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jueves, 24 de octubre de 2024
Acerca del pesimismo y otras adversidades
Hoy hay una moda, la de la industria de la felicidad. Nos vende por doquier las aspiraciones a ser feliz. Hay una especie de suerte en la vida del hombre, trabajar, cansarse, deprimirse, cargar con el peso de la existencia, si somos realistas, la vida es sufrimiento, iluminada por una escasez de placer. Ser positivo es algo tóxico, dado que está condicionado a partir de lo que para los demás es positivo. Allí inicia la exigencia, ser para uno mismo a partir de lo que los demás impulsan en uno. Lo trágico no es ser pesimista, sino dar cabal cumplimiento a las exigencias de felicidad para sentirse bien. El filósofo danés Arthur Schopenhauer, decía que, la mayor parte de las vidas humanas transcurren entre el dolor y el aburrimiento, por eso, los optimistas han creado el entretenimiento para pagar por no aburrirnos. El pesimismo se cobija en distintas formas de verlo, antropológica, filosófica o psicológicamente se puede decir algo acerca de él. Puede partir de la expresión más común de la ausencia de esperanza, enraizada en la naturaleza humana de que, nacimos para vivir en una vida sufrible. Nuestra condición humana amerita una vida sin esperanzas de nada. Un problema central dejaría abierta la posibilidad de plantearse si el pesimismo es un rasgo constitutivo de la naturaleza humana o distintivo de ella; Habría que distinguir amabas cosas. La esperanza fue una construcción metafísica de la religión, ya Kant se planteaba ¿Qué me cabe esperar?, si pregunto, es porque espero algo; en el umbral de la pregunta, nos movemos siempre hacia algo, si preguntamos es porque nos movemos, la vida es privativa de muchas cosas, en ese sentido, el pesimismo responde más a una cuestión psicológica-etológica; sin embargo, si “seréis como dioses” expresión bíblica que apunta al poder del hombre, el pesimismo revelaría su contradicción. El parricidio de Dios hizo al hombre “dios”, pero el pesimismo descubrió su fragilidad, de muchas formas, todo nos devuelve al sufrimiento. No me parece que el pesimismo sea algo fatal, descubre nuestra limitante humana y nos pone en el plano terrenal, no celestial. Apunta, más al drama de develar que no somos lo que pensamos.
El saldo positivo del pesimismo es el descubrimiento de nuestra finitud, de nuestras limitaciones, del reconocimiento de nuestras miserias, al final la vida es todo lo que decía Schopenhauer, pero además, descubrir que el mundo de la industria le da sentido al aburrimiento y a la infelicidad, todos pagamos por eso.
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