir nada” empezó a hablarlo. El día que pudo decir su situación noté que cada vez que se hablaba del tema, desplazaba su planteamiento de no “sentir nada físicamente” a desearlo en fantasía. Es decir, parecía como si cada vez  un acto sexual lo disfrutaba mas cuando lo imaginaba que cuando lo hiciera.

***
 En primer lugar, reconozcamos que entre el deseo y el deber se asoma un probable conflicto, el conflicto del limite, es decir, si este cuerpo es un lugar del deseo, primero este es inalcanzable completamente y solo realizable parcialmente por la razón de que, siempre esta limitado,  sometiendo el deseo a una tensión y a la falta. Decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Es preguntarse en primer lugar si los deseos tienen su origen en lo que los demás  depositan en mí (a esto yo le llamo institucionalización del deseo, es decir, mi deseo no es mío sino de los demás que me lo depositan o lo sacralizan) o en lo que realmente yo deseo. Siempre somos sujetos deseantes en tanto exista la necesidad de una   promesa de la satisfacción futura.
El deseo es una travesía donde me separo y, esta separación puede ser desde suprimir o sujetar el deseo quedando perdido el objeto de deseo originariamente. En este sentido ¿Qué relación guarda esto con lo sexual y lo erótico? Primero, un deseo suprimido deja registrado por decirlo así, huellas en la memoria, lo cual hace que toda insatisfacción pueda ser satisfecha  mediante la reproducción alucinatoria de representaciones que se han convertido en signos (sueños, fantasías) de una satisfacción interior. El deseo nostálgico, a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático del sueño y del síntoma, el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos (el lenguaje).
Por eso en la medida que el placer sexual se convierte es un medio publicitario se conduce a una cultura donde el placer corporal se reduce al placer en la imagen, separando lo real por lo ideal. Durante mas de diez años he trabajado con parejas y la experiencia me ha enseñado que, un cuerpo al que se le suprime el deseo crea la posibilidad de un traslado de este a la fantasía, es como decir, “cuerpo negado, fantasía realizada” pero este traslado es sumamente dañino dado que he encontrado casos en que la realización del deseo muchas veces es mas alucinatoria que real, quedando el cuerpo atrapado en la frigidez o en la perdida de capacidad para vivir su sexualidad. Es más que evidente que hay una diferencia entre sexualidad y erotismo, podría decir que el erotismo es un cuerpo vuelto en sí, sin simulacros, poseído por ese pecado original. Lo erótico no es poseído por el lenguaje por eso hacerlo poseer por este lenguaje, es dejarlo poseer por el consumo masivo o dejarlo en el solo placer de la mirada, que es fantasía. Pero la fantasía – como búsqueda libertaria de un lenguaje elaborado con lo imaginado  tras  el objeto del deseo, es antes que nada una manera de evadirse de la realidad. El poder prescribe al sexo un orden – nos dice Focault -,  que funciona al mismo tiempo como forma de inteligibilidad: el sexo se descifra a partir de su relación con la ley. Lo que finalmente  significa que el poder actúa pronunciando la regla. Por eso lo erótico debe estar fuera de la ley o en su caso volver a replantear la pregunta, en lugar de decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Mejor decirnos ¿Cómo vivo mi cuerpo? ¿Con una sexualidad genital o como un cuerpo erotizado?   Habría entonces que construir una tarea esencial, la reivindicación de nuestro cuerpo, empezando con la supresión del pudor, después de todo, sigue siendo parte de los prejuicios de una cultura que lo somete a la culpa, al temor y al castigo. 

LO FEMENINO ANTE LA CULTURA MODERNA


 

La mujer no es algo que ha existido

desde siempre, sino que se ha ido construyendo

 con las palabras del otro

Antes de empezar este exposición quiero dedicar este trabajo a todas las mujeres que han logrado en cierta manera su emancipación de las cargas morales, muchas veces de las cuales solo justifican su sometimiento a los discursos de un poder tanto en el ámbito político como familiar.
Para empezar es fundamental hablar sobre el proceso de lo femenino en la historia y, aunque no haré una historiografía de la mujer no dejaré de señalar los momentos fundamentales de ésta en la historia, además incorporo el concepto de  cultura moderna, caracterizada hoy por múltiples rupturas del orden moral, psicológicas y sociales que arrastran a formas de percibir los procesos humano – psicológicos de manera cosificada, es decir, como una cosa, como una mercancía, capaz de entrar al mercado y ponerle un valor, soslayando así la parte mas importante y fundamental de la vida: la intimidad.
 La pregunta fundamental que siempre me he hecho es ¿cómo miramos nosotros los hombres a las mujeres? La percepción masculina puede pasar desapercibida si pensáramos que no tiene sentido preguntarse tal cosa; sin embargo, muchas de estas percepciones, por lo menos su importancia, no radica en la percepción en sí, sino en como estas están vinculadas a las estructuras sociales e ideológicas de un orden patriarcal, me explicaré, desde en el Antiguo Testamento hasta hoy el padre es el dueño y señor de la familia, en el derecho patriarcal primitivo, la mujer y los hijos eran propiedad del pater familias, tanto como los esclavos como el ganado, esta  concepción tiene profundas repercusiones en los roles que la mujer asume, en efecto, en esta concepción patriarcal el amor paternal es siempre, por su esencia misma, un amor condicionado. Depende del cumplimiento de determinados supuestos. Si trasladamos este principio al ámbito político encontraremos que el principio supremo de toda sociedad es el Estado, la ley. De igual manera, este mismo principio rige toda vida cotidiana desde la moral hasta la sexual, el padre, el Estado y las leyes morales se han convertido en el campo que fertiliza las formas de pensar, de sentir y de actuar como condiciones de un pensamiento conservador y autoritario. Este modelo patriarcalista sufre, ciertamente, una transformación a partir de la ilustración y la fundamentación contractualista del Estado, será el pacto entre los iguales el que otorgue legitimidad al gobernante, que ostentará la imagen de padre simbólico, no por mandato divino o lugar natural, sino en virtud de la representación de la voluntad general.  En este sentido  lo que trato de abordar como problema, en un primer momento, es las formas de representación masculina sobre lo femenino, problema que plantea no solo una visión patriarcal, autoritaria y machista de la mujer sino además sus repercusiones en el campo del conocimiento social, dicho de otra manera, las formas en como las ciencias sociales miran a la mujer, desde la historiografía hasta la psicología, tal como lo señaló en algún tiempo Amparo Moreno, una excelente historiadora cuando dice “la historiografía no solo era sexista, es decir, privilegia un sexo en detrimento de otro, sino también androcéntrica, es decir, privilegia el punto de vista masculino. Tuvo que surgir el feminismo al final de los años sesentas para impulsar una renovación a las viejas categorías que condicionaban a las mujeres a factores sociales e ideológicos y que, a lo largo de los siglos se había convertido en una tradición referida a lo femenino como un hecho natural, biológico y sacralizado.  La primera insurrección femenina trajo pues, no solo una renovación conceptual como tal sino que también la incorporación de las mujeres al trabajo y mas tarde a la política, tal como sucedió con las mujeres durante la dictadura Argentina, las madres de Plaza de Mayo que diluyeron la ilusoria barrera que separaba el mundo domestico de la política y transformaron la maternidad en subversión. Desde esta perspectiva juzgamos útil y legítimo plantear qué posición tiene la psicología frente a esos procesos en que la mujer emerge a un mundo que subvierte los roles del hogar por la acción política,  procesos que no pueden estar ajenos al devenir histórico de la mujer que es historia de la mujer como sujeto e historia de la mujer como proceso. En ambos casos, lo que se plantea es, que tramas sociales e históricas de la cultura configuran cierto tipo de singularidades femeninas que definen no solo la posición de la mujer frente a una cultura machista sino también la construcción de una cultura de la intimidad (por ejemplo, la percepción del cuerpo, la autoestima, el amor, las relaciones de  pareja). Lo que importa pues – y esto es tarea de la Psicología-,  es cómo hacer para reconstruir la intimidad, las historias de vida, en un espacio de y para la mujer que permitan explorar sus posibilidades en el campo político, social, académico y cultural. Un punto fundamental descubierto por mi trabajo con mujeres me ha llevado a plantear dos cosas, el espacio cuyas dimensiones afectivas son cubiertas por la familia es, al mismo tiempo que un espacio afectivo un espacio disfuncional de la vida intima sexual, en efecto, la familia no solo reproduce los roles biológicos de la especie humana sino que encadena la vida sexual al ámbito de una sexualidad genital displacentera, la mujer, madre en las sociedades modernas cada día se ve sometida no solo a la sobrevivencia económica sino también a la protección del hogar, en este sentido muchas mujeres asumen una carga moral y de responsabilidad que, asociadas a las cargas culturales son generadoras de culpa y de insatisfacción sexual. Importa mucho pues, explorar las fuertes cargas morales para orientarlas hacia su emancipación y sublimarlas hacia ordenes de carácter social, político y cultural. Todos esos espacios íntimos revelan pues, no solo el carácter psicológico de las formas de adaptación a las instituciones como la familia, sino también su carácter insurrecto que es historia de las mujeres en la vida cotidiana, que es la historia de una lucha contra la cultura posmoderna,   cultura de lo inmediato y de la urgencia, la cultura que ha intentado mercantilizar todo lo que existe entre cielo y tierra, que ha creado el “tiempo tecnológico” y el “tiempo aprisa” (Arnoldo Kraus, 2001), que ha transformado muchas de las fibras de los sentidos, “esos rincones que antes de ser otra cosa, son rincones humanos, sensaciones vitales” Por eso, es tarea de la psicología reconstruir la intimidad, romper la línea entre el olvido y la evasión, entre el silencio y la verborrea. La psicología tiene que ir a esos rincones humanos para encontrar una opción a la vida humana. Si la tarea de la historia es hacer una historia nueva, una historia desde abajo, una historia de las mujeres,  pues, cada vez nos acercamos a vivir sin saber nada de nosotros, hemos perdido los vínculos que nos unían con esos actos singulares de la palabra y el goce. Como apuntaba Arnoldo Kraus “los tiempos sin tiempo, los tiempos tecnología, han opacado, e incluso desaparecido, esos renglones. Se tiene menos, se palpa menos, se conoce menos al otro. Tocar y ser tocado es vital... Acercarse, sentir, es una línea bidireccional, que le permite a uno verterse en el otro, y al otro, cuando herido, retornar el mundo y regresar a sus adentros...” Creo que estamos asistiendo al fin de la historia que cuestionaba al hombre para dar cabida a la cuestión mujer, en tanto, deja de ser la madre de la fantasía y de los dioses para ser la madre de su propia historia y de su propio cuerpo. En este sentido, la historia de la mujer es un campo de fuerzas que apunta en su sentido político a la liberación de un sistema de explotación que, reproduce en el campo de la familia la cultura machista y en el moral los sentimientos de culpa, ambos, lo político y lo moral constituyen estrategias del orden social. La historia de la mujer tiene que apuntar pues, a la liberación de ese campo de fuerzas, pero a una liberación que no reproduzca las contradicciones de su lucha, es decir, si la mujer lucha por incorporarse al trabajo y por sus derechos a la igualdad, el capitalismo lo ha hecho de manera muy bien, pero esta, sigue siendo una posición por demás  economicista y de más explotación; si la mujer lucha contra las relaciones machistas, debería ser fundamentalmente una lucha sin excluir a los hombres, pues, la represión femenina no se da sin la existencia del macho, por tanto, no hay liberación sin alianzas y esta no puede ser alcanzada sin una alianza por la vida, sostenida y protagonizada por ambos.