viernes, 16 de mayo de 2025

¡Divina Juventud! ¡Divino tesoro!

¡Divina Juventud! ¡Divino tesoro! Alejandro Cruz Solano Hace poco en sesión terapéutica recibía a un chico de quince años, su padre lo traía a consulta porque el chico se lo había pedido. Al encontrarme con él, noté mucha ansiedad y su narrativa era, “vengo, porque le he perdido todo sentido a la vida, siento como un vacío que no puedo explicar”, finalmente, terminamos de descubrir que este chico tenía un mes consumiendo cristal, una droga sumamente adictiva. Por otro lado, otro muchacho de catorce años, canalizado por su mamá, dejó, sin ninguna empatía encerrada a la perrita embarazada de la casa en un viejo refrigerador que yacía arrumbado en el patio de la casa, la perra murió asfixiada y el adolescente simplemente le comentó a su mamá que el animal había muerto. Reviso como lo hago diario, las noticias del día, y de forma por más indiferente que parezca, leo el lamentable asesinato de Valeria Márquez, una jovencita de Jalisco, tictoker; y leo la multitud de comentarios tan llenos de sinrazón que no deje de sentirme abrumado. ¿Hacia donde se mueve hoy la juventud? ¿Cuál es el futuro de esa juventud a la que alguna vez le decíamos, ¡juventud, divino tesoro!? El mundo como construcción social, es un mundo de consumismo, es el mundo de las cirugías estéticas, del quebrantamiento de la familia, del aflojamiento de los ideales políticos, es un mundo dónde el capitalismo nos ha vendido la ilusión de la búsqueda del individualismo, ahogado en crecientes deudas, tarjetas bancarias y una búsqueda del “ser”. Somos lo que compramos y lo que nos vende la mass media. La juventud está yendo a buscar su identidad en la vida fácil, relajada, sin esfuerzo, espejo de una sociedad sin valores, de una sociedad de lo más fácil y simple. ¿De que quieren escapar los jóvenes? ¿De las instituciones podridas? ¿De las familias quebradas por los divorcios, el abandono, la falta de compromiso? ¿De un Estado que nos ha enseñado el modus operandi de la corrupción? ¿De los valores momificados por la religión? ¿De la opresión del cuerpo, de la mente por las escuelas? No lo sé, en realidad, lo escribo porque al hacerlo me permite seguir preguntándome y quizá atenuar mi pregunta en una reflexión que me lleve a una respuesta. Hemos perdido autoridad, desde las instituciones hasta la familia; hemos perdido los límites, me decía el chico que consumió cristal que, en su experiencia le había dado seguridad y paz, me parece que estamos viviendo el mundo al revés, estamos buscando la seguridad y las certezas afuera para sentirnos bien, hemos perdido el papel que la educación tenía de prepararnos desde dentro para ir a un mundo de certezas, en fin me parece que aun es tiempo de rescatar a estos chicos, por el bien de nuestra sociedad hagámoslo. Mayo 2025

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