Este Blog es un espacio de opinión, reflexión y análisis político, social y cultural
martes, 22 de agosto de 2017
Notas para construir un futuro desde el pensamiento
Frente al caos que vivimos hay que detenernos para reflexionar la siguiente pregunta ¿Desde dónde nos situamos para pensar nuestros problemas? ¿Cuál es la base de nuestra forma de ver el mundo? ¿Por qué pensar el presente? En primer lugar, me parece fundamental partir de la misma pregunta, es decir, formular la pregunta nos sitúa frente al problema, preguntamos porque hay un problema que resolver. ¿Cuál es ese problema? El problema es la multiplicidad de las emergencias a las que hay que alumbrar con la reflexión, con el pensamiento, y, hay que hacerlo en el tiempo presente, que es donde se da el acontecimiento. Sin embargo, esta tarea no nos la da el sentido común, hay que construirla en los espacios donde se pueda ejercer el hecho educativo; sea la escuela, sean los círculos de reflexión, sean los espacios donde se debate la necesidad de transformar este mundo. Este planteamiento no significa ignorar el tiempo del pasado, aquí la pregunta consiste en como direccionar un problema del pasado a lo contemporáneo o, como elaborar, como pensar el presente y el futuro, partiendo del pasado y del presente. Trazar un horizonte nos permite instaurar un plano, hacer un corte en el devenir (entendiendo este como el proceso o cambio) pues al mismo tiempo que somos en el presente, estamos dejando de ser. Un primer referente es ¿Cómo nos pensamos a nosotros mismos? ¿Cuál es nuestro referente histórico? ¿Cuál es nuestro referente educativo? Nuestro continente presenta una realidad, una dimensión que pareciera no está incluida en nuestro mundo. Esta es revelada a través de miles de rostros, de palabras que son leídas como injusticias, exclusiones, hambre, entre otras. Si no incluimos esa realidad con rostro humano que sufre en nuestros horizontes de construir un futuro mejor es que entonces nuestro marco de referencia está en otro pensamiento, habría que revisar que es lo que nos hace ajenos no pensar ese contexto. El papel de la educación es importante en la medida en que aporta una racionalidad, una forma de ver el mundo que se construye con categorías conceptuales que me hace pensar como pienso. Los mecanismos con los que nos enfrentamos a la realidad y que son producto del papel educativo pueden variar; podemos partir de mecanismos lógico-instrumentales o mecanismos racionales alternativos. Un segundo referente es, como abordamos la realidad; podemos hacerlo a través de la abstracción, es decir, hacemos un corte de la realidad y eliminamos los contextos de significación comprometedora. Es como si decidiéramos pensarla desde una zona de confort; Pareciera como si el mundo moderno separara dos formas de abordar esta realidad, la primera desde una visión objetiva creado por esa razón lógico-instrumental y, la segunda, por una visión subjetiva, centrada en los proceso del sentir y pensar de las personas. Hay que reiniciar un dialogo entre los principios fundantes del sujeto y de la razón, pues los saberes deberán escapar del pensamiento mutilado y mutilador para acceder a lo complejo que esta realidad representa. Pensar es preguntar, pero la pregunta tiene un referente, el problema; el problema procede del tiempo presente, que es el acontecimiento, este hay que hacerlo significativo para que el pensamiento lo ilumine; lo iluminamos cuando lo volvemos proyecto, proyectar hacia el futuro no se proyecta la necesidad de una trasformación social o política, al trascender, también nos proyectamos nosotros; es este ejercicio del pensar lo que nos hace libres, lo que nos hace solidarios; aquí el fin no justifica los medios, aquí el fin es hacer una sociedad más justa y digna para los que vivimos en ella, no hacerlo es una responsabilidad que implicará un juicio de la historia, pues no vinimos a hacer biografía, sino hacer historia.
martes, 13 de diciembre de 2016
La decadencia de lo político
Una institución es fuerte cuando es democrática, pero es débil si termina convirtiéndose en una plutocracia, que en buen español traducido del griego significa “el gobierno de los ricos”. Lo político como proceso está controlado por una élite que en distintos puntos son familias, amigos, padrinos, empresarios, tribus políticas, grupos de élite, etc. Son minorías con poder. Cuando estas minorías se hacen del poder deja de existir la democracia, por ejemplo, los gobiernos municipales están en manos de familias y amistades que de cierta manera financiaron las campañas. La administración pública se ha vuelto en una cuota de poder que funciona en recaudar un porcentaje de los recursos públicos a través de los servicios que se prestan, de allí viene el enriquecimiento de los que administran. Por ejemplo, un proveedor de obra pública sea empresario, constructora u amigo prestanombres hace con el recurso público alguna obra con un costo más alto de lo que es, si por decirlo, se pavimenta una calle que cuesta en términos reales sesenta mil pesos los que gobiernan la facturan en ciento veinte mil o quizá hasta doscientos mil, esa diferencia es la que se lleva un administrador del gobierno por lo menos municipal, si sigue subiendo de nivel puede elevarse hasta millones. Es por esa razón que muchos desean ser políticos. Este nivel de corrupción es descarado, por eso no alcanzan los recursos para el desarrollo, el caso de la casa blanca que fue un regalo del grupo Higa a Enrique Peña Nieto en realidad debió ser por los miles de millones otorgados a esa empresa para obra o infraestructura carretera. Hace poco platicando con un funcionario muy cercano a hacienda federal me decía que el país está en quiebra; no lo dudo, los recursos públicos tienen en todos los niveles un manejo discrecional de porcentajes que van a la bolsa de la clase política. A mi parecer esto está debilitando a las instituciones pues, las administraciones lejos de tejer una red que empodere a la ciudadanía, que transparente el uso de los recursos, que promueva un desarrollo municipal, estatal o nacional, está yendo por una deriva de decadencia que va a terminar explotando. Lo político que en la Grecia antigua era una virtud para los ciudadanos que se ponían al servicio de su comunidad, lo que terminó constituyendo una república con una democracia participativa hoy, se ha deteriorado por las prácticas de los políticos aprovechando el modelo de democracia representativa y electoral, donde los ciudadanos sólo los votamos y dejamos de participar en la vigilancia de sus actos en el sentido de la participación. Este último caso es visible hoy, la alta votación que obtuvo el presidente actual del municipio de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco que fue un ejercicio electora democrático se ve amenazada por una minoría que bajo argucias explicitas legales, en el trasfondo se convierte en un asunto político que no tiene otro objetivo que usar los recursos públicos de la basura y de las luminarias para convertirlas en un negocio personal. El problema es que esta revancha política la hace el máximo tribunal encargado de legislar a favor de todos, el Congreso de la Unión, lo que la razón jurídica a través de la SCJN les acaba de anular su pretenciosa acción. Una minoría que es el congreso de la unión busca destituir a un presidente municipal que en el ejercicio de la democracia electoral revierte el significado que los griegos dieron a lo político, es decir, el poder del pueblo. Lejos se mira que lo político se vuelva el poder del pueblo y un ejercicio de servicio a los demás, en realidad la decadencia de lo político tiene tres impactos, el primero, quienes nos gobiernan desconocen el significado de lo político lo cual los convierte en pragmáticos; lo segundo, nos gobierna una plutocracia que se ha enriquecido de los propios recursos públicos y finalmente, nos gobiernan políticos que nos les interesa el servicio público, de otra manera no estuviéramos como estamos, con problemas de infraestructura, de desarrollo y con carencias de servicio de buena calidad. Entonces lo que urge hacer es organizar a los ciudadanos para que unidos no divididos saquemos nuestro estado actual en la que nos encontramos y recuperemos el sentido de participación en los asuntos públicos y no sólo ser meros espectadores de ellos.
Tambien lo puede consultar en http://elregional.com.mx/Noticias/?id=85339
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martes, 29 de noviembre de 2016
Para entender a la sociedad actual en la que estamos
Para pensar cómo funciona una sociedad hay que abordar algunos aspectos importantes, entre ellos, lo que se conoce como modo de producción. Un modo de producción se mueve a través de fuerzas productivas, como el trabajo y las herramientas que se usan para ese trabajo (tecnología); pero también se mueven relaciones de producción entre los hombres, tales como cuando se establecen relaciones de compra venta, por ejemplo, al comprar un vehículo, una casa, establecemos una relación de producción entre un comprador que trabaja para comprarse una casa, un vehículo etc., y un hombre que vende. Esto da como resultado un tipo de conciencia de clase social que define no sólo una forma de pensar, sino también una ideología. No se puede entender la conciencia de clase sin articularla a los procesos históricos-sociales en los que vivimos, solo por decir algo, la conciencia alejada del contexto social no permitiría entender los diversos intereses de las clases sociales. La sociedad moderna por ejemplo, se sitúa en distintas contradicciones producto de su conformación entre los intereses de las clases dominantes, el modo de producción capitalista y su forma de relacionarse entre las personas. Es importante documentar que un retorno a la forma en cómo se producen los discursos sobre algunas cuestiones puede ayudar a desenmascarar el peso que puedan tener algunos conceptos o ideas que se asumen como verdades. Hay “verdades” que se asumen desde una posición ideológica porque se pretenden consolidar como discursos de poder. Ejemplos hay muchos, conceptos como dictadura, salud mental, enfermedad, etc. son algunos. Las sociedades se forman y de allí constituyen sus formas de pensar, no es lo mismo pensar desde la pobreza en la que miles de hombres y mujeres, niños y ancianos perciben su realidad en limitadas circunstancias externas que pensar en la zona de confort de los que buscan la ganancia usando a esos pobres para enriquecer a otras clases sociales. En este sentido, la relaciones de producción son esencialmente relaciones contradictorias porque se dan entre una sociedad desigual, lo que entonces produce una conciencia de clase que va a determinar la forma de mirar no sólo a las personas, sino al mundo. Un discurso que ensambla un conjunto de ideas y conceptos se convierte en ideología, luego entonces la ideología crea una forma de mirar la realidad producto del contexto o de las formas en cómo se constituye lo social. Así, lo ideológico sería ese conjunto de pensamientos ligado a valores o seudovalores donde se justifican las formas de comportamiento social. Hace poco una amiga cubana que vive en San Paolo Brasil me comentaba su tristeza de no encontrar trabajo, durante un mes pedía ayuda y nadie o por lo menos alguien se la ofrecía a cambio de favores sexuales. Este comportamiento individualista para ayudar a alguien o sólo condicionado por un ofrecimiento a cambio de sexo es típico del capitalismo. En una formación social capitalista todo se rige por la mercancía, el otro se vuelve tal y entonces las relaciones mercantiles pierden su efecto como personas y se convierten en cosas, arrastrando a esa misma dinámica todo acto humano desde el amor, el sexo hasta los sentimientos. No tengo ninguna duda que el capitalismo ha perdido la esencia humanista (quizá nunca la ha tenido) y ha convertido todo en mercancía, que, a través de los medios de comunicación produce un profundo enajenamiento de la conciencia humana arrastrándola a una conciencia en forma de fetiche. La ideología es una forma sistematizada que a través de los medios, la educación, la televisión se va implantando hasta que configura formas de pensamiento capaces de influir en las masas y en las sociedades, ejemplos hay muchos, sólo por citar uno, creer que el medicamento puede aliviar las tristezas es ideológico, pues, medicar puede ser una condición social que tenga atrás un poder económico para enriquecer a una persona o un grupo de personas llamadas empresarios y que estos legitimen por todos los medios infundir la creencia de que tomar medicamento quita la tristeza. Diario vemos eso, la gente cree en tantas cosas que ya no analiza y eso es función de la ideología, hoy las miles y miles de información que nos llega ya no pasan por un filtro de análisis, adoptamos todo sin analizar y pasa entonces a formar parte de nuestras creencias, por eso me parece que hoy asistimos a un pensamiento enajenado (ajeno a nuestras experiencias y vivencias) y más sometido a las exigencias ideológicas y sociales que legitiman como verdades y refuerzan conductas que justifican valores capitalistas más que humanos.
martes, 15 de noviembre de 2016
¿Qué hacemos con el Sr. Trump?
¿Nos puede ir peor de lo que ya nos ha ido? El triunfo de Trump en Estados Unidos abrirá sin duda alguna mucho trabajo para la diplomacia mexicana, no es para menos, se espera que el hoy próximo presidente de los EE.UU. deporte en su primer anuncio algo así como tres millones de inmigrantes. Desde la campaña Trump se convirtió en un personaje escandaloso por sus comentarios xenófobos, misóginos y por su extravagancia forma de comportarse. Eso no es novedad, los pueblos y naciones tienden a orientarse según tres tipos de poder, el tribal, el individual y el simbólico. En el primer caso, los puntos fuertes están en la conciencia de grupo, el sentido de pertenencia a una familia, grupo étnico, religión y nación. Los puntos fuertes están en la lealtad, la fuerza de la unidad, el sentido de pertenencia, lo normativo; pero los puntos débiles de éste están en el patriarcalismo, conformismo, rigidez, xenofobia. En el segundo caso, está relacionado con nuestra identidad emocional y psicológica, sus puntos fuertes son el ingenio y la creatividad, pero sus puntos débiles son el narcisismo, la tendencia a polarizar entre bien y mal, oriente y occidente, etc. Finalmente, el poder simbólico nos permite ver las cosas en términos impersonales, éste nos eleva por encima de la materia y nos remite al concepto de energía y el espíritu. El pueblo americano ha elegido al parecer lo que realmente le representa su parte más débil, el espíritu tribal de la parte más negativa, la que reclama un retorno a lo que durante años sus gobernantes le han negado por estar tan ocupados en guerras en Irak, Siria, entre otros. Nunca miré a Donald Trump como un personaje extravagante, sino como un símbolo preocupado por asuntos domésticos tales como la economía, la inmigración, las amenazas externas, etc. El americano común, el que no ha salido de su país, el que pasa tiempo defendiendo su país fue abandonado por la clase política belicosa. Los atentados del 11 de septiembre, las grandes matanzas en colegios, otros atentados en Boston han construido un sentimiento nacionalista americano que ha encontrado en Trump su mejor referente. Lo que suceda de aquí en adelante puede ser catastrófico dependiendo la lente con la que se le mire. Aún recuerdo las palabras de Richard Nixon en aquel viejo libro que escribió “La verdadera guerra La tercera guerra mundial ha comenzado”, editado por editorial Planeta; donde anunciaba sus dos preocupaciones fundamentales, la primera que es igual que la segunda, se refería a que si Estados Unidos entrara a una guerra seguramente la perdería, igual que si no entraba a ella de todas maneras la perdería (p.9). y se refería principalmente a la pérdida del liderazgo norteamericano, pero apuntaba a un hecho fundamental a esta derrota, el asunto moral. El debilitamiento de la moral de sus liderazgos y de su pueblo. Efectivamente Nixon fue parte actora en la guerra de Vietnam en los años sesenta y setenta donde Estados Unidos salió derrotado; los cincuenta y ocho mil militares muertos de esa cruenta guerra seguramente bajó la moral norteamericana. Entonces seguramente la geopolítica va a tener un giro importante, quizá porque Estados Unidos ha perdido el liderazgo económico frente a potencias como China y Rusia, por otra parte México siempre ha sido el patio trasero de los Estados Unidos, lo que significa que las relaciones diplomáticas serán complicadas principalmente cuando nuestro país es gran parte responsable del trasiego de drogas hacia allá, me parece que va a ser la parte más difícil. La pregunta es ¿Qué vamos hacer con el Sr. Trump? La diplomacia mexicana no se le ve talento para negociar, la imagen de Enrique Peña Nieto fue muy débil cuando lo recibió antes de las elecciones. La deportación en caso de que la cumpla va a afectar bastante en lo económico a nuestro país, de la misma manera a otros aspectos, como el social, cuando justamente la violencia ha generado oleadas masivas de migración. No va estar fácil lo que viene, el ajuste económico al paquete del presupuesto de 2017 prácticamente va a afectar al país y al ingreso de los mexicanos que ya de por sí se han ajustado el pantalón frente a las mal logradas reformas y promesas que no se han cumplido entonces ¿Qué nos espera en Enero? Los tiempos lo dirán, pero lo peor ya no has pasado, lo que pasó en Estados Unidos no podría ser peor, es tiempo de ser creativos y buscar hacer de nuestro país algo diferente, pues, entre mayor aportación hacemos menos tendremos que entrar en pánico de lo que pase en nuestro país vecino.
martes, 18 de octubre de 2016
Filosofía del pensar
Antaño trataba de entender la diferencia entre filosofía y sabiduría
y, fue Platón donde comprendí la diferencia. La filosofía se detiene en
el pensar, mientras que la sabiduría en la locura (ese lenguaje extraño
del éxtasis platónico que la engarzaba a la manía con un estado de
ensoñación). Detenerse en el pensar implica pensar ese pensar. La
experiencia del pensar siempre implica un pensar hacia algo, por lo
tanto, implica una intención, una dirección, entonces decimos pensamos
hacia un objeto. Ese saber de un objeto es lo que denominamos
pensamiento. Podríamos decir que lo propio del pensamiento es saber; Sin
embargo sabemos que el pensamiento son formas mentales, las ideas, las
creencias, las esperanzas, las filosofías de la vida no son otra cosa
que ensamblajes del pensamiento. Lo que el pensamiento se apropia es la
representación del objeto, haciendo sólo significativo su propio pensar.
En este nivel de existencia nos movemos continuamente, hacemos
significativo nuestro pensar porque representa nuestra propia capacidad
de saber de un mundo que está allí afuera de mí representado en mí. Es
como si la realidad fuera el original de una foto y el pensamiento una
copia o el negativo de esa foto. Pero ¿qué pasa con lo que denominamos
conciencia? Hay que diferenciar entre lo que denominamos mente y lo que
es la conciencia, en el primer caso la mente sería algo así como el foco
y la conciencia como la luz que ilumina ese foco. La mente está
compuesta por pensamientos y emociones sobre una realidad fenoménica, la
conciencia es la capacidad de reflexionar, que no se afirma en relación
al objeto del pensar, ni a la certeza de la verdad o del error, sino a
su propia existencia o ser. Conciencia de sí, es la condición ilimitada e
informe del ser humano para poder iluminar su propia trascendencia;
cuando nos ponemos a pensar en nuestros pensamientos miramos brotar
caóticamente una inmensa gama de ideas, imágenes, conceptos,
trivialidades que emergen de nuestra relación con el mundo y que hacen
de nuestra mente una hiperactiva máquina que no descansa, lugar donde se
construyen las falacias del mundo cuando muestra capacidad interna está
alejada de esa iluminación de la conciencia. Entonces la invitación es a
pensar hacia sí mismo, incorporando la conciencia para iluminar
nuestros hábitos cotidianos y trascenderlos por caminos mucho más
importantes. En la irrupción de sí mismo está la capacidad de abrirse al
otro. El par “yo mismo” – el “otro”, encuentro interno donde me
descubro a sí mismo y descubro al otro, no están sujetados al pensar ni
reducidos a él. En el corazón donde puedo irrumpir para poder iluminar
mi propio camino a través de la conciencia abro éticamente la
posibilidad de un encuentro con el otro, mi próximo que me hará
vincularme en el compromiso y solidaridad versus individualismo-
egoísmo. En la vida actual nuestro punto de partida es educar en una
praxis (es decir, en una práctica transformadora) donde haya un punto de
encuentro entre el sí mismo y el otro. Esta relación emanciparía las
relaciones de poder entre unos y otros y abriría campo a la solidaridad
humana en todos los niveles de la vida. Es una conjunción con rostro
humano y no con rostro de objeto en relación a una competencia. Pensar
al otro como objeto ya lleva implícito dos cosas, una relación de poder y
una relación de saberse en posición de control. Una filosofía del
pensar quizá debería iluminar las aguas profundas del ser humano para
descubrirse como tal y cuya trascendencia está más allá de la simple
relación de un saberse aquí posicionado por el poder; lo que acaba con
ese saberse, es el dolor, pues he allí el punto de quiebre del ego. La
conciencia es nuestra puerta a iluminar ese empoderamiento del pensar y
la única capaz de elevar al hombre hacia una dirección que transforme
este mundo, tan convulsionado por el poder.
martes, 13 de septiembre de 2016
El problema de los matrimonios igualitarios en la sociedad conservadora
Si viviéramos en una sociedad homosexual, la homosexualidad no sería un problema. Vivimos en una sociedad heterosexual y la homosexualidad es un problema. Algunas consideraciones psicológicas resolverían muchos mitos. La primera consideración es aquella que apunta a que la fobia a los homosexuales es señal de que hay una homosexualidad reprimida. Santiago Ramírez un viejo psicoanalista mexicano decía que la cultura de los mexicanos es que durante nuestra infancia tuvimos mucha madre y poco padre y que, entonces esa relación profunda con lo femenino desarrollaba algo así como una actitud acentuadamente varonil buscando muchas mujeres para que nuestra hombría se destacara frente a las actitudes desarrolladas durante nuestra infancia y que podrían ser actitudes de “no juntarse con las niñas” “no jugar con muñecas” para que en el lenguaje de los niños no pareciéramos “viejas” . El machismo mexicano se desarrolla pues, paralelamente ante la ausencia del padre y, destaca un comportamiento autoritario, mandón, violento y dominante sobre la mujer. Durante los años siguientes, la familia mexicana ha tenido variaciones en su composición sin dejar aún resueltos muchos patrones machistas; el hombre al que se le ha dotado el papel de proveedor alimenta la idea del ideal de macho. En esa idea, la homosexualidad aparecería como una conducta de negación interiorizada pero negada ante la realidad; en ese acontecer conductual agreguemos la construcción de una serie de ideas alimentadas por el conservadurismo religioso, principalmente del discurso católico que se opone a los matrimonios igualitarios en varios puntos del país. A mi parecer, el discurso conservador de las familias católicas donde le niegan el derecho a los matrimonios entre personas del mismo sexo es más una orientación ideológica que un conocimiento legal, psicológico o social. En un mundo donde las libertades han ganado terreno no deja de existir un decrecimiento de las mismas en favor de un discurso conservador. Es innegable que todo discurso conservador tiene tintes de control, es una subyugación de la moral y del deseo, lo institucionaliza y lo hace suyo en el discurso del temor. La oposición moral del clero está arraigado en la concepción que se tiene de la familia, concepto que en la práctica no funciona pues el machismo nace de ese concepto triangular de familia (padre, madre e hijo), una especie de estado en miniatura. El peso moral pues de la familia, sostenido por un discurso ideológico durante muchos años es lo que pesa, no parece concebirse otra dimensión de familia pese a los grandes cambios en las libertades democráticas. Sin embargo, me parece también que hay otra consideración psicológica importante, esto sin demeritar el esfuerzo por darles derechos a los homosexuales. Las relaciones entre homosexuales en el terreno emocional no son estables, no quiero decir con esto que entre heterosexuales lo sean, a lo que apunto es que habría que revisar en el terreno del Estado si estos derechos a los matrimonios igualitarios no representan también un discurso hipócrita en el sentido de verlos como un factor de contribución económica. La inestabilidad emocional puede incrementar entre los matrimonios igualitarios un ingreso económico por la cantidad divorcios que se puedan dar. Habría que revisar si no hay un doble discurso por parte del Estado que, por un lado impulse los derechos entre iguales y por otro, los vea como un negocio. No discrimino la relación y el derecho a vivir entre personas del mismo sexo, tienen derecho a vivir como ellos quieren, sin embargo, la demanda de derechos legales ante temas como los matrimonios y la adopción tiene más jerga ideológica que científica, aunque al final a la sociedad mexicana que, aún sigue siendo conservadora, le importa poco las aportaciones científicas, me parece más que lo que hay que debatir es el papel de la educación como parte fundamental de una nueva mentalidad, puesto que, los mexicanos, nuestra transitoria forma de pensar sigue conflictuandose entre la modernidad y el conservadurismo, situación que no concluye por darle una identidad al mexicano en lo general.
martes, 6 de septiembre de 2016
El país está de cabeza
Circula por las redes sociales dos notas interesantes, la primera relacionada con el hecho de que militares colocaron la bandera mexicana al revés o mejor dicho de cabeza, eso sucedió en tres o cuatro estados de la república. La segunda nota, en forma caricaturesca publican una imagen de la bandera mexicana de cabeza, pero hacen alusión a que el acto no parece ser un simple hecho sin significado, parece que como decimos en psicología, el inconsciente habla, es decir, dice lo que el estado consciente no puede decir; ¿Qué nos dice ese hecho? Nos dice que el país está de cabeza. Y efectivamente al presidente de la república le ha ido muy mal, los escándalos de corrupción de la casa blanca, luego la de Miami y ahora sumamos el acto del plagio de su tesis y concluimos con dos hechos más la visita de Donald Trump y el cuarto informe de gobierno hecho a modo con jóvenes del PRI. La prensa internacional le ha dado cobertura a todo esto, pero en México la vida sigue normal. Ha habido hecho muy agraviantes que me pregunto ¿Qué debería hacer un presidente que ha agraviado a la nación? Los memes en las redes sociales no han dejado de burlarse de él. La imagen del país está muy dañada ya con la visita de Trump a México, poniendo a un presidente de tapete con un precandidato que discrimina a los mexicanos, que quiere poner un muro en la frontera y que quiere que los mexicanos lo paguemos, eso es el colmo! En realidad el país está de cabeza, no es una falsa percepción es una realidad que está circulando por todo el país, no podemos estar ajenos a esto, se requiere no solo ánimo para levantar a nuestra nación de esa terapia intensa en la que se encuentra, pues no hay opciones visibles para una mejoría. El modelo neoliberal creo grandes oligarquías y en México hay dos, la de la clase política y la del crimen organizado. Por un lado, la primera oligarquía está saqueando al país, están concentrados en administrar lo que queda y, enfrentan una fuerte crisis ya no solo de credibilidad sino también de crisis social. El incremento de asesinatos de periodistas, los desaparecidos que ascienden ya casi a doscientos mil, los miles de familiares que siguen buscando en todas las fosas regadas por el país a sus hijos, la inseguridad creciente, la corrupción sin descansar, ¿Quién nos ayudará a salir de esto? Solo nosotros mismos. Los intentos de organización también han sido apagados, la CNTE, las autodefensas en algunos estados, los jóvenes organizados, los movimientos sociales, todos ellos ha impulsado una agenda sin el gobierno, pero el gobierno no tiene interés dado que busca salidas autoritarias ante las demandas de todos estos actores. Parece que este estado de cosas, esta situación de un país que está de cabeza tiene centrado todos los patrones de fuerza concentrados en un rechazo total a la figura de un presidente débil y sin proyecto. Me parece fundamental que los mexicanos tenemos que urgir a la organización para salir de esto, no veo otra salida, una organización solidaria y sinérgica que construya desde sus bases una agenda de trascendencia social y política. Me parece que la clase política vive en otro mundo, arreglando y administrando nuestros recursos. Antiguamente nos organizábamos bajo el poder tribal o familiar, nos unían la identidad, la solidaridad, la fuerza grupal; en esa raíz los mexicanos cruzamos el umbral del dolor en las distintas desgracias. Esas desgracias nos fortalecieron y crearon por decirlo así, un sistema inmunológico que nos protegió de todos los problemas. Pero a raíz de elegir mal a nuestros candidatos, en la medida que nuestros patrones simbólicos (ligados o adheridos) a las fuerzas políticas del PRI y del PAN nos enfrentamos a las decisiones más cruciales dado que, por un lado, el PRI venía protegiendo o haciendo negocios con el crimen organizado mientras que el segundo, es decir el PAN los alborotó. Estas decisiones han puesto al país de cabeza, pues la triada corrupción-impunidad y crimen organizado han partido al país en pedazos, dejándonos en la orfandad. La esperanza quizá esté en el 2018 o en un terremoto social que nos despierte de este letargo que incuba en el cuerpo del mexicano la zozobra y desesperación, ya veremos que nos depara el 2018 fecha en la que se renueva la presidencia de la república, la cámara de senadores y la de diputados federales.
martes, 9 de agosto de 2016
Aportes para una Psicología de la salud
No sabía cómo titular esto, le puse Aportes para una Psicología de la salud, pues quizá tenga que ver con el hecho de reflexionar sobre la importancia que tiene la psicología en los procesos de salud-enfermedad.
Vayamos por partes; Se ha dicho que nuestra biografía se convierte en nuestra biología, lo que entiendo es que esto significa que todo proceso psicológico entendido como nuestras formas de pensar, sentir y actuar ha viajado a través de nuestro cuerpo y ha activado respuestas fisiológicas. Es importante decir que, todo proceso psicológico no está situado solo en el presente también hace alusión al pasado y al futuro, lo que implica que si un evento de ese pasado fue importante o significativo en nuestras vidas va activar una respuesta fisiológica.
Los estudios hechos por neuroquímicos han sostenido la tesis de que todo pensamiento y emociones negativas son parecidos al estrés ambiental, lo que implica que hay una relación entre cuerpo-mente.
Durante varios años he vivido la experiencia de personas que cuando activan eventos significativos del pasado, tales como abandono, rupturas en las relaciones, situaciones traumáticas, estos se registran como recuerdos pero además como enfermedades psicosomáticas, es decir, toda emoción contenida se deposita en el cuerpo (soma) activando muchas veces procesos agudos o leves de problemas de salud tales como dolores de garganta, migrañas, colitis nerviosas, problemas gastrointestinales, hasta canceres.
Hay que entender que la enfermedad se circunscribía a los discursos médicos más como discurso que como conocimiento, por esa razón la ciencia médica ante la falta de explicación tenía que crear un modelo donde se convertía en el referente de la explicación. Hoy parece ser diferente, cada vez nos acercamos a entender la salud ligada a un enfoque holístico integral, donde pesan de manera contundente nuestra evolución psíquica y nuestras historias de vida.
En efecto, hay situaciones de la vida que están determinadas por nuestro pasado y nuestro presente, pero más en sentido emocional que entrelaza el sentido genético. Sin embargo hoy está apareciendo un nuevo modelo al que he tenido acceso, denominado enfoque cuántico o energético. Este enfoque proviene de la nueva física o física cuántica que tiene que ver con el hecho de que la realidad está hecha de energía y que esta se puede expresar en forma de onda y en forma de partículas.
Este enfoque novedoso empezó por allá en 1920 con Albert Einstein cuando reforma toda la concepción newtoniana de un mundo sólido, por un mundo de energía. Esta aportación es revolucionaria para todas las ciencias en la medida en que nos permite comprobar que la mente es energía y que por lo tanto somos los únicos responsables de lo que pensamos y sentimos. Somos dueños de procesos electromagnéticos que fluyen hacia la realidad tanto de forma positiva como negativa y que, esa condición está situada en el cerebro y en nuestras emociones.
Hoy se demuestra que todo pensamiento puede materializar (que es la forma de convertir en partículas) toda realidad, entonces decimos que la realidad es un campo posible de materializarse, por esa razón un pensamiento que represente una imagen negativa (fracaso, enfermedad, pobreza, miedo, etc.) va a terminar materializándose en una realidad.
Llevo ocho meses estudiando a fondo este proceso aplicándolo a mi propio crecimiento humano y he encontrado respuestas insólitas, lo mismo cuando lo he aplicado. Todo esto ha sido ya investigado y comprobado por científicos desde Albert Einstein, JoeDispenza, Margaret Ruby, entre otros que he empezado a leer.
Luego entonces, para concluir, quisiera dejar en este breve artículo que, la salud, el destino, la vida tiene que iniciar por un trabajo interno, planteando que el éxito de una vida mejor depende de la eficacia que hay que buscarla en la psique y de lanzarla en una determinada dirección (intencionalidad) con voluntad con el objetivo de que produzca el efecto deseado.
martes, 2 de agosto de 2016
La política como sentido de transformación
Estimados lectores, la democracia electoral se quedó para justificar dinero en los partidos políticos, pues es su única forma de sobrevivir a su existencia. Cada tres años para casos locales como presidencias municipales, diputaciones locales como federales se eligen por la vía antes señalada a los que nos representaran en alcaldías como en los curules.
Meses antes nos visitaron personalmente, nos extendieron la mano, nos regalaron una despensa de comida o un paraguas o lo que sea para pedirnos que votásemos por un candidato -no una propuesta-, de lo que según ese candidato va a hacer en caso de que gane por su comunidad, barrio, sección electoral o pueblo.
Durante tres años es el mismo ritual, candidatos van, candidatos vienen y este país sigue siendo el mismo. Las esperanzas de un cambio se esfuman, ¿Qué tipo de cambio esperamos?
Ya ni lo sé. Las personas esperan un cambio pero, no comprendo porque seguimos esa inercia en nuestra democracia electoral, puesto que parece que estiramos la mano para pedir, nunca movemos el cuerpo para participar.
La clase política nunca vuelve a aparecer en esos lugares donde pedía el voto, hace lo que se conoce como política de avestruz, esconderse. Es fundamental participar, la democracia participativa pudiera tener un sentido de transformación en nuestra realidad, pues impulsaría en el desarrollo de políticas públicas desde y con la gente y no desde el gobierno. Hay que construir una nueva participación en una vertiente horizontal que involucre a todos los actores en el desarrollo con visión de futuro.
El ciudadano, consciente o no, aspira a un progreso de su realidad territorial, sin ser considerado en ese desarrollo. El empoderamiento comunitario, ajeno a la visión de la clase política, no es considerado como eje fundamental en el desarrollo y crecimiento de la sociedad. No quiero ejercer la crítica en el sentido de que esta no aporte nada o contribuya a reflexionar para movilizar las sinergias de los que leen esto.
En estos últimos meses he estado desarrollando proyectos de corte comunitario y he visto y sido testigo de cómo las personas desean participar, hacer algo, esto es muy significativo porque estamos empoderando a las personas y haciendo que ellas crezcan no solo en su persona sino también en la construcción de proyectos que les den un sentido a la existencia como grupo o comunidad. Aquí es fundamental considerar dos situaciones, la primera la participación de los actores marca un hito histórico en el sentido de su involucramiento en su propio territorio, cosa que genera procesos de concientización (o concienciación usando el lenguaje freiriano) y que sirve para comprometerse o responsabilizarse de los cambios, es aquí donde nace el liderazgo y la trascendencia de los pueblos.
Una segunda situación es que, el sentido de participación recae en la acción política, entendiendo a esta como el espacio donde se ejerce un conjunto de toma de decisiones orientadas hacia el servicio a los demás. Este servicio no debe ser confundido como un espacio de poder sino como su nombre lo indica, un abrirse a los demás. La política en su sentido transformador tiene un significado ajeno al ejercicio de poder, el servicio tiene una connotación en la conciencia social en la medida en que el otro, es decir, nuestro próximo, en mirado en la perspectiva como persona y no como cosa.
En el ejercicio de poder, se abstrae al otro como cosa, cultivando las contradicciones entre opresores y oprimidos, entre amos y esclavos. Es necesario detenerse y replantear el sentido de lo político, es innegable que vivimos en una crisis de legitimidad en los partidos porque se ha perdido la vocación del servicio y se ha establecido como regla el ejercicio del poder a través del dinero. Es decir, el poder solo tiene sentido en relación con hacer dinero, negocios, eso es lo que pasa hoy con el tema de la corrupción.
Estoy proponiendo que, primero producir encuentros entre grupos de ciudadanos que se replanteen su participación como actores en el cambio social. Segundo, que esa participación esté vinculada al ejercicio de dignificar la política como servicio. Tercero, que se construyan agendas sociales articuladas a necesidades donde los recursos impulsen verdaderas transformaciones donde cíclicamente tengan una plusvalía y puedan fortalecer una economía humana para la convivencia de la solidaridad y no de la competencia.
Finalmente, desarrollar una filosofía de la solidaridad donde abandonemos la indiferencia y la exclusión, la discriminación y la intolerancia, valores que evitaran caer en situaciones de violencia extrema como la que estamos viviendo.
tambien publicado en http://elregional.com.mx/Noticias/?id=81838
martes, 19 de julio de 2016
Reflexiones sobre el menoscabo de la autoridad hoy
El mundo actual parece estar sumido en un caos, crisis económicas, peligros de una nueva guerra, desastres ecológicos, desempleo, desigualdad, narcotráfico, entre otras calamidades. ¿Dónde está el problema?
Pareciera como si el pensamiento estuviera agotado. Se han invertido miles de pesos para buscar soluciones, se han traído a los mejores expertos y parece que todo sigue igual, no hay cambios, tal vez necesitemos una revolución. Pareciera que hemos llegado a la vejez del pensamiento, agotado, sin ánimos, saturado, sin resultados. ¿Cuándo comenzó la crisis de nuestro tiempo? ¿En qué modelo mental estamos instalados?
La crisis actual está fundada en un modelo mecanicista del mundo, es decir, en una forma de pensar donde la relación está basada en causa y efecto. A fines del siglo XVIII con la crítica Kantiana de la autoridad de la razón fueron sacudidos los cimientos de la metafísica especulativa, el pensamiento de entonces busca reemplazar la crítica a la razón abstracta, dando origen al idealismo y al positivismo, el primero proclama la libertad absoluta del pensamiento, el segundo su subordinación a la naturaleza.
Hemos llegado al siglo XIX y hasta la actualidad cabía esperar el resurgimiento de algo nuevo que constituyera una certidumbre universal pero parece que nuestro siglo es un promotor del caos y de las guerras. Nuestro siglo se sustrajo a la autoridad del pensamiento pero no ha sido capaz de establecer otra, pareciera que vivimos en un decadentismo.
No hay duda que la crisis del pensamiento tiene que ver con el menoscabo de la autoridad, como diría Norberto Bobbio, “Puede decirse, en general, que la raíz de una crisis espiritual se haya el hecho del menoscabo de una autoridad, algo colocado en el centro de toda manifestación del espíritu como principio constitutivo de las explicaciones teóricas y como criterio regulativo de las valoraciones prácticas” (BOBBIO, N.; 1994).
Cuando se refiere a la autoridad, es en el sentido de las certidumbres del pensamiento, de aquellos vértices del saber que sostuvieron un horizonte histórico, que fueron guía hacia ese horizonte y en el cual era una instancia a la que se podía recurrir para cerrar instancias definitivas, certidumbres de liberación.
Hay que crear nuevos métodos, nuevas formas de pensar, nuevas formas de modificar nuestros esquemas mentales, para eso dos puntos de referencia son fundamentales, el primero, el sujeto.
A partir del sujeto de donde esté, la escuela, la familia, la política, partir construyendo un autoanálisis una especie de feedback, identificar los problemas o nudos y ver hacia donde me remiten estos, transformar nuestra historia (transformar el sustantivo historia por historiar), que nuestro pasado no sea una colección de hechos sino que se vuelvan pensamientos, hay que elaborar, pensar, formular preguntas. ¿Por qué necesito hacerlo?
Porque necesito un futuro, un nuevo horizonte. Hay que tener siempre en miras un horizonte para poder hacer historia. Cuando Peter Drucker hacía feedback empezaba planteando los puntos fuertes de una persona, diciendo que esta solo puede desempeñarse a partir de su fortaleza. Para saber a dónde pertenecemos, diría, debemos conocer nuestros puntos fuertes y enseguida fortalecerlos. Hay que superar las arrogancias intelectuales que paralizan.
El segundo punto de referencia, es el proyecto, este es la referencia para construir el conocimiento desde el hacerse. Un proyecto es la forma de conducir nuestro pensamiento hacia una dirección históricamente viable, es el proceso que moldea nuestra realidad potencial. Si no hay proyecto no hay rumbo, el proyecto tiene que socializarse.
martes, 12 de julio de 2016
Crónicas de un viaje a la isla
Dieciséis horas de viaje de la Habana a Santiago de cuba en un ómnibus, recorrer la isla caribeña es un placer, charlar con los cubanos todavía es mejor placer.
Aun no me recuperaba de las tres horas y media del vuelo, cuando ya estaba montado en un ómnibus rumbo a Santiago (del domingo 26 de junio al domingo 3 de julio). Parece que recorres la selva tropical, Cuba, la isla que resistió y sigue resistiendo el bloqueo norteamericano ha hecho que el cubano sea un héroe resistente.
La resistencia no solo lo ha forjado el clima caluroso del verano, también las guerras en Angola, la toma del cuartel Moncada, la resistencia en playa girón, la filtración del narcotráfico, el fusilamiento de los viejos revolucionarios que intentaron traicionar la revolución, entre otras miles de historias. Santiago de Cuba es la segunda capital después de la Habana, allí la negritud se estableció por los cortes de caña a través de los esclavos, también en Santiago están los restos de José Martí el héroe intelectual, el creador de un pensamiento que ha hecho mucho impacto en la educación y los valores del cubano.
En realidad me parece que en el socialismo cubano tiene más arraigo el pensamiento de Martí que el de Marx, sin negar que la educación está fundada en el materialismo histórico dialectico. Me preguntaba ¿Qué tipo de socialismo se vive en cuba?
El socialismo cubano no está terminado, en una charla en la casa de educadores del caribe, una joven maestra me decía, “no somos socialistas, estamos construyendo el socialismo”. Se ha socializado la educación que es gratuita, igual que la salud, ambas están en el mejor de los niveles del mundo, pues, se han dedicado de tiempo completo a ello.
El bloqueo económico ha redituado en un nacionalismo popular, el culto al héroe caído lo transmiten las generaciones más jóvenes que forman parte de las milicias, desde una ceremonia a los héroes caídos en guardias solemnes hasta espectaculares en las avenidas más importantes de los rostros de jóvenes que defendieron a su patria ante el enemigo.
El imaginario colectivo cubano no funciona con propaganda comercial, sino con frases explicitas como “socialismo o muerte”, “antes fuimos rebeldes, hoy somos hospitalarios, en el futuro seremos revolucionarios”. Esos valores de propaganda revolucionaria están incrustados en la memoria del cubano. Alguien puede tener una idea negativa de los cubanos, sí, quizá sí, son normales en un país que ha soportado un bloqueo de más de cincuenta años.
Un bloqueo que envenenaba al ganado, que invadía sus playas, que creó un cuartel el de Guantánamo cerca de la isla, que compraba barcos de ayuda humanitaria para que no comieran, que amenazó a países para dejar de apoyar al régimen cubano, que hizo que muchas jóvenes se prostituyeran para tener un pedazo de pan, que muchos padres dejaran de comer para que sus hijos sobrevivieran etcétera.
No estoy defendiendo al régimen, sino contando lo que allá es común escuchar en los viejos que vivieron en los noventa el aislamiento total del mundo. México está también en el imaginario cubano, el afecto tiene dos raíces, nuestro país se solidarizó en los tiempos de crisis y además el cine nacional es bien visto.
He regresado después de un intercambio con la universidad de oriente en Santiago de cuba, la crónica de mi visita es tan corta en su tiempo y tan llena de anécdotas como para seguir escribiendo.
Ahora cuba está en mi corazón.
Tambien publicado en http://elregional.com.mx/Noticias/?id=81345
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martes, 31 de mayo de 2016
Gobierno y ciudadanía, la estructuración de la política pública
Hay
dos puntos fundamentales cuando se requiere revisar el tema de la relación
entre el Estado y la ciudadanía. Lo que
observamos es que se está dando en un ámbito de constante conflictividad, que
significa un no reconocimiento por parte de algunos sectores que le dan un
alcance de ilegitimo a los gobernantes.
Lo que vale reflexionar si ésta se genera a partir de la toma de
decisiones por parte de estos o de la forma institucional en cómo se plantea
esta relación; yo pienso que es por lo primero, los ciudadanos exigen y
reclaman su propio rumbo y, cuando este no se alcanza en una mesa, agenda de
dialogo institucionalmente hablando se da necesariamente una ruptura por el
tipo de decisiones que los gobernantes generan. Lo que se plantea entonces, es
la capacidad de los gobiernos para mantener de manera clara su concepción en la
práctica de lo que llamamos democracia y su eficacia de tomar en cuenta a los
ciudadanos en la estructuración de la política pública. Sin embargo nos habla
de la incapacidad de los gobiernos por entender que las situaciones no pueden
entenderse fuera de la forma en como las comunidades o sociedades recepcionan
por parte de los gobiernos la apertura hacia la construcción no solo de las
políticas sino también de su propia constitución como sujetos sociales así como
del tejido territorial e institucional. Así, diríamos que el punto de la
conflictividad está regida por un lado, por la permanente tensión entre las
formas institucionales del gobierno y las prácticas culturales y sociales de
las comunidades o pueblos. En otras palabras, la función gubernativa determina
de manera crucial la estructuración de las políticas sociales, es decir, la
manera particular en como los gobernantes disponen de los recursos
institucionales y las prácticas culturales de la sociedad es como se definen el
proyecto y las políticas. De tal manera que, la forma de superar el conflicto
entre gobierno y sociedad habría que partir de la acción de empoderar los
diferentes intereses hacia un proyecto social o en su caso, buscar un
equilibrio entre las tensiones sociales y la normatividad institucional, pues
al final, esta última se sujeta a las distintas interpretaciones y prácticas de
cada gobierno. Esto no significa que buscamos la realización de una sociedad a
la que se le cumplen sus caprichos sino más bien a la que se le dan sus
espacios ante instituciones que habían burocratizado la toma de decisiones y la
escucha. Hoy el riesgo social crece porque se constituyó un gobierno
cuestionado desde la democracia electoral pero que dio un salto peligroso
haberse legitimado únicamente desde allí, precisamente porque años anteriores
los tejidos sociales y territoriales no han marcado una justa y equitativa
distribución del desarrollo.
martes, 24 de mayo de 2016
Notas para un pensamiento insurrecto
Navegar en el pensamiento y llevarlo los rincones más lejanos de altamar, como aquellos cuya lepra y locura eran trasladadas fuera del ámbito de la pulcritud de una sociedad que se atribuía una moralidad inocua; así, de esa manera, en un lugar y en un tiempo en que esa misma sociedad, ajena a sí misma, pero encerrada en su orgullo fatal, imagen inflada llena de vacuas ilusiones como el dinero, los bienes terrenales, las lujuriosas cenas, sí, así, esa imagen social no es prefigurativa, es producto de la vaciedad total del hombre donde, se han sustituido el esfuerzo por pensar. En ese pensar situado en el mismo corazón de lo concreto, un continente bañado por miles de niños por la calle, u otros buscando comida en los botes de basura, cientos más sentados en la planchas de cemento esperando que una moneda caiga en el pequeño sobrero hecho trizas por el tiempo. Mujeres donde el tiempo es eterno bajo los inclementes rayos de sol bañadas en el sudor que riega aún el grano de una semilla que les dará de comer; el maíz, esa dulce semilla que le dará algunas tortillas, la lluvia que perfora las casas de cartón, debajo dela cama unos zapatos rotos, ¿Cuánto tiempo llevas caminando buscando la esperanza? ¿La esperanza de que? Quien construye un pensamiento insurrecto es aquel que se para en la mirada cruel de esta realidad desigual que no es fruto de la divinidad, ni de la pereza de los pobres, ni de la fatalidad, sino de la injusta distribución de la riqueza, es un problema de justicia. Escribo para pensadores, escribo para hombres y mujeres libres, porque la libertad hace cantar, escribir poesía, luchar, caminar en busca de esperanza. La libertad costó mucha sangre, costó la libertad de hombres y mujeres que soñaron; la insurrección es trascendencia, es la utopía. Pero la utopía tiene que recorrer silenciosamente los gritos desesperados de la injusticia, de la impunidad, del miedo, de la zozobra. Los hombres somos peregrinos en un lugar que no está destinado para nosotros; abrimos los caminos para encontrar los rostros desechos por el hombre en el hambre y en el abandono del otro. Hicimos al otro insurrecto cuando le quitamos el derecho a vivir una vida digna y lo llevamos en su despojo de sí mismo a deshumanizarlo. La mente humana actual padece esa esquizofrénica tendencia a la muerte, por eso, pensar es su única redención, pensar en la vida, restaurar lo perdido, lo abandonado. Para lograrlo es necesario pararse a mirar todo eso, pero esa mirada tiene que ir al corazón para que trascienda en amor. No necesitamos las armas, nuestras armas son la razón y la libertad para abrir otros caminos que nos lleven a plantearnos el tema de la justicia. Nuestras clases sociales, aquellas blanqueadas por la pureza refugiada en la paredes de la iglesia con golpes de pecho, que se lavan la culpa de las hipócritas conciencias puesto que un mano despojan a los pobres y mientras tanto con la otra se la entregan como diezmo a donde buscan su falaz salvación. Pensar, flexionando la mirada de una realidad, es invitar a depositar en esa mirada la fatalidad del otro que, no fue una realidad del destino, sino de la voluntad de aquel que en la opresión quiso ocupar el lugar de Dios.
martes, 17 de mayo de 2016
Enseñar y formar
Alejandro Cruz Solano
La travesía de la enseñanza no es fácil, implica también aprender. Lo difícil de la docencia no está en enseñar, preparar un tema, leer libros, reproducir conocimientos, aunque eso sea útil. Lo difícil es formar, sí, formar el alma, forjar un espíritu, hacer que los jóvenes cuya brecha generacional cada vez es un reto, se involucren, se comprometan, sean valientes, sean visionarios. Soy de la opinión que ante este exigente mundo que demanda mano de obra de las Escuelas, ya no requerimos solo formar competencias que legitimen el uso de la razón instrumental, la misma que solo alimenta la crisis de la educación dado que, no ha cambiado nada, pese a que la educación sigue siendo el pilar fundamental de los cambios. ¿En que cambia la educación? Generaciones de hombres y mujeres forjadas en el espíritu de la educación pública son ahora los mismos que exigen de manera crítica y reflexiva, movilizadora y exigente un alto a las decisiones de otros que, a través del poder, se han embelesado en las mieles del neoliberalismo sometiendo la educación precisamente a las exigencias competitivas del mercado. Pensar la educación frente a una problemática cada vez más compleja, que no solo tiene que ver en función de la relación docente – alumno, sino que incluye los contextos, la vocación profesional, las herramientas de intermediación cultural, etc. En este sentido, la importancia de la formación resulta crucial, pero ¿Qué significa formar a un estudiante? En primer lugar, el concepto tiene una amplia trayectoria histórica y lingüística (ver http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44028202), en segundo lugar, la formación tiene un sentido no solo de transmisión de conocimientos sino que además estos se encuentran entrelazados con las dimensiones propiamente humanas y es allí donde radica su valor. Formar pues implica ir al corazón de un estudiante y de allí la importancia no solo de educar transmitiendo conocimientos, es fundamental arrancar todo proceso educativo en dirección de transformar la realidad, transformarse a sí mismos y colocarse en el punto social como un observador atento y comprometido con su accionar, tanto ético como social. La enseñanza no solo es transmitir conocimientos, enseñar es pensar, es ir al corazón humano y erradicar los dogmas por los que acostumbramos a cerrarnos. René Descartes decía muy bien que, la única forma de hacer ciencia era dudar, iniciaba planteando que, la única certeza del pensamiento era la duda, dudar es pensar. Con este planteamiento, me parece que la enseñanza del docente tiene que orientarse hacia esa dirección, es decir, movilizar el pensamiento y alejarlo de reproducir solo los textos; movilizar implica una táctica diferente, nos enfrentamos al hecho de problematizar, de formular preguntas, de romper esquemas, de girar más allá de las reglas y poniéndolas fuera del ámbito técnico, en otras palabras, educar para transformar. En la travesía histórica en que se construyó la racionalidad hemos pasado de tener una identidad orientada hacia el control de la naturaleza y hemos perdido esa complementariedad con ella, en este aspecto, las enseñanzas orientadas hacia ese control, sigue legitimando los discursos institucionales del poder y poco se ha hecho por emancipar al hombre de su propia razón que tal parece es su maldición. Esperemos que pronto encontremos una década rica en el pensamiento humano que nos lleve como lo hicieron los existencialistas, los humanistas a enseñar que el hombre no es el lobo del hombre, sino su hermano.
martes, 26 de abril de 2016
Pensar la modernidad
Alejandro Cruz Solano
Hoy este tema aparece justo cuando vivimos una
época en que las Ciencias Sociales discuten el concepto de modernidad o
sobremodernidad según algunos autores. Me parece fundamental analizar, debatir
y proponer alrededor de este concepto algo que nos pudiera ayudar a repensar
nuestro papel en el rescate de nuestra memoria histórica. La discusión hoy
planteada ha dejado bastantes datos sobre lo que sucede en nuestro entorno y
los costos que está dejando en el pensamiento actual. Considero importante
preguntarse ¿Qué significa la modernidad hoy para nosotros? ¿Cómo la vivimos?
¿Qué características de este hecho están marcando los rumbos de nuestra memoria
histórica? Hacerse tales preguntas nos puede ayudar de manera colectiva a
formularnos también algunas respuestas que pudieran crear las condiciones de lo
importante que puede ser rescatar nuestro destino como pueblos o comunidades.
El problema de la modernidad o posmodernidad o sobremodernidad como la han
conceptualizado varios autores es que está cambiando nuestras vidas, vivimos en
una era de la incertidumbre y del desencanto de una sociedad que está en
riesgo, que en mi opinión tiene su punto de referencia en la racionalidad
occidental. ¿Cuándo inicia la racionalidad occidental? ¿Qué significa tal
concepto? La racionalidad occidental es el discurso sobre lo humano que lo
aleja de su calidad de sujeto y lo acerca como imagen de objeto. Es decir,
aleja al “otro” en el sentido de la indiferencia en lugar de demandar su
proximidad. Inicia con el Cogito
cartesiano del “Yo pienso” constituyendo así una identidad inteligible, un
sistema que busca adecuar el pensamiento con el mundo sensible, es decir, una
relación entre la idea y el objeto de manera que sí coincide esa sería la
verdad. La amenaza que se cierne sobre
nosotros es pues aquella que fue y es producto de nuestra razón instrumental,
aquella que nos enseñó el progreso y la utopía de una mejor vida. El problema
es que en el horizonte se desvanecen las opciones, primero, porque los riesgos
nos dicen lo que no debe hacerse pero no lo qué debe hacerse. Se instala el
pesimismo y el desencanto y, modifica nuestras formas de pensar y sentir. El desencanto
tiene un punto de referencia, la muerte del mito; el mito nos sostenía en la
creencia porque estaba hecho de “sentido”. Por ejemplo, los vínculos con la
tierra eran sagrados porque en ella se encontraba una relación con la vida: el
maíz, el arroz, el frijol. Los vínculos con la naturaleza estaban pobladas de
dioses que le daban sentido comunitario a los temporales del agua y de la
tierra. La modernidad transforma esos mitos y nos instala otros, mitos que
ahora nos infu8nde el miedo y la amenaza de una catástrofe natural o
apocalíptica. Desde entonces ya no somos los mismos.
La modernidad nos obliga a pensar en el futuro,
partiendo de la utopía. Es un pensar sobre nuestro tiempo y espacio. Pensar es
problematizar, es alumbrar esos hechos intempestivos sujetos a los vaivenes del
tiempo, por eso es importante escuchar y oír los signos del devenir, para que
seamos distintos de lo que somos. Lo que ha hecho este fenómeno llamado
modernidad o posmodernidad es alterar nuestro entorno; el saber se ha convertido
como una relación sujeto – objeto. Lo que nos obliga a replantear desde inicio
otra postura. Pensar al “otro” como algo diferente, implica salirse de ese Yo,
de sí mismo para colocar la atención en el prójimo; lo cual genera movimiento,
produce un despertar en el ser, una apertura hacia el otro, hacia la
diferencia. Ese poner en movimiento nuestro ser, aleja de manera importante la
individualización pasiva; implica un compromiso que nos acerca a las historias
de vida de nuestras comunidades, pueblos y regiones. ¿Por qué es importante el
movimiento hacia el otro? La relación con lo real, con lo que nos vinculaba a
los mitos se torna problemática porque se está desplazando de lo real a lo
virtual.
viernes, 22 de abril de 2016
Los avatares del alma
Por Alejandro
Cruz Solano
Me
preguntaba la noche en que escribía esto ¿Por qué escribir sobre los avatares
del alma? Quizá una posible respuesta es el hecho de que la persona humana es
una fuente inagotable de vicisitudes. Vicisitudes que solo pueden reflexionarse
a la luz de la actividad filosófica. La historia humana como la individual, campo
de las ciencias humanas, hay que situarlas por un lado, al tiempo de los hechos
como el tiempo presente. El primero, de aquello que ya sucedió y lo segundo, de
lo que está pasando. Entre lo que sucedió (el tiempo de los hechos) y lo que
está pasando (el tiempo presente, construimos el devenir, es decir, el
acontecimiento, lo que ocurre y afecta a la historia). El paradigma cartesiano durante el siglo XVII
influenciado por la física clásica crea el modelo mecanicista, algo así como el
mundo es una máquina compuesta por partes, y separa el estudio de la mente –
cerebro. La física clásica con Newton creía
que la materia era competencia de la ciencia y que por lo tanto si la mente
está fuera del alcance de la ciencia, luego entonces la mente no puede
estudiarse a través de la ciencia, solo el cerebro. Nuestra visión occidental
del alma está influenciada por ese paradigma que ha construido una psicología
experimental y una psicología conductual versus respecto a aquellos estudios
que nos regresa a la fuente perdida del alma, la del inconsciente. En esta
perspectiva, el papel central de los estudios que versan sobre lo humano
debería de plantear ¿Cómo pensamos nuestra realidad hoy? ¿Cuáles el campo de las
problemáticas en nuestra realidad hoy? ¿Cómo nos pensamos a nosotros mismos?
Una nueva perspectiva debe situarnos en una nueva racionalidad que nos revele
nuestra condición. ¿Cuál es nuestra condición hoy en el discurso psicológico?
Mirarnos a la persona humana como objeto. Me parece fundamental una mirada al
“otro” en donde nuestros saberes no estén condicionados a contemplarnos a
nosotros mismos como una totalidad (Qué de allí deviene el egoísmo, el Ego, el
narcisismo). Me parece que hay que superar este saber y aprender a reconocerse
en nuestras limitaciones para desmontar, desarmar ese marco categorial desde
donde fundamos nuestra mirada de lo humano y trascender hacia al otro como
persona y no como objeto. La trascendencia anularía un encierro en el yo y una
apertura hacia el otro. Esa apertura implicaría un movimiento hacia afuera, una
apertura en la alteridad del otro. La alteridad es un descubrimiento del otro
en su condición como persona y no como cosa. Esto implica entonces una posición
de yo-otro, que no es otra cosa que lo social. En esta perspectiva, la
Psicología es un pensar que traza un mapa, instaura un plano, hace un corte en
el devenir, que es el acontecimiento que tiene que diagnosticar devenires en el
presente pues es lo que somos y al mismo tiempo, lo que estamos dejando de
hacer, para convertirnos en otro.
Sin
embargo, es fundamental anotar, que en las implicaciones de la apertura hacia
el otro aún en el marco de las categorías de las ciencias, también resulta
pertinente hacer un análisis del discurso formal, dado que, no puede desligarse
de su propia construcción conceptual, su contexto y su historia. El caso por
ejemplo, de la locura, estuvo siempre ligado a la explicación de la
construcción discursiva del médico, que era el experto, ¿Cómo se usaron estos
discursos? ¿Cómo fue que se legitimaron? Esto no puede dejar de tener su
importancia dado que, en esa construcción discursiva, van determinadas sus
prácticas médicas, lo que al final, va a dar nacimiento a lo institucional
(como el nacimiento de las clínicas para locos) así como a su justificación
política de encerrar a los locos (la creación de los manicomios). Bien
entonces, todo discurso al convertirse en formal finalmente legitimará su uso
en lo ideológico como en su práctica.
martes, 12 de abril de 2016
El discurso en el sujeto del deseo
Alejandro Cruz Solano |
2016-04-11
El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Hablemos de la ocupación del cuerpo y preguntémonos ¿Quién ocupa este cuerpo? En primer lugar, reconozcamos que el sujeto se mueve entre dos dimensiones por un lado el yo, ese lugar que nos habita y cuya función es narcisista, defensiva, imaginaria y del cual nos sujetamos en una zona de confort para no perder la seguridad la tranquilidad; por otro lado, somos sujetos de deseo, que es el verdadero centro pulsional condicionado por el lenguaje, el deseo tiene su origen en lo que los demás depositan en mí (a esto yo le llamo institucionalización del deseo, es decir, mi deseo no es mío sino de los demás que me lo depositan o lo sacralizan) tal como sucede con la familia y la iglesia que lo institucionalizan bajo un discurso de poder en la que se ejerce ese poder. Siempre somos sujetos deseantes en tanto exista la necesidad de una promesa de la satisfacción futura. El deseo es una travesía donde me separo y, esta separación puede ser desde suprimir o sujetar el deseo quedando perdido el objeto de deseo originariamente. Un deseo suprimido deja registrado por decirlo así, huellas en la memoria, lo cual hace que toda insatisfacción ahora pueda ser satisfecha mediante la reproducción alucinatoria de representaciones (llamadas fantasías) que se han convertido en signos de una satisfacción interior. Ese deseo nostálgico, a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático (se refiere a la fantasía) del sueño y del síntoma (se refiere a la forma en cómo se expresa el deseo corporal o conductualmente), el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos (el lenguaje). Eso lo vemos por ejemplo, en la pornografía, en el sentido de que cuando el placer sexual se convierte es un medio publicitario se conduce a una cultura donde el placer corporal se reduce al placer en la imagen, separando lo real por lo ideal y convirtiendo lo orgásmico en genital y la experiencia sexual más allá del sexo en una experiencia genital de placer. Podría decir que el erotismo es un cuerpo vuelto en sí, sin simulacros, poseído por ese pecado original. Lo erótico no es poseído por el lenguaje por eso hacerlo poseer por este lenguaje, es dejarlo poseer por el consumo masivo o dejarlo en el solo placer de la mirada, que es fantasía. Pero la fantasía – como búsqueda libertaria de un lenguaje elaborado con lo imaginado tras el objeto del deseo, es antes que nada una manera de evadirse de la realidad. El poder prescribe al sexo un orden – nos dice Focault -, que funciona al mismo tiempo como forma de inteligibilidad: el sexo se descifra a partir de su relación con la ley. Lo que finalmente significa que el poder actúa pronunciando la regla. Por eso lo erótico debe estar fuera de la ley o en su caso volver a replantear la pregunta, en lugar de decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Mejor decirnos ¿Cómo vivo mi cuerpo? ¿Con una sexualidad genital o como un cuerpo erotizado? Habría entonces que construir una tarea esencial, la reivindicación de nuestro cuerpo, empezando con la supresión del pudor, después de todo, sigue siendo parte de los prejuicios de una cultura que lo somete a la culpa, al temor y al castigo.
martes, 29 de marzo de 2016
Cómo sobrevivir a la poesía a pesar de las formas
Alejandro Cruz Solano |
2016-03-29
Y la poesía se hizo palabra, porque la poesía no era palabra, era oscuridad. En medio de esa oscuridad, lugar donde habitaba la razón que estaba llena de palabras, incógnitas e incertidumbres, la poesía se hizo luz e iluminó lo oscuro de la humanidad. El lenguaje, ese que versa sobre la palabra (semiología) que abre el espacio para producir enunciados (semántica) y que construye discursos (hermenéutica), construye lo que la razón le dicta. ¿Puede haber una palabra que provenga de la sin razón? Diría que sí, la del inconsciente. La hermenéutica se crea como un instrumento para comprender el inconsciente, acto de interpretación del discurso. En un mundo donde la razón no ha funcionado se requiere pronunciar otro lenguaje, y no puede tener cabida en la razón misma sino en su rostro que le oculta, el deseo. ¿Qué no es el deseo más que la esencia misma de la humanidad negada por los avatares de las formas simbólicas impuestas por el lenguaje como una forma de entender la realidad? Cuando el rebelde Subcomandante Marcos escribía la historia de “Durito” o la del “rabito de nube que hizo verano” lo que expresaba era un lenguaje de una realidad en forma de metáforas y, como diría el Nazareno, “quien tenga oídos que oiga”. El lenguaje revolucionario es el alma azteca que no termina de concluirse con ninguna conquista ni simbólica ni económica, ni histórica ni social. No soñamos la revolución porque ella nos necesite, sino porque refleja los sueños de nuestra inconclusión. La poesía, es lenguaje metafórico sustraído de los más oscuros rincones de la mente humana para hablar no solo del sujeto que la pronuncia sino del mismo deseo que el otro incuba como retrato de arte, de la inspiración, para el poeta. Lenguaje subversivo, retrato de la fragilidad, de la locura, de la tragedia, de la belleza. La poesía es el arte de decir la realidad en metáforas con un lenguaje subversivo, y llegar al inconsciente de los elegidos, los abiertos de corazón. Me animo a pronunciar en el vasto territorio del lenguaje que a la humanidad le hace falta inspiración; hemos matado a nuestros jóvenes en la rutina cibernética, cuyo espacio refleja la soledad del otro. La misma que ha matado el amor, también las ganas por trabajar, el entusiasmo por estudiar. La vieja escuela que se enseñaba en los jardines platónicos de la Grecia culta se ha convertido en la fabricación de zombies que repiten año tras año lo mismo. En realidad la palabra ha perdido todo sentido inspirador, diría que, la hemos cambiado por la rutina. ¿Dónde radica el acto revolucionario de la poesía? Radica en el cambio interno, en la desestructuración adaptativa a los discursos hegemónicos que impone la sociedad y sus falaces formas de decir lo que somos. No hay revolución si no hay amor, y el amor es un acto que transforma todo, pero no dejemos que contamine el lenguaje las metáforas del amor romántico, el amor romántico no transforma, vende. El amor romántico entendido como aquello que me vende la idea de amar y dar a cambio de algo. Un amor comprometido es un acto verdaderamente más revolucionario porque conlleva a un proyecto, no se detiene en las ínfimas características o defectos de quien amas. En mi experiencia, bañado por múltiples y azarosas vivencias, he descendido desde el infierno de mi ruptura y construido poesía porque cicatriza toda esa ruptura que me atrapaba en el sinsentido. Hacer poesía, escribir nuestros infiernos, retratar la memoria de los otros, plasmar sus humores, despertar el dragón que llevas dentro, todo eso, servirá algún día para transformar, no cambiar este estado de cosas. No nacimos para adaptarnos a una sociedad enferma, sino para transformarla desde dentro con lo que hemos sido creados.
viernes, 11 de marzo de 2016
página de servicios psicológicos
https://www.facebook.com/Centro-de-Atenci%C3%B3n-para-el-Desarrollo-e-Integraci%C3%B3n-Psicosocial-CADIP-509979972464481/
martes, 5 de mayo de 2015
La narrativa de la violencia puede consultarse aquí en el siguiente link del periódico.
( http://elregional.com.mx/Noticias/?id=66664)
Estoy leyendo los “Malditos” de Jesús Lemus que acaba de publicar la revista proceso en coordinación con Grijalbo en una serie titulada “México Impune”; miro paginas como el Blog del narco, la narrativa de Sin Embargo y de Milenio y varias veces la de la revista proceso.
En México cada día se configura un discurso que proviene de un periodismo de investigación, lleno de información proveniente de sicarios, narcos, testimonios de sobrevivientes de esta guerra contra el crimen organizado.
La violencia es un fenómeno que se ha visto con un crecimiento alarmante en México pero que está de la misma manera o peor en países como el salvador y Honduras, el periódico el Faro es el que hace la narrativa de esos países.
No creo que encontremos el hilo negro del origen de este fenómeno, lo cierto es que cada vez se mira de manera más contundente que atravesamos por una descomposición social muy grande y que ha permeado a las instituciones como los partidos políticos, la familia, la escuela entre otros. Me parece que hay un resentimiento social a la clase política que también ha alcanzado ya a esta con crímenes contra candidatos.
La línea de la pobreza es mirada por nuestra clase política solo con números, la realidad es que muchos jóvenes sin oportunidades y permeados por una cultura de ganar dinero fácil, cargar un arma y tener poder los hace meterse allí, a la podredumbre que ha terminado con sus vidas. Recuerdo bastante bien un caso, un alumno de preparatoria me narraba sus andanzas con el ya desaparecido cartel del pacífico (CCP), de donde salió Edgar el Ponchis y el Negro Radilla.
El culto a la santa muerte y su vínculo a pedir permiso para matar, la limosna en joyas, dinero y cuantas cosas se les ocurren son parte del escenario donde se preparan los jóvenes para ser sicarios. La decapitaciones, degollaciones, el asesinato cruel, hasta comer carne humana cosas que se ven en el Blog del narco y algunas confirmadas por el periodista Jesús Lemus apunta a que el Estado ya está imbuido, colapsado y empapado de todo eso.
Morelos es un escenario frecuente de muertos, el país ya es un cementerio a cielo abierto, la policía esta corrompida y cobra sus derechos tanto en la calle como en las cárceles como parte
del privilegio del dinero que tienen los grandes capos. Lo cierto es que, como me contaba ese joven, muchos de ellos adictos a las drogas y al alcohol, les gustaba la adrenalina y les hacía tener poder, sin embargo y esto es un hecho, muchos de estos jóvenes vienen de familias disfuncionales, de otra manera no puede explicarse como repiten en los crímenes escenas ocurridas en su propia infancia.
Hace unos meses platicando con un colega, precisamente hablando del tema de la violencia en el narcotráfico, recuerdo que me hablaba de un caso que personalmente él llevó en el tutelar para menores de Morelos. Narraba que en alguna ocasión Arturo Beltrán Leyva ordenó la muerte de un contrario y se lo pidió a uno de estos jóvenes al que le apodaban el “tortas”, el colega me comentaba, que éste recibió cincuenta mil pesos para hacerlo y que al principio le costaba sacarle información al que iba a ejecutar; para obtener información el “tortas” recordó cuando su madre en cierta ocasión lo castigó poniéndole una vela encendida en su manos, experimentando como la cera se derretía en ellas, y el dolor lo castigaba severamente.
Pues recurriendo a ese recuerdo, colgó a su ejecutor y le quitó los zapatos, le puso la cera en los pies y posteriormente con una botella de plástico caliente se la puso en la planta de los pies jalándolo con todo y piel, obteniendo de esa manera la información que necesitaba. Como se narra aquí los jóvenes a menudo matan en el otro lo que no pueden matar de sí, anidan resentimientos profundos contra las figuras paterna y materna hasta que terminan en grupos delictivos o pandillas.
Sin ninguna duda, no solo es responsabilidad de la familia, también las instituciones son parte de esto. Yo lo he mirado en muchos jóvenes en las escuelas, en una conferencia a la que invite a otros colegas, una primera aproximación a ellos para preguntarles en que pensaban, lo primero que afloró fue en drogas, sexo y alcohol.
Por eso es muy importante acercarse a los jóvenes y rescatar esa narrativa de su proximidad con la violencia desde la casa hasta la calle, de otra manera, ese rol por ellos ejercido algún día nos alcanzará en nuestra casa con nuestros hijos.
Comentarios: d_alessandro1968@hotmail.com
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