martes, 9 de agosto de 2016

Aportes para una Psicología de la salud


 
No sabía cómo titular esto, le puse Aportes para una Psicología de la salud, pues quizá tenga que ver con el hecho de reflexionar sobre la importancia que tiene la psicología en los procesos de salud-enfermedad.
Vayamos por partes; Se ha dicho que nuestra biografía se convierte en nuestra biología, lo que entiendo es que esto significa que todo proceso psicológico entendido como nuestras formas de pensar, sentir y actuar ha viajado a través de nuestro cuerpo y ha activado respuestas fisiológicas. Es importante decir que, todo proceso psicológico no está situado solo en el presente también hace alusión al pasado y al futuro, lo que implica que si un evento de ese pasado fue importante o significativo en nuestras vidas va activar una respuesta fisiológica.
Los estudios hechos por neuroquímicos han sostenido la tesis de que todo pensamiento y emociones negativas son parecidos al estrés ambiental, lo que implica que hay una relación entre cuerpo-mente.
Durante varios años he vivido la experiencia de personas que cuando activan eventos significativos del pasado, tales como abandono, rupturas en las relaciones, situaciones traumáticas, estos se registran como recuerdos pero además como enfermedades psicosomáticas, es decir, toda emoción contenida se deposita en el cuerpo (soma) activando muchas veces procesos agudos o leves de problemas de salud tales como dolores de garganta, migrañas, colitis nerviosas, problemas gastrointestinales, hasta canceres.
Hay que entender que la enfermedad se circunscribía a los discursos médicos más como discurso que como conocimiento, por esa razón la ciencia médica ante la falta de explicación tenía que crear un modelo donde se convertía en el referente de la explicación. Hoy parece ser diferente, cada vez nos acercamos a entender la salud ligada a un enfoque holístico integral, donde pesan de manera contundente nuestra evolución psíquica y nuestras historias de vida.
En efecto, hay situaciones de la vida que están determinadas por nuestro pasado y nuestro presente, pero más en sentido emocional que entrelaza el sentido genético.  Sin embargo hoy está apareciendo un nuevo modelo al que he tenido acceso, denominado enfoque cuántico o energético. Este enfoque proviene de la nueva física o física cuántica que tiene que ver con el hecho de que la realidad está hecha de energía y que esta se puede expresar en forma de onda y en forma de partículas.
Este enfoque novedoso empezó por allá en 1920 con Albert Einstein cuando reforma toda la concepción newtoniana de un mundo sólido, por un mundo de energía. Esta aportación es revolucionaria para todas las ciencias en la medida en que nos permite comprobar que la mente es energía y que por lo tanto somos los únicos responsables de lo que pensamos y sentimos. Somos dueños de procesos electromagnéticos que fluyen hacia la realidad tanto de forma positiva como negativa y que, esa condición está situada en el cerebro y en nuestras emociones.
Hoy se demuestra que todo pensamiento puede materializar (que es la forma de convertir en partículas) toda realidad, entonces decimos que la realidad es un campo posible de materializarse, por esa razón un pensamiento que represente una imagen negativa (fracaso, enfermedad, pobreza, miedo, etc.) va a terminar materializándose en una realidad.
Llevo ocho meses estudiando a fondo este proceso aplicándolo a mi propio crecimiento humano y he encontrado respuestas insólitas, lo mismo cuando lo he aplicado. Todo esto ha sido ya investigado y comprobado por científicos desde Albert Einstein, JoeDispenza, Margaret Ruby, entre otros que he empezado a leer.
Luego entonces, para concluir, quisiera dejar en este breve artículo que, la salud, el destino, la vida tiene que iniciar por un trabajo interno, planteando que el éxito de una vida mejor depende de la eficacia que hay que buscarla en la psique y de lanzarla en una determinada dirección (intencionalidad) con voluntad con el objetivo de que produzca el efecto deseado.  

martes, 2 de agosto de 2016

La política como sentido de transformación


Estimados lectores, la democracia electoral se quedó para justificar dinero en los partidos políticos, pues es su única forma de sobrevivir a su existencia. Cada tres años para casos locales como presidencias municipales, diputaciones locales como federales se eligen por la vía antes señalada a los que nos representaran en alcaldías como en los curules.
Meses antes nos visitaron personalmente, nos extendieron la mano, nos regalaron una despensa de comida o un paraguas o lo que sea para pedirnos que votásemos por un candidato -no una propuesta-, de lo que según ese candidato va a hacer en caso de que gane por su comunidad, barrio, sección electoral o pueblo.
Durante tres años es el mismo ritual, candidatos van, candidatos vienen y este país sigue siendo el mismo. Las esperanzas de un cambio se esfuman, ¿Qué tipo de cambio esperamos?
Ya ni lo sé. Las personas esperan un cambio pero, no comprendo porque seguimos esa inercia en nuestra democracia electoral, puesto que parece que estiramos la mano para pedir, nunca movemos el cuerpo para participar.
La clase política nunca vuelve a aparecer en esos lugares donde pedía el voto, hace lo que se conoce como política de avestruz, esconderse. Es fundamental participar, la democracia participativa pudiera tener un sentido de transformación en nuestra realidad, pues impulsaría en el desarrollo de políticas públicas desde y con la gente y no desde el gobierno. Hay que construir una nueva participación en una vertiente horizontal que involucre a todos los actores en el desarrollo con visión de futuro.
El ciudadano, consciente o no, aspira a un progreso de su realidad territorial, sin ser considerado en ese desarrollo. El empoderamiento comunitario, ajeno a la visión de la clase política, no es considerado como eje fundamental en el desarrollo y crecimiento de la sociedad. No quiero ejercer la crítica en el sentido de que esta no aporte nada o contribuya a reflexionar para movilizar las sinergias de los que leen esto.
En estos últimos meses he estado desarrollando proyectos de corte comunitario y he visto y sido testigo de cómo las personas desean participar, hacer algo, esto es muy significativo porque estamos empoderando a las personas y haciendo que ellas crezcan no solo en su persona sino también en la construcción de proyectos que les den un sentido a la existencia como grupo o comunidad. Aquí es fundamental considerar dos situaciones, la primera la participación de los actores marca un hito histórico en el sentido de su involucramiento en su propio territorio, cosa que genera procesos de concientización (o concienciación usando el lenguaje freiriano) y que sirve para comprometerse o responsabilizarse de los cambios, es aquí donde nace el liderazgo y la trascendencia de los pueblos.
Una segunda situación es que, el sentido de participación recae en la acción política, entendiendo a esta como el espacio donde se ejerce un conjunto de toma de decisiones orientadas hacia el servicio a los demás. Este servicio no debe ser confundido como un espacio de poder sino como su nombre lo indica, un abrirse a los demás. La política en su sentido transformador tiene un significado ajeno al ejercicio de poder, el servicio tiene una connotación en la conciencia social en la medida en que el otro, es decir, nuestro próximo, en mirado en la perspectiva como persona y no como cosa.
En el ejercicio de poder, se abstrae al otro como cosa, cultivando las contradicciones entre opresores y oprimidos, entre amos y esclavos. Es necesario detenerse y replantear el sentido de lo político, es innegable que vivimos en una crisis de legitimidad en los partidos porque se ha perdido la vocación del servicio y se ha establecido como regla el ejercicio del poder a través del dinero. Es decir, el poder solo tiene sentido en relación con hacer dinero, negocios, eso es lo que pasa hoy con el tema de la corrupción.
Estoy proponiendo que, primero producir encuentros entre grupos de ciudadanos que se replanteen su participación como actores en el cambio social. Segundo, que esa participación esté vinculada al ejercicio de dignificar la política como servicio. Tercero, que se construyan agendas sociales articuladas a necesidades donde los recursos impulsen verdaderas transformaciones donde cíclicamente tengan una plusvalía y puedan fortalecer una economía humana para la convivencia de la solidaridad y no de la competencia.
Finalmente, desarrollar una filosofía de la solidaridad donde abandonemos la indiferencia y la exclusión, la discriminación y la intolerancia, valores que evitaran caer en situaciones de violencia extrema como la que estamos viviendo.
tambien publicado en http://elregional.com.mx/Noticias/?id=81838 

martes, 19 de julio de 2016

Reflexiones sobre el menoscabo de la autoridad hoy


 El mundo actual parece estar sumido en un caos, crisis económicas, peligros de una nueva guerra, desastres ecológicos, desempleo, desigualdad, narcotráfico, entre otras calamidades. ¿Dónde está el problema?
Pareciera como si el pensamiento estuviera agotado. Se han invertido miles de pesos para buscar soluciones, se han traído a los mejores expertos y parece que todo sigue igual, no hay cambios, tal vez necesitemos una revolución. Pareciera que hemos llegado a la vejez del pensamiento, agotado, sin ánimos, saturado, sin resultados. ¿Cuándo comenzó la crisis de nuestro tiempo?  ¿En qué modelo mental estamos instalados?
La crisis actual está fundada en un modelo mecanicista del mundo, es decir, en una forma de pensar donde la relación está basada en causa y efecto. A fines del siglo XVIII con la crítica Kantiana de la autoridad de la razón fueron sacudidos los cimientos de la metafísica especulativa, el pensamiento de entonces busca reemplazar  la crítica a la razón abstracta, dando origen al idealismo y al positivismo, el primero proclama la libertad absoluta del pensamiento, el segundo su subordinación a la naturaleza.
Hemos llegado al siglo XIX y hasta la actualidad cabía esperar el resurgimiento de algo nuevo que constituyera una certidumbre universal pero parece que nuestro siglo es un promotor del caos y de las guerras. Nuestro siglo se sustrajo a la autoridad del pensamiento pero no ha sido capaz de establecer otra, pareciera que vivimos en un decadentismo.
No hay duda que la crisis del pensamiento tiene que ver con el menoscabo de la autoridad, como diría Norberto Bobbio, “Puede decirse, en general, que la raíz de una crisis espiritual se haya el hecho del menoscabo de una autoridad,  algo colocado en el centro de toda manifestación  del espíritu  como principio constitutivo de las explicaciones teóricas y como criterio regulativo de las valoraciones prácticas” (BOBBIO, N.; 1994).
Cuando se refiere a la autoridad, es en el sentido de las certidumbres del pensamiento, de aquellos vértices del saber que sostuvieron un horizonte histórico, que fueron guía hacia ese horizonte y en el cual era una instancia a la que se podía recurrir para cerrar instancias definitivas, certidumbres de liberación.
Hay que crear nuevos métodos, nuevas formas de pensar, nuevas formas de modificar nuestros esquemas mentales, para eso dos puntos de referencia son fundamentales, el primero, el sujeto.
A partir del sujeto de donde esté, la escuela, la familia, la política, partir construyendo un autoanálisis una especie de feedback, identificar los problemas o nudos y ver hacia donde me remiten estos, transformar nuestra historia (transformar el sustantivo historia por historiar), que nuestro pasado no sea una colección de hechos sino que se  vuelvan pensamientos, hay que elaborar, pensar, formular preguntas. ¿Por qué necesito hacerlo?
Porque necesito un futuro, un nuevo horizonte. Hay que tener siempre en miras un horizonte para poder hacer historia. Cuando Peter Drucker hacía feedback empezaba planteando los puntos fuertes de una persona, diciendo que esta solo puede desempeñarse a partir de su fortaleza. Para saber a dónde pertenecemos, diría, debemos conocer nuestros puntos fuertes y enseguida fortalecerlos. Hay que superar las arrogancias intelectuales que paralizan.
El segundo punto de referencia, es el proyecto, este es la referencia para construir el conocimiento desde el hacerse. Un proyecto es la forma de conducir nuestro pensamiento hacia una dirección históricamente viable, es el proceso que moldea nuestra realidad potencial. Si no hay proyecto no hay rumbo, el proyecto tiene que socializarse.

martes, 12 de julio de 2016

Crónicas de un viaje a la isla


Dieciséis horas de viaje de la Habana a Santiago de cuba en un ómnibus, recorrer la isla caribeña es un placer, charlar con los cubanos todavía es mejor placer.
Aun no me recuperaba de las tres horas y media del vuelo, cuando ya estaba montado en un ómnibus rumbo a Santiago (del domingo 26 de junio al domingo 3 de julio). Parece que recorres la selva tropical, Cuba, la isla que resistió y sigue resistiendo el bloqueo norteamericano ha hecho que el cubano sea un héroe resistente.
La resistencia no solo lo ha forjado el clima caluroso del verano, también las guerras en Angola, la toma del cuartel Moncada, la resistencia en playa girón, la filtración del narcotráfico, el fusilamiento de los viejos revolucionarios que intentaron traicionar la revolución, entre otras miles de historias. Santiago de Cuba es la segunda capital después de la Habana, allí la negritud se estableció por los cortes de caña a través de los esclavos, también en Santiago están los restos de José Martí el héroe intelectual, el creador de un pensamiento que ha hecho mucho impacto en la educación y los valores del cubano.
En realidad me parece que en el socialismo cubano tiene más arraigo el pensamiento de Martí que el de Marx, sin negar que la educación está fundada en el materialismo histórico dialectico. Me preguntaba ¿Qué tipo de socialismo se vive en cuba?
El socialismo cubano no está terminado, en una charla en la casa de educadores del caribe, una joven maestra me decía, “no somos socialistas, estamos construyendo el socialismo”. Se ha socializado la educación que es gratuita, igual que la salud, ambas están en el mejor de los niveles del mundo, pues, se han dedicado de tiempo completo a ello.
El bloqueo económico ha redituado en un nacionalismo popular, el culto al héroe caído lo transmiten las generaciones más jóvenes que forman parte de las milicias, desde una ceremonia a los héroes caídos en guardias solemnes hasta espectaculares en las avenidas más importantes de los rostros de jóvenes que defendieron a su patria ante el enemigo.
El imaginario colectivo cubano no funciona con propaganda comercial, sino con frases explicitas como “socialismo o muerte”, “antes fuimos rebeldes, hoy somos hospitalarios, en el futuro seremos revolucionarios”. Esos valores de propaganda revolucionaria están incrustados en la memoria del cubano. Alguien puede tener una idea negativa de los cubanos, sí, quizá sí, son normales en un país que ha soportado un bloqueo de más de cincuenta años.
Un bloqueo que envenenaba al ganado, que invadía sus playas, que creó un cuartel el de Guantánamo cerca de la isla, que compraba barcos de ayuda humanitaria para que no comieran, que amenazó a países para dejar de apoyar al régimen cubano, que hizo que muchas jóvenes se prostituyeran para tener un pedazo de pan, que muchos padres dejaran de comer para que sus hijos sobrevivieran etcétera.
No estoy defendiendo al régimen, sino contando lo que allá es común escuchar en los viejos que vivieron en los noventa el aislamiento total del mundo. México está también en el imaginario cubano, el afecto tiene dos raíces, nuestro país se solidarizó en los tiempos de crisis y además el cine nacional es bien visto.
He regresado después de un intercambio con la universidad de oriente en Santiago de cuba, la crónica de mi visita es tan corta en su tiempo y tan llena de anécdotas como para seguir escribiendo.
Ahora cuba está en mi corazón.
Tambien publicado en http://elregional.com.mx/Noticias/?id=81345

martes, 31 de mayo de 2016

Gobierno y ciudadanía, la estructuración de la política pública

Hay dos puntos fundamentales cuando se requiere revisar el tema de la relación entre el Estado y la ciudadanía.  Lo que observamos es que se está dando en un ámbito de constante conflictividad, que significa un no reconocimiento por parte de algunos sectores que le dan un alcance de ilegitimo a los gobernantes.  Lo que vale reflexionar si ésta se genera a partir de la toma de decisiones por parte de estos o de la forma institucional en cómo se plantea esta relación; yo pienso que es por lo primero, los ciudadanos exigen y reclaman su propio rumbo y, cuando este no se alcanza en una mesa, agenda de dialogo institucionalmente hablando se da necesariamente una ruptura por el tipo de decisiones que los gobernantes generan. Lo que se plantea entonces, es la capacidad de los gobiernos para mantener de manera clara su concepción en la práctica de lo que llamamos democracia y su eficacia de tomar en cuenta a los ciudadanos en la estructuración de la política pública. Sin embargo nos habla de la incapacidad de los gobiernos por entender que las situaciones no pueden entenderse fuera de la forma en como las comunidades o sociedades recepcionan por parte de los gobiernos la apertura hacia la construcción no solo de las políticas sino también de su propia constitución como sujetos sociales así como del tejido territorial e institucional. Así, diríamos que el punto de la conflictividad está regida por un lado, por la permanente tensión entre las formas institucionales del gobierno y las prácticas culturales y sociales de las comunidades o pueblos. En otras palabras, la función gubernativa determina de manera crucial la estructuración de las políticas sociales, es decir, la manera particular en como los gobernantes disponen de los recursos institucionales y las prácticas culturales de la sociedad es como se definen el proyecto y las políticas. De tal manera que, la forma de superar el conflicto entre gobierno y sociedad habría que partir de la acción de empoderar los diferentes intereses hacia un proyecto social o en su caso, buscar un equilibrio entre las tensiones sociales y la normatividad institucional, pues al final, esta última se sujeta a las distintas interpretaciones y prácticas de cada gobierno. Esto no significa que buscamos la realización de una sociedad a la que se le cumplen sus caprichos sino más bien a la que se le dan sus espacios ante instituciones que habían burocratizado la toma de decisiones y la escucha. Hoy el riesgo social crece porque se constituyó un gobierno cuestionado desde la democracia electoral pero que dio un salto peligroso haberse legitimado únicamente desde allí, precisamente porque años anteriores los tejidos sociales y territoriales no han marcado una justa y equitativa distribución del desarrollo.

martes, 24 de mayo de 2016

Notas para un pensamiento insurrecto

Navegar en el pensamiento y llevarlo los rincones más lejanos de altamar, como aquellos cuya lepra y locura eran trasladadas fuera del ámbito de la pulcritud de una sociedad que se atribuía una moralidad inocua; así, de esa manera, en un lugar y en un tiempo en que esa misma sociedad, ajena a sí misma, pero encerrada en su orgullo fatal, imagen inflada llena de vacuas ilusiones como el dinero, los bienes terrenales, las lujuriosas cenas, sí, así, esa imagen social no es prefigurativa, es producto de la vaciedad total del hombre donde, se han sustituido el esfuerzo por pensar. En ese pensar situado en el mismo corazón de lo concreto, un continente bañado por miles de niños por la calle, u otros buscando comida en los botes de basura, cientos más sentados en la planchas de cemento esperando que una moneda caiga en el pequeño sobrero hecho trizas por el tiempo. Mujeres donde el tiempo es eterno bajo los inclementes rayos de sol bañadas en el sudor que riega aún el grano de una semilla que les dará de comer; el maíz, esa dulce semilla que le dará algunas tortillas, la lluvia que perfora las casas de cartón, debajo dela cama unos zapatos rotos, ¿Cuánto tiempo llevas caminando buscando la esperanza? ¿La esperanza de que? Quien construye un pensamiento insurrecto es aquel que se para en la mirada cruel de esta realidad desigual que no es fruto de la divinidad, ni de la pereza de los pobres, ni de la fatalidad, sino de la injusta distribución de la riqueza, es un problema de justicia. Escribo para pensadores, escribo para hombres y mujeres libres, porque la libertad hace cantar, escribir poesía, luchar, caminar en busca de esperanza. La libertad costó mucha sangre, costó la libertad de hombres y mujeres que soñaron; la insurrección es trascendencia, es la utopía. Pero la utopía tiene que recorrer silenciosamente los gritos desesperados de la injusticia, de la impunidad, del miedo, de la zozobra. Los hombres somos peregrinos en un lugar que no está destinado para nosotros; abrimos los caminos para encontrar los rostros desechos por el hombre en el hambre y en el abandono del otro. Hicimos al otro insurrecto cuando le quitamos el derecho a vivir una vida digna y lo llevamos en su despojo de sí mismo a deshumanizarlo. La mente humana actual padece esa esquizofrénica tendencia a la muerte, por eso, pensar es su única redención, pensar en la vida, restaurar lo perdido, lo abandonado. Para lograrlo es necesario pararse a mirar todo eso, pero esa mirada tiene que ir al corazón para que trascienda en amor. No necesitamos las armas, nuestras armas son la razón y la libertad para abrir otros caminos que nos lleven a plantearnos el tema de la justicia. Nuestras clases sociales, aquellas blanqueadas por la pureza refugiada en la paredes de la iglesia con golpes de pecho, que se lavan la culpa de las hipócritas conciencias puesto que un mano despojan a los pobres y mientras tanto con la otra se la entregan como diezmo a donde buscan su falaz salvación. Pensar, flexionando la mirada de una realidad, es invitar a depositar en esa mirada la fatalidad del otro que, no fue una realidad del destino, sino de la voluntad de aquel que en la opresión quiso ocupar el lugar de Dios.

martes, 17 de mayo de 2016

Enseñar y formar

Alejandro Cruz Solano

La travesía de la enseñanza no es fácil, implica también aprender. Lo difícil de la docencia no está en enseñar, preparar un tema, leer libros, reproducir conocimientos, aunque eso sea útil. Lo difícil es formar, sí, formar el alma, forjar un espíritu, hacer que los jóvenes cuya brecha generacional cada vez es un reto, se involucren, se comprometan, sean valientes, sean visionarios. Soy de la opinión que ante este exigente mundo que demanda mano de obra de las Escuelas, ya no requerimos solo formar competencias que legitimen el uso de la razón instrumental, la misma que solo alimenta la crisis de la educación dado que, no ha cambiado nada, pese a que la educación sigue siendo el pilar fundamental de los cambios. ¿En que cambia la educación? Generaciones de hombres y mujeres forjadas en el espíritu de la educación pública son ahora los mismos que exigen de manera crítica y reflexiva, movilizadora y exigente un alto a las decisiones de otros que, a través del poder, se han embelesado en las mieles del neoliberalismo sometiendo la educación precisamente a las exigencias competitivas del mercado. Pensar la educación frente a una problemática cada vez más compleja, que no solo tiene que ver en función de la relación docente – alumno, sino que incluye los contextos, la vocación profesional, las herramientas de intermediación cultural, etc. En este sentido, la importancia de la formación resulta crucial, pero ¿Qué significa formar a un estudiante? En primer lugar, el concepto tiene una amplia trayectoria histórica y lingüística (ver http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44028202), en segundo lugar, la formación tiene un sentido no solo de transmisión de conocimientos sino que además estos se encuentran entrelazados con las dimensiones propiamente humanas y es allí donde radica su valor. Formar pues implica ir al corazón de un estudiante y de allí la importancia no solo de educar transmitiendo conocimientos, es fundamental arrancar todo proceso educativo en dirección de transformar la realidad, transformarse a sí mismos y colocarse en el punto social como un observador atento y comprometido con su accionar, tanto ético como social. La enseñanza no solo es transmitir conocimientos, enseñar es pensar, es ir al corazón humano y erradicar los dogmas por los que acostumbramos a cerrarnos. René Descartes decía muy bien que, la única forma de hacer ciencia era dudar, iniciaba planteando que, la única certeza del pensamiento era la duda, dudar es pensar. Con este planteamiento, me parece que la enseñanza del docente tiene que orientarse hacia esa dirección, es decir, movilizar el pensamiento y alejarlo de reproducir solo los textos; movilizar implica una táctica diferente, nos enfrentamos al hecho de problematizar, de formular preguntas, de romper esquemas, de girar más allá de las reglas y poniéndolas fuera del ámbito técnico, en otras palabras, educar para transformar. En la travesía histórica en que se construyó la racionalidad hemos pasado de tener una identidad orientada hacia el control de la naturaleza y hemos perdido esa complementariedad con ella, en este aspecto, las enseñanzas orientadas hacia ese control, sigue legitimando los discursos institucionales del poder y poco se ha hecho por emancipar al hombre de su propia razón que tal parece es su maldición. Esperemos que pronto encontremos una década rica en el pensamiento humano que nos lleve como lo hicieron los existencialistas, los humanistas a enseñar que el hombre no es el lobo del hombre, sino su hermano.

martes, 26 de abril de 2016

Pensar la modernidad


Alejandro Cruz Solano


Hoy este tema aparece justo cuando vivimos una época en que las Ciencias Sociales discuten el concepto de modernidad o sobremodernidad según algunos autores. Me parece fundamental analizar, debatir y proponer alrededor de este concepto algo que nos pudiera ayudar a repensar nuestro papel en el rescate de nuestra memoria histórica. La discusión hoy planteada ha dejado bastantes datos sobre lo que sucede en nuestro entorno y los costos que está dejando en el pensamiento actual. Considero importante preguntarse ¿Qué significa la modernidad hoy para nosotros? ¿Cómo la vivimos? ¿Qué características de este hecho están marcando los rumbos de nuestra memoria histórica? Hacerse tales preguntas nos puede ayudar de manera colectiva a formularnos también algunas respuestas que pudieran crear las condiciones de lo importante que puede ser rescatar nuestro destino como pueblos o comunidades. El problema de la modernidad o posmodernidad o sobremodernidad como la han conceptualizado varios autores es que está cambiando nuestras vidas, vivimos en una era de la incertidumbre y del desencanto de una sociedad que está en riesgo, que en mi opinión tiene su punto de referencia en la racionalidad occidental. ¿Cuándo inicia la racionalidad occidental? ¿Qué significa tal concepto? La racionalidad occidental es el discurso sobre lo humano que lo aleja de su calidad de sujeto y lo acerca como imagen de objeto. Es decir, aleja al “otro” en el sentido de la indiferencia en lugar de demandar su proximidad.  Inicia con el Cogito cartesiano del “Yo pienso” constituyendo así una identidad inteligible, un sistema que busca adecuar el pensamiento con el mundo sensible, es decir, una relación entre la idea y el objeto de manera que sí coincide esa sería la verdad.  La amenaza que se cierne sobre nosotros es pues aquella que fue y es producto de nuestra razón instrumental, aquella que nos enseñó el progreso y la utopía de una mejor vida. El problema es que en el horizonte se desvanecen las opciones, primero, porque los riesgos nos dicen lo que no debe hacerse pero no lo qué debe hacerse. Se instala el pesimismo y el desencanto y, modifica nuestras formas de pensar y sentir. El desencanto tiene un punto de referencia, la muerte del mito; el mito nos sostenía en la creencia porque estaba hecho de “sentido”. Por ejemplo, los vínculos con la tierra eran sagrados porque en ella se encontraba una relación con la vida: el maíz, el arroz, el frijol. Los vínculos con la naturaleza estaban pobladas de dioses que le daban sentido comunitario a los temporales del agua y de la tierra. La modernidad transforma esos mitos y nos instala otros, mitos que ahora nos infu8nde el miedo y la amenaza de una catástrofe natural o apocalíptica. Desde entonces ya no somos los mismos.
La modernidad nos obliga a pensar en el futuro, partiendo de la utopía. Es un pensar sobre nuestro tiempo y espacio. Pensar es problematizar, es alumbrar esos hechos intempestivos sujetos a los vaivenes del tiempo, por eso es importante escuchar y oír los signos del devenir, para que seamos distintos de lo que somos. Lo que ha hecho este fenómeno llamado modernidad o posmodernidad es alterar nuestro entorno; el saber se ha convertido como una relación sujeto – objeto. Lo que nos obliga a replantear desde inicio otra postura. Pensar al “otro” como algo diferente, implica salirse de ese Yo, de sí mismo para colocar la atención en el prójimo; lo cual genera movimiento, produce un despertar en el ser, una apertura hacia el otro, hacia la diferencia. Ese poner en movimiento nuestro ser, aleja de manera importante la individualización pasiva; implica un compromiso que nos acerca a las historias de vida de nuestras comunidades, pueblos y regiones. ¿Por qué es importante el movimiento hacia el otro? La relación con lo real, con lo que nos vinculaba a los mitos se torna problemática porque se está desplazando de lo real a lo virtual.


viernes, 22 de abril de 2016

Los avatares del alma


                                                                        Por  Alejandro Cruz Solano

Me preguntaba la noche en que escribía esto ¿Por qué escribir sobre los avatares del alma? Quizá una posible respuesta es el hecho de que la persona humana es una fuente inagotable de vicisitudes. Vicisitudes que solo pueden reflexionarse a la luz de la actividad filosófica.   La historia humana como la individual, campo de las ciencias humanas, hay que situarlas por un lado, al tiempo de los hechos como el tiempo presente. El primero, de aquello que ya sucedió y lo segundo, de lo que está pasando. Entre lo que sucedió (el tiempo de los hechos) y lo que está pasando (el tiempo presente, construimos el devenir, es decir, el acontecimiento, lo que ocurre y afecta a la historia).  El paradigma cartesiano durante el siglo XVII influenciado por la física clásica crea el modelo mecanicista, algo así como el mundo es una máquina compuesta por partes, y separa el estudio de la mente – cerebro. La física clásica con Newton creía que la materia era competencia de la ciencia y que por lo tanto si la mente está fuera del alcance de la ciencia, luego entonces la mente no puede estudiarse a través de la ciencia, solo el cerebro. Nuestra visión occidental del alma está influenciada por ese paradigma que ha construido una psicología experimental y una psicología conductual versus respecto a aquellos estudios que nos regresa a la fuente perdida del alma, la del inconsciente. En esta perspectiva, el papel central de los estudios que versan sobre lo humano debería de plantear ¿Cómo pensamos nuestra realidad hoy? ¿Cuáles el campo de las problemáticas en nuestra realidad hoy? ¿Cómo nos pensamos a nosotros mismos? Una nueva perspectiva debe situarnos en una nueva racionalidad que nos revele nuestra condición. ¿Cuál es nuestra condición hoy en el discurso psicológico? Mirarnos a la persona humana como objeto. Me parece fundamental una mirada al “otro” en donde nuestros saberes no estén condicionados a contemplarnos a nosotros mismos como una totalidad (Qué de allí deviene el egoísmo, el Ego, el narcisismo). Me parece que hay que superar este saber y aprender a reconocerse en nuestras limitaciones para desmontar, desarmar ese marco categorial desde donde fundamos nuestra mirada de lo humano y trascender hacia al otro como persona y no como objeto. La trascendencia anularía un encierro en el yo y una apertura hacia el otro. Esa apertura implicaría un movimiento hacia afuera, una apertura en la alteridad del otro. La alteridad es un descubrimiento del otro en su condición como persona y no como cosa. Esto implica entonces una posición de yo-otro, que no es otra cosa que lo social. En esta perspectiva, la Psicología es un pensar que traza un mapa, instaura un plano, hace un corte en el devenir, que es el acontecimiento que tiene que diagnosticar devenires en el presente pues es lo que somos y al mismo tiempo, lo que estamos dejando de hacer, para convertirnos en otro.
Sin embargo, es fundamental anotar, que en las implicaciones de la apertura hacia el otro aún en el marco de las categorías de las ciencias, también resulta pertinente hacer un análisis del discurso formal, dado que, no puede desligarse de su propia construcción conceptual, su contexto y su historia. El caso por ejemplo, de la locura, estuvo siempre ligado a la explicación de la construcción discursiva del médico, que era el experto, ¿Cómo se usaron estos discursos? ¿Cómo fue que se legitimaron? Esto no puede dejar de tener su importancia dado que, en esa construcción discursiva, van determinadas sus prácticas médicas, lo que al final, va a dar nacimiento a lo institucional (como el nacimiento de las clínicas para locos) así como a su justificación política de encerrar a los locos (la creación de los manicomios). Bien entonces, todo discurso al convertirse en formal finalmente legitimará su uso en lo ideológico como en su práctica.



martes, 12 de abril de 2016

El discurso en el sujeto del deseo

Alejandro Cruz Solano |
2016-04-11
El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Hablemos de la ocupación del cuerpo y preguntémonos ¿Quién ocupa este cuerpo?  En primer lugar, reconozcamos que el sujeto se mueve entre dos dimensiones por un lado el yo, ese  lugar que nos habita y cuya función es narcisista, defensiva, imaginaria  y del cual nos sujetamos en una zona de confort para no perder la seguridad la tranquilidad; por otro lado, somos sujetos de deseo, que es el verdadero centro pulsional condicionado por el lenguaje,  el deseo tiene su origen en lo que los demás  depositan en mí (a esto yo le llamo institucionalización del deseo, es decir, mi deseo no es mío sino de los demás que me lo depositan o lo sacralizan) tal como sucede con la familia y la iglesia que lo institucionalizan bajo un discurso de poder en la que se ejerce ese poder. Siempre somos sujetos deseantes en tanto exista la necesidad de una   promesa de la satisfacción futura. El deseo es una travesía donde me separo y, esta separación puede ser desde suprimir o sujetar el deseo quedando perdido el objeto de deseo originariamente. Un deseo suprimido deja registrado por decirlo así, huellas en la memoria, lo cual hace que toda insatisfacción  ahora pueda ser satisfecha  mediante la reproducción alucinatoria de representaciones  (llamadas fantasías) que se han convertido en signos de una satisfacción interior. Ese deseo nostálgico, a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático (se refiere a la fantasía) del sueño y del síntoma (se refiere a la forma en cómo se expresa el deseo corporal o conductualmente), el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos (el lenguaje). Eso lo vemos por ejemplo, en la pornografía, en el sentido de que cuando el placer sexual se convierte es un medio publicitario se conduce a una cultura donde el placer corporal se reduce al placer en la imagen, separando lo real por lo ideal y convirtiendo lo orgásmico en genital y la experiencia sexual más allá del sexo en una experiencia genital de placer. Podría decir que el erotismo es un cuerpo vuelto en sí, sin simulacros, poseído por ese pecado original. Lo erótico no es poseído por el lenguaje por eso hacerlo poseer por este lenguaje, es dejarlo poseer por el consumo masivo o dejarlo en el solo placer de la mirada, que es fantasía. Pero la fantasía – como búsqueda libertaria de un lenguaje elaborado con lo imaginado tras el objeto del deseo, es antes que nada una manera de evadirse de la realidad. El poder prescribe al sexo un orden – nos dice Focault -, que funciona al mismo tiempo como forma de inteligibilidad: el sexo se descifra a partir de su relación con la ley. Lo que finalmente significa que el poder actúa pronunciando la regla. Por eso lo erótico debe estar fuera de la ley o en su caso volver a replantear la pregunta, en lugar de decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Mejor decirnos ¿Cómo vivo mi cuerpo? ¿Con una sexualidad genital o como un cuerpo erotizado?   Habría entonces que construir una tarea esencial, la reivindicación de nuestro cuerpo, empezando con la supresión del pudor, después de todo, sigue siendo parte de los prejuicios de una cultura que lo somete a la culpa, al temor y al castigo.

martes, 29 de marzo de 2016

Cómo sobrevivir a la poesía a pesar de las formas


Alejandro Cruz Solano | 
2016-03-29
Y la poesía se hizo palabra, porque la poesía no era palabra, era oscuridad. En medio de esa oscuridad, lugar donde habitaba la razón que estaba llena de palabras, incógnitas e incertidumbres, la poesía se hizo luz e iluminó lo oscuro de la humanidad.   El lenguaje, ese que versa sobre la palabra (semiología) que abre el espacio para producir enunciados (semántica) y que construye discursos (hermenéutica), construye lo que la razón le dicta. ¿Puede haber una palabra que provenga de la sin razón? Diría que sí, la del inconsciente. La hermenéutica se crea como un instrumento para comprender el inconsciente, acto de interpretación del discurso. En un mundo donde la razón no ha funcionado se requiere pronunciar otro lenguaje, y no puede tener cabida en la razón misma sino en su rostro que le oculta, el deseo. ¿Qué no es el deseo más que la esencia misma de la humanidad negada por los avatares de las formas simbólicas impuestas por el lenguaje como una forma de entender la realidad? Cuando el rebelde Subcomandante Marcos escribía la historia de “Durito” o la del “rabito de nube que hizo verano” lo que expresaba era un lenguaje de una realidad en forma de metáforas y, como diría el Nazareno, “quien tenga oídos que oiga”. El lenguaje revolucionario es el alma azteca que no termina de concluirse con ninguna conquista ni simbólica ni económica, ni histórica ni social.   No soñamos la revolución porque ella nos necesite, sino porque refleja los sueños de nuestra inconclusión. La poesía, es lenguaje metafórico sustraído de los más oscuros rincones de la mente humana para hablar no solo del sujeto que la pronuncia sino del mismo deseo que el otro incuba como retrato de arte, de la inspiración, para el poeta. Lenguaje subversivo, retrato de la fragilidad, de la locura, de la tragedia, de la belleza. La poesía es el arte de decir la realidad en metáforas con un lenguaje subversivo, y llegar al inconsciente de los elegidos, los abiertos de corazón. Me animo a pronunciar en el vasto territorio del lenguaje que a la humanidad le hace falta inspiración; hemos matado a nuestros jóvenes en la rutina cibernética, cuyo espacio refleja la soledad del otro. La misma que ha matado el amor, también las ganas por trabajar, el entusiasmo por estudiar. La vieja escuela que se enseñaba en los jardines platónicos de la Grecia culta se ha convertido en la fabricación de zombies que repiten año tras año lo mismo. En realidad la palabra ha perdido todo sentido inspirador, diría que, la hemos cambiado por la rutina.  ¿Dónde radica el acto revolucionario de la poesía? Radica en el cambio interno, en la desestructuración adaptativa a los discursos hegemónicos que impone la sociedad y sus falaces formas de decir lo que somos. No hay revolución si no hay amor, y el amor es un acto que transforma todo, pero no dejemos que contamine el lenguaje las metáforas del amor romántico, el amor romántico no transforma, vende. El amor romántico entendido como aquello que me vende la idea de amar y dar a cambio de algo. Un amor comprometido es un acto verdaderamente más revolucionario porque conlleva a un proyecto, no se detiene en las ínfimas características o defectos de quien amas. En mi experiencia, bañado por múltiples y azarosas vivencias, he descendido desde el infierno de mi ruptura y construido poesía porque cicatriza toda esa ruptura que me atrapaba en el sinsentido. Hacer poesía, escribir nuestros infiernos, retratar la memoria de los otros, plasmar sus humores, despertar el dragón que llevas dentro, todo eso, servirá algún día para transformar, no cambiar este estado de cosas. No nacimos para adaptarnos a una sociedad enferma, sino para transformarla desde dentro con lo que hemos sido creados.

martes, 5 de mayo de 2015

La narrativa de la violencia puede consultarse aquí en el siguiente link del periódico.
( http://elregional.com.mx/Noticias/?id=66664)
Estoy leyendo los “Malditos” de Jesús Lemus que acaba de publicar la revista proceso en coordinación con Grijalbo en una serie titulada “México Impune”; miro paginas como el Blog del narco, la narrativa de Sin Embargo y de Milenio y varias veces la de la revista proceso.
En México cada día se configura un discurso que proviene de un periodismo de investigación, lleno de información proveniente de sicarios, narcos, testimonios de sobrevivientes de esta guerra contra el crimen organizado.
La violencia es un fenómeno que se ha visto con un crecimiento alarmante en México pero que está de la misma manera o peor en países como el salvador y Honduras, el periódico el Faro es el que hace la narrativa de esos países.
No creo que encontremos el hilo negro del origen de este fenómeno, lo cierto es que cada vez se mira de manera más contundente que atravesamos por una descomposición social muy grande y que ha permeado a las instituciones como los partidos políticos, la familia, la escuela entre otros. Me parece que hay un resentimiento social a la clase política que también ha alcanzado ya a esta con crímenes contra candidatos.
La línea de la pobreza es mirada por nuestra clase política solo con números, la realidad es que muchos jóvenes sin oportunidades y permeados por una cultura de ganar dinero fácil, cargar un arma y tener poder los hace meterse allí, a la podredumbre que ha terminado con sus vidas. Recuerdo bastante bien un caso, un alumno de preparatoria me narraba sus andanzas con el ya desaparecido cartel del pacífico (CCP), de donde salió Edgar el Ponchis y el Negro Radilla.
El culto a la santa muerte y su vínculo a pedir permiso para matar, la limosna en joyas, dinero y cuantas cosas se les ocurren son parte del escenario donde se preparan los jóvenes para ser sicarios. La decapitaciones, degollaciones, el asesinato cruel, hasta comer carne humana cosas que se ven en el Blog del narco y algunas confirmadas por el periodista Jesús Lemus apunta a que el Estado ya está imbuido, colapsado y empapado de todo eso.
Morelos es un escenario frecuente de muertos, el país ya es un cementerio a cielo abierto, la policía esta corrompida y cobra sus derechos tanto en la calle como en las cárceles como parte
del privilegio del dinero que tienen los grandes capos. Lo cierto es que, como me contaba ese joven, muchos de ellos adictos a las drogas y al alcohol, les gustaba la adrenalina y les hacía tener poder, sin embargo y esto es un hecho, muchos de estos jóvenes vienen de familias disfuncionales, de otra manera no puede explicarse como repiten en los crímenes escenas ocurridas en su propia infancia.
Hace unos meses platicando con un colega, precisamente hablando del tema de la violencia en el narcotráfico, recuerdo que me hablaba de un caso que personalmente él llevó en el tutelar para menores de Morelos. Narraba que en alguna ocasión Arturo Beltrán Leyva ordenó la muerte de un contrario y se lo pidió a uno de estos jóvenes al que le apodaban el “tortas”, el colega me comentaba, que éste recibió cincuenta mil pesos para hacerlo y que al principio le costaba sacarle información al que iba a ejecutar; para obtener información el “tortas” recordó cuando su madre en cierta ocasión lo castigó poniéndole una vela encendida en su manos, experimentando como la cera se derretía en ellas, y el dolor lo castigaba severamente.
Pues recurriendo a ese recuerdo, colgó a su ejecutor y le quitó los zapatos, le puso la cera en los pies y posteriormente con una botella de plástico caliente se la puso en la planta de los pies jalándolo con todo y piel, obteniendo de esa manera la información que necesitaba. Como se narra aquí los jóvenes a menudo matan en el otro lo que no pueden matar de sí, anidan resentimientos profundos contra las figuras paterna y materna hasta que terminan en grupos delictivos o pandillas.
Sin ninguna duda, no solo es responsabilidad de la familia, también las instituciones son parte de esto. Yo lo he mirado en muchos jóvenes en las escuelas, en una conferencia a la que invite a otros colegas, una primera aproximación a ellos para preguntarles en que pensaban, lo primero que afloró fue en drogas, sexo y alcohol.
Por eso es muy importante acercarse a los jóvenes y rescatar esa narrativa de su proximidad con la violencia desde la casa hasta la calle, de otra manera, ese rol por ellos ejercido algún día nos alcanzará en nuestra casa con nuestros hijos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Carta de un escritor



Para Nazuna 

Te escribo
Desde el rincón de mi alma
Donde existes

Para decir unas palabras
Insensatas

Para soñarte 
Desde mis letras
Pues, estas letras
Son la única manera que te palpo

Escribo y al escribir 
Se desvanece la tinta 
Como mi emoción 
Cuando te veo

Si no estas 
Sigo escribiendo
Porque las noches 
Cuando te miro
Me atrapas y te atrapo
Nos atrapamos 
Y bebemos juntos 
El amor que nos tenemos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sobre la significación ideológica en lo político


Una ideología es definida como una imagen invertida de la realidad, es decir, si las ideas están separadas de lo real, entonces decimos, que la función de la ideología es manifestarse como una realidad autónoma, aquí se plantea pues, un primer problema 
¿qué es lo real para unos y qué es lo real para otros? 
Para unos lo real son las ideas autónomas entonces les llamamos idealistas, para otros lo real, es lo que hacemos, es la acción misma, a estos les llamamos realistas, sin embargo, lo ideológico tiene un papel muy significativo en la medida que legitima o hace posible el poder, ¿el poder de quien? El poder político. 
La construcción de este último no es mera casualidad, es un producto histórico en que las fuerzas sociales se transformaron en fuerzas políticas, por ejemplo, en tiempos de la Revolución mexicana, los ejércitos revolucionarios eran partidos políticos en la medida en que tenían planes, proyectos, ideologías para el México del futuro, aunque estos no estuviesen organizados ni pensados como partidos políticos (Araujo, 2001), en este sentido, pues, lo político constituye una forma de pensar la realidad histórica según el modo en como se ha ido estructurando la conciencia social, por ejemplo, durante setenta años fuimos gobernados por el PRI, entre tantas decepciones, el 6 de Julio de 2000 los mexicanos cambiaron de partido (lo digo, en el sentido, de que yo no vote por el partido actual), la exigencia del ciudadano común era transformar las viejas prácticas de un partido de Estado en una renovación de la práctica política. Sin embargo, es fundamental comprender que la construcción de lo político tiene pues, dos referentes, el referente histórico, es decir, lo que es producto de procesos y acontecimientos anteriores y, segundo, lo que es propio de la situación (las coyunturas actuales, conflictos sociales, expresiones culturales) que se presentan como posibilidades de desenvolvimiento, susceptibles de activarse por las prácticas de los actores sociales y conflictos actuales. Ahora bien, ¿cuál es el significado de lo ideológico en lo político? Quiero destacar en un primer momento, que la lucha por el poder ha hecho que los partidos políticos abandonen el pensamiento y la racionalidad como referente para conducirse hacia las transformaciones que hoy exige no solo la sociedad en general sino el mundo total, la lucha por el poder es una lucha que busca legitimarse en los 
medios masivos, en la mercadotecnia, en la mentira, en la compra del voto, en el corporativismo; en efecto, el triunfo de Fox en el 2000 se debió a una amplia gama de factores, aunque en realidad, las pugnas políticas desde una perspectiva ideológica son la expresión consciente de intereses de clases (Amigos de Fox) que buscan operacionalizar formas de acción (por ejemplo, alcanzar el poder) para lograr esos intereses de esa clase, en este sentido solo hay ideología cuando hay representación verdadera de los intereses de una clase, sin embargo, esto no solo sucede en el PAN, sino también en el PRI e incluso en algunos estado del País en el PRD. En un segundo momento, la falsedad de la ideología no radica en la forma en cómo quiere operar esos intereses, sino en la forma en cómo quiere deformar la realidad para alcanzar sus fines. De allí la importancia del conocimiento, en la medida en que empezamos a explicar lo realmente existente esto entrará en contradicción con las ideologías que buscan falsear lo real, si la ideología dominante pretende que no conozcamos lo que realmente pasa, es que entonces pretende falsear con la condición de que no haya obstáculos para alcanzar sus propósitos, ejemplos hay bastantes, tal es caso de el gobierno norteamericano que pretende engañar a su propio pueblo para justificar guerras Finalmente, el significado ideológico en lo político plantea la necesidad de implicar a todos los actores sociales en un profundo debate que los lleve a discutir los problemas y no solo a reproducirlos como copias de los discursos del poder.

artículo publicado en http://somosrevista.es.tl

sábado, 27 de julio de 2013

Escribir y leer los dos actos de un mismo sujeto (publicado en revista somos http://somosrevista.es.tl/ )



En el fondo de un libro hay una forma de pensar, de percibir,  de alguien al que se le denomina escritor. Se escribe lo que se vive, lo que se mira, lo que se siente; por eso escribir, es un arte, difícilmente atrapado por los prejuicios, pero sin lugar a dudas cambiado por la era de la tecnología. En el fondo de los sepulcros habitan los muertos quienes ya abandonaron la palabra, ya no resulta peligroso hablar. Esa intimidad con el otro mundo no es la misma de los vivos, hablar y escribir resulta hasta peligroso. Hablar es un discurso sobre el “otro” sobre el objeto al que hay que transformar, por eso resulta un peligro porque no está legitimado por ningún poder, que no sea el de la persona privada que hace pública su práctica de la escritura y de la lectura. La programación neurolingüística ha planteado la idea de que construimos un modelo (mapa mental) de la realidad (territorio); es decir, el mundo que nos representamos no es el mundo que es, sino el modelo que creamos. Así,  escribir es  entonces el mapa de nuestras emociones, pasiones, prejuicios, percepciones, sensaciones, fantasmas del pasado, etc. Y el territorio es el objeto donde recae la acción de escribir, es decir, el fondo de nuestra motivaciones y sentires de todas esas historias personales. Durante el siglo XVIII la escritura y la lectura emergieron ante la necesidad de abrir una esfera crítica frente a la autoridad del Estado; la necesidad de un espacio donde las personas privadas puedan ejercer el derecho de hacer pública su razón.  Las esferas de lo público y lo privado son esenciales para la definición de la cultura local o nacional, en otras palabras, escribir y leer puede determinar el tipo de cultura o de Estado que queremos. Sin embargo, es preciso hacer notar que al escribir no pasa lo mismo que leer. La versión de Cassany, Daniel (2008) es que hay tres perspectivas para entender el significado de un escrito: la perspectiva lingüística que parte de la búsqueda del significado del texto; la perspectiva psicolingüística que busca inferir, es decir, completar, comprender el significado del texto; para la primera leer es una operación gramatical y léxica, para la segunda requiere desarrollar los procesos cognitivos para construir los significados además de conocer el léxico y la gramática y finalmente, la perspectiva sociocultural leer es conocer la situación del discurso, la comunidad cultural de significados, la retórica de cada comunidad y la diversidad de interpretaciones (Cassany, 2008).  En este sentido la metáfora del Iceberg servirá para ilustra esto, la punta del Iceberg es la perspectiva lingüística y la psicolingüística y el fondo es la perspectiva sociocultural. Hagamos realidad el arte de escribir para poder leer y así cambiar nuestras condiciones socioculturales.

Alejandro Cruz Solano
d_alessandro1968@hotmail.com



miércoles, 3 de abril de 2013

El juicio a Rios Mont


Estuve en Guatemala allá por el 2002 participando en un evento de Psicología de la Liberación, escuchaba los desgarradores testimonios contra las comunidades Mayas del quiché por parte del ejército guatemalteco. Rios Mont es el general asesino de indígenas mayas, hoy está en juicio y vuelvo a recordar las voces y releer los cuatro volúmenes de “Guatemala Nunca Más” que editó la Arquidiócesis de aquel país, edición que en aquel entonces me regalara una organización de Derechos Humanos. La noticia del juicio contra Ríos Mont y algunos militares  está hoy en todos los medios y, efectivamente esta guerra aún no termina, quizá termine cuando los muertos acaben de resucitar de las fosas clandestinas para castigar a los culpables, los mismos que ahora gobernaron a Guatemala. Para las comunidades Mayas exhumar de las fosas clandestinas a sus muertos desaparecidos tiene vital importancia, pero adquiere más significado llevarlos por la calle, hacerlo públicamente porque hacen eco de esos gritos que reclaman justicia. Los muertos hablan a través de esas multitudes que los cargan sobre hombros, hablan al pueblo, van por el pueblo para que griten, para que lloren, para su palabra se vuelva justicia. Esto es vivir y morir dignamente. Exhumar el cuerpo es exhumar el silencio, silencio que desaparece por el miedo; inhumar el cuerpo, es darle una muerte digna, es callar y enterrar nuestro miedo, pero también dignamente. Así es, en Guatemala. Hoy,  la tierra es de esos muertos que resucitaran en la justicia, esperemos que así sea.

domingo, 10 de febrero de 2013

Tarde (Poesía)




Tarde que dibuja el retorno
Como las olas del mar
Te regalo flores o te escribo
Sabiendo que te vas

Tarde
Que despiertas mis nostalgias
Un día la mar te trae y otros te llevan lejos
Mientras inamovible estoy
Como roble esperando

Mientras te vas
Se quedan tus recuerdos, aromas
Y aliento de ti
Llevándote por esos largos y sinuosos caminos
Con las manos apretadas en mis bolsillos
Un chaleco gris y un pequeño atuendo

Ya es tarde
Y nunca te quedaste
Te fuiste como el sol en el horizonte
Pero siempre te esperé
Sabiendo que tal vez algún día regresarías

domingo, 6 de enero de 2013

Ensayo sobre el deseo




La adivinación no es más que un suplemento a la imperfección intelectual del hombre.
Nadie, en efecto, en el pleno ejercicio de la razón alcanza una adivinación inspirada y verdadera; es preciso que el pensamiento esté dificultado por el sueño o extraviado por la enfermedad o por el entusiasmo.

El TIMEO, PLATON


La razón es una forma de justificar las normas, normalizar, regir por la ley;  es una máscara que esconde el verdadero rostro del sujeto deseante. El teatro es una novela del deseo, el personaje real que habla a través de la máscara. El deseo es como la adivinación, no se puede alcanzar en un estado de racionalidad, buscarlo así no es más que una imperfección. El deseo es un extravío, hoy nadie se extravía porque vive en una sociedad normalizante, tienen miedo a extraviarse. Hay una relación entre deseo y poder que Freud ya lo había hablado en su Tótem y tabú. Pero hablemos del extravío que tiene algo de crueldad y de amor.  Azteca es una novela que habla de los sacrificios de las antiguas civilizaciones, sacrificios canibalescos que aun hoy existen. La sociedad contemporánea racionaliza el miedo a descubrir en sí esa parte también canibalesca aunque no se de cuenta de que en sus prácticas cotidianas lo realiza aunque sea por lo menos simbólicamente[1]. Pero no solo sucede con ese tipo de deseos, la existencia de los manicomios es por un lado la institucionalización de la locura, y la negación de esta en el individuo, negación social por supuesto. La religión y el manicomio, son dos instituciones que sacralizan por una lado la vida  sexual y, por el otro, la cordura, ambas normalizan lo que debe ser bueno para las parejas y lo que debe ser bueno para la sociedad, en la primera, una práctica de la vida sexual genitalista y en la segunda, como mantenerse libre de los locos, aunque en este último caso, se disfrace mediante el discurso de la cordura, lo que realmente uno tenga de loco negándolo mediante la mascara de la normalidad. El deseo ha sido apagado literalmente hablando aunque este se encuentre latente pero negado por la razón y la conciencia de la culpa y el miedo. Pienso que de esta negación brotan las psicopatías cuando no el pudor. Subterfugio moral que condena a matar el deseo y racionalizar los sentimientos. ¿Qué significa esto? Significa pudor y pureza, idealización, amor limpio y bueno, ternura, monotonía, sexualidad genital, culpa a la traición y pecado. Hemos idealizado y espiritualizado el amor negando el deseo. Aunque el primero pertenezca al ámbito de la fantasía y el segundo a lo humano, a lo realmente humano.  El extravío empieza por el entusiasmo, el entusiasmo de vivir más allá de la culpa y la sacralidad. Extraviar el cuerpo es penetrar a esos rincones oscuros y siniestros donde la razón se pierde y, allí, solo puede tener razón la plenitud. La pintura y el sueño son dos expresiones de lo que lo que el deseo quiere decir, es lo hablado del sujeto. Habla el deseo del sujeto, pero lo hace por la vía más enigmática. Aquí el deseo es hablado, cuando casi siempre son los otros quienes hablan por él mediante las imposiciones. El sujeto está condicionado a institucionalizar el deseo, cuando esto sucede, la castración es su finalidad. No puede haber amor si no existe el deseo, pero este último solo tienen sentido cuando se le permite ser. Ahora bien, la pintura toca no solo al sujeto en sus adentros igual sucede en el sueño, también toca en el espacio la corporeidad viviente o no de las cosas y el mundo. Tocar y ser tocado es el principio del encuentro. La relación y el contacto hacen la travesía experiensante  de vivir con intensidad el ritual de la seducción. Nadie toca por tocar si no existe el deseo de experimentar la plenitud y el goce que otorga la caricia. Por eso cuando se espiritualiza el deseo, este deja de provocar un encuentro, generando miedo a tocar, a hablar y a acariciar. Siempre he pensado que el ser humano ha denegado su entrada a un mundo más íntimo desde el momento en que ya no se permite tocar; Cuando respiramos hacemos una función de los pulmones, intercambiamos gases y vapor entre nuestro organismo y el medio ambiente. Los pulmones, el vapor y los gases son concretos, pero la función  de respirar es abstracta – aunque real. Así, hay funciones psíquicas  que no las vemos, pero que existen. Algunos psicoanalistas (Sigmund Freud)) han llegado a plantear que estas fuerzas o material misterioso se llaman libido. Freud distingue entre pulsión o instinto (fuerza constante de naturaleza biológica, orgánica) que tiende a la supresión de todo estado de tensión y deseo (tensión del aparato psíquico). En esta teoría, todo individuo tiene pulsiones que buscan un retorno al placer, carencia originada en una experiencia de placer o displacer en el cuerpo. Hay una verdad primera, que es el deseo, suprimido o sujetado quedando perdido el objeto de deseo originariamente. Esto hace que el sujeto se divida en dos partes, su verdad inconsciente y su lenguaje (este último orden en que se deriva sus pulsiones libidinosas).
En otras palabras, los deseos están ligados de manera perenne a “huellas “mnémicas” y susceptibles de ser satisfechos  mediante la reproducción alucinatoria de representaciones que se han convertido en signos de una satisfacción interior. El deseo nostálgico (el fantasma), a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático del sueño y del síntoma, el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos.
Hasta aquí tenemos de manera básica y con el riesgo de superficializar la teoría psicoanalítica, aclarado el concepto de pulsión y deseo, sin embargo, Lacan[2] agregaría el concepto de demanda; es decir, el de un pedido dirigido a otros. En tanto que la necesidad se satisface con un objeto específico de la naturaleza y la demanda exige un amor incondicionado y el reconocimiento del otro, el deseo, por obra de la lógica de la falta, aparecería precisamente en la distancia, imposible de colmar entre la necesidad y la demanda.
Las fantasías son uno de los modos de satisfacción alucinantes del deseo. Serían las más fundamentales las que tienden a encontrar de nuevo los objetos ligados a las primeras experiencias de excitación y de la resolución del deseo.  En este sentido, el conflicto originario es la escisión (división) originaria del sujeto, lo cual da origen a  una pulsión reprimida y ésta es remplazada por un símbolo. El sujeto ingresa entonces en el orden de lo simbólico, del lenguaje y se convierte en deseo de tener, de conocer, de poseer. Esta misma división ha sido planteada por Carl Gustav Jung, cuando enfoca la idea de que existen dos centros de la personalidad, el Ego – que constituye el centro de la conciencia -, y el YO – el centro de la personalidad global (que incluye la conciencia, el inconsciente y el ego)  El Yo es, al mismo tiempo, la totalidad y el centro mientras que el Ego es un pequeño circulo excéntrico contenido dentro de la totalidad. También podríamos decir que el Ego es el centro menor de la personalidad y que el Yo, en cambio, es su centro mayor. Freud opinaba que cada Ego estaba formado por identificaciones o introyecciones (en el sentido de imitar a alguien, e comportarse “como si fuera” otra persona). De este modo, la creación de nuestra personalidad tiene lugar gracias a las influencias que recibimos del exterior, influencias que nos permiten identificarnos con lo que nuestro entorno refuerza como “bueno” y reprimir lo que considera como “equivocado”, lo que es “malo”. La necesaria unilateralidad del proceso de desarrollo de nuestra personalidad va desterrando a nuestro psiquismo inconsciente a aquellas cualidades inaceptables que negamos y rechazamos hasta que estas terminan agrupándose y configurando una especie de personalidad inferior. En la medida en que el Ego va afirmándose en la conciencia va configurándose también una mascara, la persona, el semblante que exhibimos ante el mundo, el rostro que refleja lo que creemos ser y lo que los demás creen que somos. La persona satisface así las demandas de nuestro entorno y de nuestra cultura adaptando nuestro Ego ideal a las expectativas y valores del mundo en que vivimos  mientras que nuestros deseos reprimidos van echándose en un saco al que todos arrastramos, un saco que contiene todos aquellos aspectos inaceptables de nosotros mismos.




















[1] Hay dos casos que conocí personalmente y uno leído, el primero fue el de una colega psicóloga que me narraba el siguiente sueño “Soñe, me decía hace algunos años, que estaba parada frente a un balcón, semidesnuda, iluminada por una leve luz de luna. Tenía miedo porque sentí que atrás de mí alguien me miraba, voltee titubeantemente y allí frente a mí estaba un hombre a quien no se le veía el rostro, estaba cubierto con un traje negro y un sombrero, estaba un poco inclinado  tendiéndome la mano, quise ir hacia él, me acerque lentamente y cuando le di mi mano, él extendió la suya y me di cuenta que de ella brotaba mucha sangre, fue entonces cuando desperté sudando”. El otro caso, lo vi en una exposición de pintura, un pintor se extravío, plasmó en una pintura, una mujer desnuda de la que brotaba como fuente, sangre de la vagina y, esta caía sobre la imagen de una virgen. El último caso lo leí en el Héroe de las mil caras de Joseph Campbell donde narra el sueño de un joven que accidentalmente mata al padre y, al despertar se da cuenta que amanece en los brazos de la madre, donde esta le dice, “no te preocupes hijo, ahora que tu padre no está tu cuidaras de mí”
[2] Psicoanalista francés