martes, 31 de mayo de 2016

Gobierno y ciudadanía, la estructuración de la política pública

Hay dos puntos fundamentales cuando se requiere revisar el tema de la relación entre el Estado y la ciudadanía.  Lo que observamos es que se está dando en un ámbito de constante conflictividad, que significa un no reconocimiento por parte de algunos sectores que le dan un alcance de ilegitimo a los gobernantes.  Lo que vale reflexionar si ésta se genera a partir de la toma de decisiones por parte de estos o de la forma institucional en cómo se plantea esta relación; yo pienso que es por lo primero, los ciudadanos exigen y reclaman su propio rumbo y, cuando este no se alcanza en una mesa, agenda de dialogo institucionalmente hablando se da necesariamente una ruptura por el tipo de decisiones que los gobernantes generan. Lo que se plantea entonces, es la capacidad de los gobiernos para mantener de manera clara su concepción en la práctica de lo que llamamos democracia y su eficacia de tomar en cuenta a los ciudadanos en la estructuración de la política pública. Sin embargo nos habla de la incapacidad de los gobiernos por entender que las situaciones no pueden entenderse fuera de la forma en como las comunidades o sociedades recepcionan por parte de los gobiernos la apertura hacia la construcción no solo de las políticas sino también de su propia constitución como sujetos sociales así como del tejido territorial e institucional. Así, diríamos que el punto de la conflictividad está regida por un lado, por la permanente tensión entre las formas institucionales del gobierno y las prácticas culturales y sociales de las comunidades o pueblos. En otras palabras, la función gubernativa determina de manera crucial la estructuración de las políticas sociales, es decir, la manera particular en como los gobernantes disponen de los recursos institucionales y las prácticas culturales de la sociedad es como se definen el proyecto y las políticas. De tal manera que, la forma de superar el conflicto entre gobierno y sociedad habría que partir de la acción de empoderar los diferentes intereses hacia un proyecto social o en su caso, buscar un equilibrio entre las tensiones sociales y la normatividad institucional, pues al final, esta última se sujeta a las distintas interpretaciones y prácticas de cada gobierno. Esto no significa que buscamos la realización de una sociedad a la que se le cumplen sus caprichos sino más bien a la que se le dan sus espacios ante instituciones que habían burocratizado la toma de decisiones y la escucha. Hoy el riesgo social crece porque se constituyó un gobierno cuestionado desde la democracia electoral pero que dio un salto peligroso haberse legitimado únicamente desde allí, precisamente porque años anteriores los tejidos sociales y territoriales no han marcado una justa y equitativa distribución del desarrollo.

martes, 24 de mayo de 2016

Notas para un pensamiento insurrecto

Navegar en el pensamiento y llevarlo los rincones más lejanos de altamar, como aquellos cuya lepra y locura eran trasladadas fuera del ámbito de la pulcritud de una sociedad que se atribuía una moralidad inocua; así, de esa manera, en un lugar y en un tiempo en que esa misma sociedad, ajena a sí misma, pero encerrada en su orgullo fatal, imagen inflada llena de vacuas ilusiones como el dinero, los bienes terrenales, las lujuriosas cenas, sí, así, esa imagen social no es prefigurativa, es producto de la vaciedad total del hombre donde, se han sustituido el esfuerzo por pensar. En ese pensar situado en el mismo corazón de lo concreto, un continente bañado por miles de niños por la calle, u otros buscando comida en los botes de basura, cientos más sentados en la planchas de cemento esperando que una moneda caiga en el pequeño sobrero hecho trizas por el tiempo. Mujeres donde el tiempo es eterno bajo los inclementes rayos de sol bañadas en el sudor que riega aún el grano de una semilla que les dará de comer; el maíz, esa dulce semilla que le dará algunas tortillas, la lluvia que perfora las casas de cartón, debajo dela cama unos zapatos rotos, ¿Cuánto tiempo llevas caminando buscando la esperanza? ¿La esperanza de que? Quien construye un pensamiento insurrecto es aquel que se para en la mirada cruel de esta realidad desigual que no es fruto de la divinidad, ni de la pereza de los pobres, ni de la fatalidad, sino de la injusta distribución de la riqueza, es un problema de justicia. Escribo para pensadores, escribo para hombres y mujeres libres, porque la libertad hace cantar, escribir poesía, luchar, caminar en busca de esperanza. La libertad costó mucha sangre, costó la libertad de hombres y mujeres que soñaron; la insurrección es trascendencia, es la utopía. Pero la utopía tiene que recorrer silenciosamente los gritos desesperados de la injusticia, de la impunidad, del miedo, de la zozobra. Los hombres somos peregrinos en un lugar que no está destinado para nosotros; abrimos los caminos para encontrar los rostros desechos por el hombre en el hambre y en el abandono del otro. Hicimos al otro insurrecto cuando le quitamos el derecho a vivir una vida digna y lo llevamos en su despojo de sí mismo a deshumanizarlo. La mente humana actual padece esa esquizofrénica tendencia a la muerte, por eso, pensar es su única redención, pensar en la vida, restaurar lo perdido, lo abandonado. Para lograrlo es necesario pararse a mirar todo eso, pero esa mirada tiene que ir al corazón para que trascienda en amor. No necesitamos las armas, nuestras armas son la razón y la libertad para abrir otros caminos que nos lleven a plantearnos el tema de la justicia. Nuestras clases sociales, aquellas blanqueadas por la pureza refugiada en la paredes de la iglesia con golpes de pecho, que se lavan la culpa de las hipócritas conciencias puesto que un mano despojan a los pobres y mientras tanto con la otra se la entregan como diezmo a donde buscan su falaz salvación. Pensar, flexionando la mirada de una realidad, es invitar a depositar en esa mirada la fatalidad del otro que, no fue una realidad del destino, sino de la voluntad de aquel que en la opresión quiso ocupar el lugar de Dios.

martes, 17 de mayo de 2016

Enseñar y formar

Alejandro Cruz Solano

La travesía de la enseñanza no es fácil, implica también aprender. Lo difícil de la docencia no está en enseñar, preparar un tema, leer libros, reproducir conocimientos, aunque eso sea útil. Lo difícil es formar, sí, formar el alma, forjar un espíritu, hacer que los jóvenes cuya brecha generacional cada vez es un reto, se involucren, se comprometan, sean valientes, sean visionarios. Soy de la opinión que ante este exigente mundo que demanda mano de obra de las Escuelas, ya no requerimos solo formar competencias que legitimen el uso de la razón instrumental, la misma que solo alimenta la crisis de la educación dado que, no ha cambiado nada, pese a que la educación sigue siendo el pilar fundamental de los cambios. ¿En que cambia la educación? Generaciones de hombres y mujeres forjadas en el espíritu de la educación pública son ahora los mismos que exigen de manera crítica y reflexiva, movilizadora y exigente un alto a las decisiones de otros que, a través del poder, se han embelesado en las mieles del neoliberalismo sometiendo la educación precisamente a las exigencias competitivas del mercado. Pensar la educación frente a una problemática cada vez más compleja, que no solo tiene que ver en función de la relación docente – alumno, sino que incluye los contextos, la vocación profesional, las herramientas de intermediación cultural, etc. En este sentido, la importancia de la formación resulta crucial, pero ¿Qué significa formar a un estudiante? En primer lugar, el concepto tiene una amplia trayectoria histórica y lingüística (ver http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44028202), en segundo lugar, la formación tiene un sentido no solo de transmisión de conocimientos sino que además estos se encuentran entrelazados con las dimensiones propiamente humanas y es allí donde radica su valor. Formar pues implica ir al corazón de un estudiante y de allí la importancia no solo de educar transmitiendo conocimientos, es fundamental arrancar todo proceso educativo en dirección de transformar la realidad, transformarse a sí mismos y colocarse en el punto social como un observador atento y comprometido con su accionar, tanto ético como social. La enseñanza no solo es transmitir conocimientos, enseñar es pensar, es ir al corazón humano y erradicar los dogmas por los que acostumbramos a cerrarnos. René Descartes decía muy bien que, la única forma de hacer ciencia era dudar, iniciaba planteando que, la única certeza del pensamiento era la duda, dudar es pensar. Con este planteamiento, me parece que la enseñanza del docente tiene que orientarse hacia esa dirección, es decir, movilizar el pensamiento y alejarlo de reproducir solo los textos; movilizar implica una táctica diferente, nos enfrentamos al hecho de problematizar, de formular preguntas, de romper esquemas, de girar más allá de las reglas y poniéndolas fuera del ámbito técnico, en otras palabras, educar para transformar. En la travesía histórica en que se construyó la racionalidad hemos pasado de tener una identidad orientada hacia el control de la naturaleza y hemos perdido esa complementariedad con ella, en este aspecto, las enseñanzas orientadas hacia ese control, sigue legitimando los discursos institucionales del poder y poco se ha hecho por emancipar al hombre de su propia razón que tal parece es su maldición. Esperemos que pronto encontremos una década rica en el pensamiento humano que nos lleve como lo hicieron los existencialistas, los humanistas a enseñar que el hombre no es el lobo del hombre, sino su hermano.

martes, 26 de abril de 2016

Pensar la modernidad


Alejandro Cruz Solano


Hoy este tema aparece justo cuando vivimos una época en que las Ciencias Sociales discuten el concepto de modernidad o sobremodernidad según algunos autores. Me parece fundamental analizar, debatir y proponer alrededor de este concepto algo que nos pudiera ayudar a repensar nuestro papel en el rescate de nuestra memoria histórica. La discusión hoy planteada ha dejado bastantes datos sobre lo que sucede en nuestro entorno y los costos que está dejando en el pensamiento actual. Considero importante preguntarse ¿Qué significa la modernidad hoy para nosotros? ¿Cómo la vivimos? ¿Qué características de este hecho están marcando los rumbos de nuestra memoria histórica? Hacerse tales preguntas nos puede ayudar de manera colectiva a formularnos también algunas respuestas que pudieran crear las condiciones de lo importante que puede ser rescatar nuestro destino como pueblos o comunidades. El problema de la modernidad o posmodernidad o sobremodernidad como la han conceptualizado varios autores es que está cambiando nuestras vidas, vivimos en una era de la incertidumbre y del desencanto de una sociedad que está en riesgo, que en mi opinión tiene su punto de referencia en la racionalidad occidental. ¿Cuándo inicia la racionalidad occidental? ¿Qué significa tal concepto? La racionalidad occidental es el discurso sobre lo humano que lo aleja de su calidad de sujeto y lo acerca como imagen de objeto. Es decir, aleja al “otro” en el sentido de la indiferencia en lugar de demandar su proximidad.  Inicia con el Cogito cartesiano del “Yo pienso” constituyendo así una identidad inteligible, un sistema que busca adecuar el pensamiento con el mundo sensible, es decir, una relación entre la idea y el objeto de manera que sí coincide esa sería la verdad.  La amenaza que se cierne sobre nosotros es pues aquella que fue y es producto de nuestra razón instrumental, aquella que nos enseñó el progreso y la utopía de una mejor vida. El problema es que en el horizonte se desvanecen las opciones, primero, porque los riesgos nos dicen lo que no debe hacerse pero no lo qué debe hacerse. Se instala el pesimismo y el desencanto y, modifica nuestras formas de pensar y sentir. El desencanto tiene un punto de referencia, la muerte del mito; el mito nos sostenía en la creencia porque estaba hecho de “sentido”. Por ejemplo, los vínculos con la tierra eran sagrados porque en ella se encontraba una relación con la vida: el maíz, el arroz, el frijol. Los vínculos con la naturaleza estaban pobladas de dioses que le daban sentido comunitario a los temporales del agua y de la tierra. La modernidad transforma esos mitos y nos instala otros, mitos que ahora nos infu8nde el miedo y la amenaza de una catástrofe natural o apocalíptica. Desde entonces ya no somos los mismos.
La modernidad nos obliga a pensar en el futuro, partiendo de la utopía. Es un pensar sobre nuestro tiempo y espacio. Pensar es problematizar, es alumbrar esos hechos intempestivos sujetos a los vaivenes del tiempo, por eso es importante escuchar y oír los signos del devenir, para que seamos distintos de lo que somos. Lo que ha hecho este fenómeno llamado modernidad o posmodernidad es alterar nuestro entorno; el saber se ha convertido como una relación sujeto – objeto. Lo que nos obliga a replantear desde inicio otra postura. Pensar al “otro” como algo diferente, implica salirse de ese Yo, de sí mismo para colocar la atención en el prójimo; lo cual genera movimiento, produce un despertar en el ser, una apertura hacia el otro, hacia la diferencia. Ese poner en movimiento nuestro ser, aleja de manera importante la individualización pasiva; implica un compromiso que nos acerca a las historias de vida de nuestras comunidades, pueblos y regiones. ¿Por qué es importante el movimiento hacia el otro? La relación con lo real, con lo que nos vinculaba a los mitos se torna problemática porque se está desplazando de lo real a lo virtual.


viernes, 22 de abril de 2016

Los avatares del alma


                                                                        Por  Alejandro Cruz Solano

Me preguntaba la noche en que escribía esto ¿Por qué escribir sobre los avatares del alma? Quizá una posible respuesta es el hecho de que la persona humana es una fuente inagotable de vicisitudes. Vicisitudes que solo pueden reflexionarse a la luz de la actividad filosófica.   La historia humana como la individual, campo de las ciencias humanas, hay que situarlas por un lado, al tiempo de los hechos como el tiempo presente. El primero, de aquello que ya sucedió y lo segundo, de lo que está pasando. Entre lo que sucedió (el tiempo de los hechos) y lo que está pasando (el tiempo presente, construimos el devenir, es decir, el acontecimiento, lo que ocurre y afecta a la historia).  El paradigma cartesiano durante el siglo XVII influenciado por la física clásica crea el modelo mecanicista, algo así como el mundo es una máquina compuesta por partes, y separa el estudio de la mente – cerebro. La física clásica con Newton creía que la materia era competencia de la ciencia y que por lo tanto si la mente está fuera del alcance de la ciencia, luego entonces la mente no puede estudiarse a través de la ciencia, solo el cerebro. Nuestra visión occidental del alma está influenciada por ese paradigma que ha construido una psicología experimental y una psicología conductual versus respecto a aquellos estudios que nos regresa a la fuente perdida del alma, la del inconsciente. En esta perspectiva, el papel central de los estudios que versan sobre lo humano debería de plantear ¿Cómo pensamos nuestra realidad hoy? ¿Cuáles el campo de las problemáticas en nuestra realidad hoy? ¿Cómo nos pensamos a nosotros mismos? Una nueva perspectiva debe situarnos en una nueva racionalidad que nos revele nuestra condición. ¿Cuál es nuestra condición hoy en el discurso psicológico? Mirarnos a la persona humana como objeto. Me parece fundamental una mirada al “otro” en donde nuestros saberes no estén condicionados a contemplarnos a nosotros mismos como una totalidad (Qué de allí deviene el egoísmo, el Ego, el narcisismo). Me parece que hay que superar este saber y aprender a reconocerse en nuestras limitaciones para desmontar, desarmar ese marco categorial desde donde fundamos nuestra mirada de lo humano y trascender hacia al otro como persona y no como objeto. La trascendencia anularía un encierro en el yo y una apertura hacia el otro. Esa apertura implicaría un movimiento hacia afuera, una apertura en la alteridad del otro. La alteridad es un descubrimiento del otro en su condición como persona y no como cosa. Esto implica entonces una posición de yo-otro, que no es otra cosa que lo social. En esta perspectiva, la Psicología es un pensar que traza un mapa, instaura un plano, hace un corte en el devenir, que es el acontecimiento que tiene que diagnosticar devenires en el presente pues es lo que somos y al mismo tiempo, lo que estamos dejando de hacer, para convertirnos en otro.
Sin embargo, es fundamental anotar, que en las implicaciones de la apertura hacia el otro aún en el marco de las categorías de las ciencias, también resulta pertinente hacer un análisis del discurso formal, dado que, no puede desligarse de su propia construcción conceptual, su contexto y su historia. El caso por ejemplo, de la locura, estuvo siempre ligado a la explicación de la construcción discursiva del médico, que era el experto, ¿Cómo se usaron estos discursos? ¿Cómo fue que se legitimaron? Esto no puede dejar de tener su importancia dado que, en esa construcción discursiva, van determinadas sus prácticas médicas, lo que al final, va a dar nacimiento a lo institucional (como el nacimiento de las clínicas para locos) así como a su justificación política de encerrar a los locos (la creación de los manicomios). Bien entonces, todo discurso al convertirse en formal finalmente legitimará su uso en lo ideológico como en su práctica.



martes, 12 de abril de 2016

El discurso en el sujeto del deseo

Alejandro Cruz Solano |
2016-04-11
El cuerpo es el lugar donde se escribe el texto de la palabra, es un texto con voz y es el lugar del sujeto. Hablemos de la ocupación del cuerpo y preguntémonos ¿Quién ocupa este cuerpo?  En primer lugar, reconozcamos que el sujeto se mueve entre dos dimensiones por un lado el yo, ese  lugar que nos habita y cuya función es narcisista, defensiva, imaginaria  y del cual nos sujetamos en una zona de confort para no perder la seguridad la tranquilidad; por otro lado, somos sujetos de deseo, que es el verdadero centro pulsional condicionado por el lenguaje,  el deseo tiene su origen en lo que los demás  depositan en mí (a esto yo le llamo institucionalización del deseo, es decir, mi deseo no es mío sino de los demás que me lo depositan o lo sacralizan) tal como sucede con la familia y la iglesia que lo institucionalizan bajo un discurso de poder en la que se ejerce ese poder. Siempre somos sujetos deseantes en tanto exista la necesidad de una   promesa de la satisfacción futura. El deseo es una travesía donde me separo y, esta separación puede ser desde suprimir o sujetar el deseo quedando perdido el objeto de deseo originariamente. Un deseo suprimido deja registrado por decirlo así, huellas en la memoria, lo cual hace que toda insatisfacción  ahora pueda ser satisfecha  mediante la reproducción alucinatoria de representaciones  (llamadas fantasías) que se han convertido en signos de una satisfacción interior. Ese deseo nostálgico, a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático (se refiere a la fantasía) del sueño y del síntoma (se refiere a la forma en cómo se expresa el deseo corporal o conductualmente), el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos (el lenguaje). Eso lo vemos por ejemplo, en la pornografía, en el sentido de que cuando el placer sexual se convierte es un medio publicitario se conduce a una cultura donde el placer corporal se reduce al placer en la imagen, separando lo real por lo ideal y convirtiendo lo orgásmico en genital y la experiencia sexual más allá del sexo en una experiencia genital de placer. Podría decir que el erotismo es un cuerpo vuelto en sí, sin simulacros, poseído por ese pecado original. Lo erótico no es poseído por el lenguaje por eso hacerlo poseer por este lenguaje, es dejarlo poseer por el consumo masivo o dejarlo en el solo placer de la mirada, que es fantasía. Pero la fantasía – como búsqueda libertaria de un lenguaje elaborado con lo imaginado tras el objeto del deseo, es antes que nada una manera de evadirse de la realidad. El poder prescribe al sexo un orden – nos dice Focault -, que funciona al mismo tiempo como forma de inteligibilidad: el sexo se descifra a partir de su relación con la ley. Lo que finalmente significa que el poder actúa pronunciando la regla. Por eso lo erótico debe estar fuera de la ley o en su caso volver a replantear la pregunta, en lugar de decir ¿Quién ocupa este cuerpo? Mejor decirnos ¿Cómo vivo mi cuerpo? ¿Con una sexualidad genital o como un cuerpo erotizado?   Habría entonces que construir una tarea esencial, la reivindicación de nuestro cuerpo, empezando con la supresión del pudor, después de todo, sigue siendo parte de los prejuicios de una cultura que lo somete a la culpa, al temor y al castigo.

martes, 29 de marzo de 2016

Cómo sobrevivir a la poesía a pesar de las formas


Alejandro Cruz Solano | 
2016-03-29
Y la poesía se hizo palabra, porque la poesía no era palabra, era oscuridad. En medio de esa oscuridad, lugar donde habitaba la razón que estaba llena de palabras, incógnitas e incertidumbres, la poesía se hizo luz e iluminó lo oscuro de la humanidad.   El lenguaje, ese que versa sobre la palabra (semiología) que abre el espacio para producir enunciados (semántica) y que construye discursos (hermenéutica), construye lo que la razón le dicta. ¿Puede haber una palabra que provenga de la sin razón? Diría que sí, la del inconsciente. La hermenéutica se crea como un instrumento para comprender el inconsciente, acto de interpretación del discurso. En un mundo donde la razón no ha funcionado se requiere pronunciar otro lenguaje, y no puede tener cabida en la razón misma sino en su rostro que le oculta, el deseo. ¿Qué no es el deseo más que la esencia misma de la humanidad negada por los avatares de las formas simbólicas impuestas por el lenguaje como una forma de entender la realidad? Cuando el rebelde Subcomandante Marcos escribía la historia de “Durito” o la del “rabito de nube que hizo verano” lo que expresaba era un lenguaje de una realidad en forma de metáforas y, como diría el Nazareno, “quien tenga oídos que oiga”. El lenguaje revolucionario es el alma azteca que no termina de concluirse con ninguna conquista ni simbólica ni económica, ni histórica ni social.   No soñamos la revolución porque ella nos necesite, sino porque refleja los sueños de nuestra inconclusión. La poesía, es lenguaje metafórico sustraído de los más oscuros rincones de la mente humana para hablar no solo del sujeto que la pronuncia sino del mismo deseo que el otro incuba como retrato de arte, de la inspiración, para el poeta. Lenguaje subversivo, retrato de la fragilidad, de la locura, de la tragedia, de la belleza. La poesía es el arte de decir la realidad en metáforas con un lenguaje subversivo, y llegar al inconsciente de los elegidos, los abiertos de corazón. Me animo a pronunciar en el vasto territorio del lenguaje que a la humanidad le hace falta inspiración; hemos matado a nuestros jóvenes en la rutina cibernética, cuyo espacio refleja la soledad del otro. La misma que ha matado el amor, también las ganas por trabajar, el entusiasmo por estudiar. La vieja escuela que se enseñaba en los jardines platónicos de la Grecia culta se ha convertido en la fabricación de zombies que repiten año tras año lo mismo. En realidad la palabra ha perdido todo sentido inspirador, diría que, la hemos cambiado por la rutina.  ¿Dónde radica el acto revolucionario de la poesía? Radica en el cambio interno, en la desestructuración adaptativa a los discursos hegemónicos que impone la sociedad y sus falaces formas de decir lo que somos. No hay revolución si no hay amor, y el amor es un acto que transforma todo, pero no dejemos que contamine el lenguaje las metáforas del amor romántico, el amor romántico no transforma, vende. El amor romántico entendido como aquello que me vende la idea de amar y dar a cambio de algo. Un amor comprometido es un acto verdaderamente más revolucionario porque conlleva a un proyecto, no se detiene en las ínfimas características o defectos de quien amas. En mi experiencia, bañado por múltiples y azarosas vivencias, he descendido desde el infierno de mi ruptura y construido poesía porque cicatriza toda esa ruptura que me atrapaba en el sinsentido. Hacer poesía, escribir nuestros infiernos, retratar la memoria de los otros, plasmar sus humores, despertar el dragón que llevas dentro, todo eso, servirá algún día para transformar, no cambiar este estado de cosas. No nacimos para adaptarnos a una sociedad enferma, sino para transformarla desde dentro con lo que hemos sido creados.

martes, 5 de mayo de 2015

La narrativa de la violencia puede consultarse aquí en el siguiente link del periódico.
( http://elregional.com.mx/Noticias/?id=66664)
Estoy leyendo los “Malditos” de Jesús Lemus que acaba de publicar la revista proceso en coordinación con Grijalbo en una serie titulada “México Impune”; miro paginas como el Blog del narco, la narrativa de Sin Embargo y de Milenio y varias veces la de la revista proceso.
En México cada día se configura un discurso que proviene de un periodismo de investigación, lleno de información proveniente de sicarios, narcos, testimonios de sobrevivientes de esta guerra contra el crimen organizado.
La violencia es un fenómeno que se ha visto con un crecimiento alarmante en México pero que está de la misma manera o peor en países como el salvador y Honduras, el periódico el Faro es el que hace la narrativa de esos países.
No creo que encontremos el hilo negro del origen de este fenómeno, lo cierto es que cada vez se mira de manera más contundente que atravesamos por una descomposición social muy grande y que ha permeado a las instituciones como los partidos políticos, la familia, la escuela entre otros. Me parece que hay un resentimiento social a la clase política que también ha alcanzado ya a esta con crímenes contra candidatos.
La línea de la pobreza es mirada por nuestra clase política solo con números, la realidad es que muchos jóvenes sin oportunidades y permeados por una cultura de ganar dinero fácil, cargar un arma y tener poder los hace meterse allí, a la podredumbre que ha terminado con sus vidas. Recuerdo bastante bien un caso, un alumno de preparatoria me narraba sus andanzas con el ya desaparecido cartel del pacífico (CCP), de donde salió Edgar el Ponchis y el Negro Radilla.
El culto a la santa muerte y su vínculo a pedir permiso para matar, la limosna en joyas, dinero y cuantas cosas se les ocurren son parte del escenario donde se preparan los jóvenes para ser sicarios. La decapitaciones, degollaciones, el asesinato cruel, hasta comer carne humana cosas que se ven en el Blog del narco y algunas confirmadas por el periodista Jesús Lemus apunta a que el Estado ya está imbuido, colapsado y empapado de todo eso.
Morelos es un escenario frecuente de muertos, el país ya es un cementerio a cielo abierto, la policía esta corrompida y cobra sus derechos tanto en la calle como en las cárceles como parte
del privilegio del dinero que tienen los grandes capos. Lo cierto es que, como me contaba ese joven, muchos de ellos adictos a las drogas y al alcohol, les gustaba la adrenalina y les hacía tener poder, sin embargo y esto es un hecho, muchos de estos jóvenes vienen de familias disfuncionales, de otra manera no puede explicarse como repiten en los crímenes escenas ocurridas en su propia infancia.
Hace unos meses platicando con un colega, precisamente hablando del tema de la violencia en el narcotráfico, recuerdo que me hablaba de un caso que personalmente él llevó en el tutelar para menores de Morelos. Narraba que en alguna ocasión Arturo Beltrán Leyva ordenó la muerte de un contrario y se lo pidió a uno de estos jóvenes al que le apodaban el “tortas”, el colega me comentaba, que éste recibió cincuenta mil pesos para hacerlo y que al principio le costaba sacarle información al que iba a ejecutar; para obtener información el “tortas” recordó cuando su madre en cierta ocasión lo castigó poniéndole una vela encendida en su manos, experimentando como la cera se derretía en ellas, y el dolor lo castigaba severamente.
Pues recurriendo a ese recuerdo, colgó a su ejecutor y le quitó los zapatos, le puso la cera en los pies y posteriormente con una botella de plástico caliente se la puso en la planta de los pies jalándolo con todo y piel, obteniendo de esa manera la información que necesitaba. Como se narra aquí los jóvenes a menudo matan en el otro lo que no pueden matar de sí, anidan resentimientos profundos contra las figuras paterna y materna hasta que terminan en grupos delictivos o pandillas.
Sin ninguna duda, no solo es responsabilidad de la familia, también las instituciones son parte de esto. Yo lo he mirado en muchos jóvenes en las escuelas, en una conferencia a la que invite a otros colegas, una primera aproximación a ellos para preguntarles en que pensaban, lo primero que afloró fue en drogas, sexo y alcohol.
Por eso es muy importante acercarse a los jóvenes y rescatar esa narrativa de su proximidad con la violencia desde la casa hasta la calle, de otra manera, ese rol por ellos ejercido algún día nos alcanzará en nuestra casa con nuestros hijos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Carta de un escritor



Para Nazuna 

Te escribo
Desde el rincón de mi alma
Donde existes

Para decir unas palabras
Insensatas

Para soñarte 
Desde mis letras
Pues, estas letras
Son la única manera que te palpo

Escribo y al escribir 
Se desvanece la tinta 
Como mi emoción 
Cuando te veo

Si no estas 
Sigo escribiendo
Porque las noches 
Cuando te miro
Me atrapas y te atrapo
Nos atrapamos 
Y bebemos juntos 
El amor que nos tenemos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sobre la significación ideológica en lo político


Una ideología es definida como una imagen invertida de la realidad, es decir, si las ideas están separadas de lo real, entonces decimos, que la función de la ideología es manifestarse como una realidad autónoma, aquí se plantea pues, un primer problema 
¿qué es lo real para unos y qué es lo real para otros? 
Para unos lo real son las ideas autónomas entonces les llamamos idealistas, para otros lo real, es lo que hacemos, es la acción misma, a estos les llamamos realistas, sin embargo, lo ideológico tiene un papel muy significativo en la medida que legitima o hace posible el poder, ¿el poder de quien? El poder político. 
La construcción de este último no es mera casualidad, es un producto histórico en que las fuerzas sociales se transformaron en fuerzas políticas, por ejemplo, en tiempos de la Revolución mexicana, los ejércitos revolucionarios eran partidos políticos en la medida en que tenían planes, proyectos, ideologías para el México del futuro, aunque estos no estuviesen organizados ni pensados como partidos políticos (Araujo, 2001), en este sentido, pues, lo político constituye una forma de pensar la realidad histórica según el modo en como se ha ido estructurando la conciencia social, por ejemplo, durante setenta años fuimos gobernados por el PRI, entre tantas decepciones, el 6 de Julio de 2000 los mexicanos cambiaron de partido (lo digo, en el sentido, de que yo no vote por el partido actual), la exigencia del ciudadano común era transformar las viejas prácticas de un partido de Estado en una renovación de la práctica política. Sin embargo, es fundamental comprender que la construcción de lo político tiene pues, dos referentes, el referente histórico, es decir, lo que es producto de procesos y acontecimientos anteriores y, segundo, lo que es propio de la situación (las coyunturas actuales, conflictos sociales, expresiones culturales) que se presentan como posibilidades de desenvolvimiento, susceptibles de activarse por las prácticas de los actores sociales y conflictos actuales. Ahora bien, ¿cuál es el significado de lo ideológico en lo político? Quiero destacar en un primer momento, que la lucha por el poder ha hecho que los partidos políticos abandonen el pensamiento y la racionalidad como referente para conducirse hacia las transformaciones que hoy exige no solo la sociedad en general sino el mundo total, la lucha por el poder es una lucha que busca legitimarse en los 
medios masivos, en la mercadotecnia, en la mentira, en la compra del voto, en el corporativismo; en efecto, el triunfo de Fox en el 2000 se debió a una amplia gama de factores, aunque en realidad, las pugnas políticas desde una perspectiva ideológica son la expresión consciente de intereses de clases (Amigos de Fox) que buscan operacionalizar formas de acción (por ejemplo, alcanzar el poder) para lograr esos intereses de esa clase, en este sentido solo hay ideología cuando hay representación verdadera de los intereses de una clase, sin embargo, esto no solo sucede en el PAN, sino también en el PRI e incluso en algunos estado del País en el PRD. En un segundo momento, la falsedad de la ideología no radica en la forma en cómo quiere operar esos intereses, sino en la forma en cómo quiere deformar la realidad para alcanzar sus fines. De allí la importancia del conocimiento, en la medida en que empezamos a explicar lo realmente existente esto entrará en contradicción con las ideologías que buscan falsear lo real, si la ideología dominante pretende que no conozcamos lo que realmente pasa, es que entonces pretende falsear con la condición de que no haya obstáculos para alcanzar sus propósitos, ejemplos hay bastantes, tal es caso de el gobierno norteamericano que pretende engañar a su propio pueblo para justificar guerras Finalmente, el significado ideológico en lo político plantea la necesidad de implicar a todos los actores sociales en un profundo debate que los lleve a discutir los problemas y no solo a reproducirlos como copias de los discursos del poder.

artículo publicado en http://somosrevista.es.tl

sábado, 27 de julio de 2013

Escribir y leer los dos actos de un mismo sujeto (publicado en revista somos http://somosrevista.es.tl/ )



En el fondo de un libro hay una forma de pensar, de percibir,  de alguien al que se le denomina escritor. Se escribe lo que se vive, lo que se mira, lo que se siente; por eso escribir, es un arte, difícilmente atrapado por los prejuicios, pero sin lugar a dudas cambiado por la era de la tecnología. En el fondo de los sepulcros habitan los muertos quienes ya abandonaron la palabra, ya no resulta peligroso hablar. Esa intimidad con el otro mundo no es la misma de los vivos, hablar y escribir resulta hasta peligroso. Hablar es un discurso sobre el “otro” sobre el objeto al que hay que transformar, por eso resulta un peligro porque no está legitimado por ningún poder, que no sea el de la persona privada que hace pública su práctica de la escritura y de la lectura. La programación neurolingüística ha planteado la idea de que construimos un modelo (mapa mental) de la realidad (territorio); es decir, el mundo que nos representamos no es el mundo que es, sino el modelo que creamos. Así,  escribir es  entonces el mapa de nuestras emociones, pasiones, prejuicios, percepciones, sensaciones, fantasmas del pasado, etc. Y el territorio es el objeto donde recae la acción de escribir, es decir, el fondo de nuestra motivaciones y sentires de todas esas historias personales. Durante el siglo XVIII la escritura y la lectura emergieron ante la necesidad de abrir una esfera crítica frente a la autoridad del Estado; la necesidad de un espacio donde las personas privadas puedan ejercer el derecho de hacer pública su razón.  Las esferas de lo público y lo privado son esenciales para la definición de la cultura local o nacional, en otras palabras, escribir y leer puede determinar el tipo de cultura o de Estado que queremos. Sin embargo, es preciso hacer notar que al escribir no pasa lo mismo que leer. La versión de Cassany, Daniel (2008) es que hay tres perspectivas para entender el significado de un escrito: la perspectiva lingüística que parte de la búsqueda del significado del texto; la perspectiva psicolingüística que busca inferir, es decir, completar, comprender el significado del texto; para la primera leer es una operación gramatical y léxica, para la segunda requiere desarrollar los procesos cognitivos para construir los significados además de conocer el léxico y la gramática y finalmente, la perspectiva sociocultural leer es conocer la situación del discurso, la comunidad cultural de significados, la retórica de cada comunidad y la diversidad de interpretaciones (Cassany, 2008).  En este sentido la metáfora del Iceberg servirá para ilustra esto, la punta del Iceberg es la perspectiva lingüística y la psicolingüística y el fondo es la perspectiva sociocultural. Hagamos realidad el arte de escribir para poder leer y así cambiar nuestras condiciones socioculturales.

Alejandro Cruz Solano
d_alessandro1968@hotmail.com



miércoles, 3 de abril de 2013

El juicio a Rios Mont


Estuve en Guatemala allá por el 2002 participando en un evento de Psicología de la Liberación, escuchaba los desgarradores testimonios contra las comunidades Mayas del quiché por parte del ejército guatemalteco. Rios Mont es el general asesino de indígenas mayas, hoy está en juicio y vuelvo a recordar las voces y releer los cuatro volúmenes de “Guatemala Nunca Más” que editó la Arquidiócesis de aquel país, edición que en aquel entonces me regalara una organización de Derechos Humanos. La noticia del juicio contra Ríos Mont y algunos militares  está hoy en todos los medios y, efectivamente esta guerra aún no termina, quizá termine cuando los muertos acaben de resucitar de las fosas clandestinas para castigar a los culpables, los mismos que ahora gobernaron a Guatemala. Para las comunidades Mayas exhumar de las fosas clandestinas a sus muertos desaparecidos tiene vital importancia, pero adquiere más significado llevarlos por la calle, hacerlo públicamente porque hacen eco de esos gritos que reclaman justicia. Los muertos hablan a través de esas multitudes que los cargan sobre hombros, hablan al pueblo, van por el pueblo para que griten, para que lloren, para su palabra se vuelva justicia. Esto es vivir y morir dignamente. Exhumar el cuerpo es exhumar el silencio, silencio que desaparece por el miedo; inhumar el cuerpo, es darle una muerte digna, es callar y enterrar nuestro miedo, pero también dignamente. Así es, en Guatemala. Hoy,  la tierra es de esos muertos que resucitaran en la justicia, esperemos que así sea.

domingo, 10 de febrero de 2013

Tarde (Poesía)




Tarde que dibuja el retorno
Como las olas del mar
Te regalo flores o te escribo
Sabiendo que te vas

Tarde
Que despiertas mis nostalgias
Un día la mar te trae y otros te llevan lejos
Mientras inamovible estoy
Como roble esperando

Mientras te vas
Se quedan tus recuerdos, aromas
Y aliento de ti
Llevándote por esos largos y sinuosos caminos
Con las manos apretadas en mis bolsillos
Un chaleco gris y un pequeño atuendo

Ya es tarde
Y nunca te quedaste
Te fuiste como el sol en el horizonte
Pero siempre te esperé
Sabiendo que tal vez algún día regresarías

domingo, 6 de enero de 2013

Ensayo sobre el deseo




La adivinación no es más que un suplemento a la imperfección intelectual del hombre.
Nadie, en efecto, en el pleno ejercicio de la razón alcanza una adivinación inspirada y verdadera; es preciso que el pensamiento esté dificultado por el sueño o extraviado por la enfermedad o por el entusiasmo.

El TIMEO, PLATON


La razón es una forma de justificar las normas, normalizar, regir por la ley;  es una máscara que esconde el verdadero rostro del sujeto deseante. El teatro es una novela del deseo, el personaje real que habla a través de la máscara. El deseo es como la adivinación, no se puede alcanzar en un estado de racionalidad, buscarlo así no es más que una imperfección. El deseo es un extravío, hoy nadie se extravía porque vive en una sociedad normalizante, tienen miedo a extraviarse. Hay una relación entre deseo y poder que Freud ya lo había hablado en su Tótem y tabú. Pero hablemos del extravío que tiene algo de crueldad y de amor.  Azteca es una novela que habla de los sacrificios de las antiguas civilizaciones, sacrificios canibalescos que aun hoy existen. La sociedad contemporánea racionaliza el miedo a descubrir en sí esa parte también canibalesca aunque no se de cuenta de que en sus prácticas cotidianas lo realiza aunque sea por lo menos simbólicamente[1]. Pero no solo sucede con ese tipo de deseos, la existencia de los manicomios es por un lado la institucionalización de la locura, y la negación de esta en el individuo, negación social por supuesto. La religión y el manicomio, son dos instituciones que sacralizan por una lado la vida  sexual y, por el otro, la cordura, ambas normalizan lo que debe ser bueno para las parejas y lo que debe ser bueno para la sociedad, en la primera, una práctica de la vida sexual genitalista y en la segunda, como mantenerse libre de los locos, aunque en este último caso, se disfrace mediante el discurso de la cordura, lo que realmente uno tenga de loco negándolo mediante la mascara de la normalidad. El deseo ha sido apagado literalmente hablando aunque este se encuentre latente pero negado por la razón y la conciencia de la culpa y el miedo. Pienso que de esta negación brotan las psicopatías cuando no el pudor. Subterfugio moral que condena a matar el deseo y racionalizar los sentimientos. ¿Qué significa esto? Significa pudor y pureza, idealización, amor limpio y bueno, ternura, monotonía, sexualidad genital, culpa a la traición y pecado. Hemos idealizado y espiritualizado el amor negando el deseo. Aunque el primero pertenezca al ámbito de la fantasía y el segundo a lo humano, a lo realmente humano.  El extravío empieza por el entusiasmo, el entusiasmo de vivir más allá de la culpa y la sacralidad. Extraviar el cuerpo es penetrar a esos rincones oscuros y siniestros donde la razón se pierde y, allí, solo puede tener razón la plenitud. La pintura y el sueño son dos expresiones de lo que lo que el deseo quiere decir, es lo hablado del sujeto. Habla el deseo del sujeto, pero lo hace por la vía más enigmática. Aquí el deseo es hablado, cuando casi siempre son los otros quienes hablan por él mediante las imposiciones. El sujeto está condicionado a institucionalizar el deseo, cuando esto sucede, la castración es su finalidad. No puede haber amor si no existe el deseo, pero este último solo tienen sentido cuando se le permite ser. Ahora bien, la pintura toca no solo al sujeto en sus adentros igual sucede en el sueño, también toca en el espacio la corporeidad viviente o no de las cosas y el mundo. Tocar y ser tocado es el principio del encuentro. La relación y el contacto hacen la travesía experiensante  de vivir con intensidad el ritual de la seducción. Nadie toca por tocar si no existe el deseo de experimentar la plenitud y el goce que otorga la caricia. Por eso cuando se espiritualiza el deseo, este deja de provocar un encuentro, generando miedo a tocar, a hablar y a acariciar. Siempre he pensado que el ser humano ha denegado su entrada a un mundo más íntimo desde el momento en que ya no se permite tocar; Cuando respiramos hacemos una función de los pulmones, intercambiamos gases y vapor entre nuestro organismo y el medio ambiente. Los pulmones, el vapor y los gases son concretos, pero la función  de respirar es abstracta – aunque real. Así, hay funciones psíquicas  que no las vemos, pero que existen. Algunos psicoanalistas (Sigmund Freud)) han llegado a plantear que estas fuerzas o material misterioso se llaman libido. Freud distingue entre pulsión o instinto (fuerza constante de naturaleza biológica, orgánica) que tiende a la supresión de todo estado de tensión y deseo (tensión del aparato psíquico). En esta teoría, todo individuo tiene pulsiones que buscan un retorno al placer, carencia originada en una experiencia de placer o displacer en el cuerpo. Hay una verdad primera, que es el deseo, suprimido o sujetado quedando perdido el objeto de deseo originariamente. Esto hace que el sujeto se divida en dos partes, su verdad inconsciente y su lenguaje (este último orden en que se deriva sus pulsiones libidinosas).
En otras palabras, los deseos están ligados de manera perenne a “huellas “mnémicas” y susceptibles de ser satisfechos  mediante la reproducción alucinatoria de representaciones que se han convertido en signos de una satisfacción interior. El deseo nostálgico (el fantasma), a la vez que repite alucinatoriamente la experiencia pasada y reencuentra, pero ya en el plano fantasmático del sueño y del síntoma, el objeto perdido, busca también (o por lo menos querría) una realización, aunque condicionada por el vínculo con los signos.
Hasta aquí tenemos de manera básica y con el riesgo de superficializar la teoría psicoanalítica, aclarado el concepto de pulsión y deseo, sin embargo, Lacan[2] agregaría el concepto de demanda; es decir, el de un pedido dirigido a otros. En tanto que la necesidad se satisface con un objeto específico de la naturaleza y la demanda exige un amor incondicionado y el reconocimiento del otro, el deseo, por obra de la lógica de la falta, aparecería precisamente en la distancia, imposible de colmar entre la necesidad y la demanda.
Las fantasías son uno de los modos de satisfacción alucinantes del deseo. Serían las más fundamentales las que tienden a encontrar de nuevo los objetos ligados a las primeras experiencias de excitación y de la resolución del deseo.  En este sentido, el conflicto originario es la escisión (división) originaria del sujeto, lo cual da origen a  una pulsión reprimida y ésta es remplazada por un símbolo. El sujeto ingresa entonces en el orden de lo simbólico, del lenguaje y se convierte en deseo de tener, de conocer, de poseer. Esta misma división ha sido planteada por Carl Gustav Jung, cuando enfoca la idea de que existen dos centros de la personalidad, el Ego – que constituye el centro de la conciencia -, y el YO – el centro de la personalidad global (que incluye la conciencia, el inconsciente y el ego)  El Yo es, al mismo tiempo, la totalidad y el centro mientras que el Ego es un pequeño circulo excéntrico contenido dentro de la totalidad. También podríamos decir que el Ego es el centro menor de la personalidad y que el Yo, en cambio, es su centro mayor. Freud opinaba que cada Ego estaba formado por identificaciones o introyecciones (en el sentido de imitar a alguien, e comportarse “como si fuera” otra persona). De este modo, la creación de nuestra personalidad tiene lugar gracias a las influencias que recibimos del exterior, influencias que nos permiten identificarnos con lo que nuestro entorno refuerza como “bueno” y reprimir lo que considera como “equivocado”, lo que es “malo”. La necesaria unilateralidad del proceso de desarrollo de nuestra personalidad va desterrando a nuestro psiquismo inconsciente a aquellas cualidades inaceptables que negamos y rechazamos hasta que estas terminan agrupándose y configurando una especie de personalidad inferior. En la medida en que el Ego va afirmándose en la conciencia va configurándose también una mascara, la persona, el semblante que exhibimos ante el mundo, el rostro que refleja lo que creemos ser y lo que los demás creen que somos. La persona satisface así las demandas de nuestro entorno y de nuestra cultura adaptando nuestro Ego ideal a las expectativas y valores del mundo en que vivimos  mientras que nuestros deseos reprimidos van echándose en un saco al que todos arrastramos, un saco que contiene todos aquellos aspectos inaceptables de nosotros mismos.




















[1] Hay dos casos que conocí personalmente y uno leído, el primero fue el de una colega psicóloga que me narraba el siguiente sueño “Soñe, me decía hace algunos años, que estaba parada frente a un balcón, semidesnuda, iluminada por una leve luz de luna. Tenía miedo porque sentí que atrás de mí alguien me miraba, voltee titubeantemente y allí frente a mí estaba un hombre a quien no se le veía el rostro, estaba cubierto con un traje negro y un sombrero, estaba un poco inclinado  tendiéndome la mano, quise ir hacia él, me acerque lentamente y cuando le di mi mano, él extendió la suya y me di cuenta que de ella brotaba mucha sangre, fue entonces cuando desperté sudando”. El otro caso, lo vi en una exposición de pintura, un pintor se extravío, plasmó en una pintura, una mujer desnuda de la que brotaba como fuente, sangre de la vagina y, esta caía sobre la imagen de una virgen. El último caso lo leí en el Héroe de las mil caras de Joseph Campbell donde narra el sueño de un joven que accidentalmente mata al padre y, al despertar se da cuenta que amanece en los brazos de la madre, donde esta le dice, “no te preocupes hijo, ahora que tu padre no está tu cuidaras de mí”
[2] Psicoanalista francés 

domingo, 28 de octubre de 2012

LOS MITOS DEL DESARROLLO


Mucho se ha hablado del desarrollo, pero en este hay dos visiones; la primera, la de los grupos u organizaciones denominadas “ambientalistas” como el caso de los “Tepoztecos” o  regionalistas como el caso de Tlalnepantla, Ocotepec, xoxocotla, Tejalpa, entre otros. La otra visión es la de los gobiernos que en su discurso perciben a las comunidades o pueblos como los que obstruyen el progreso, la generación de empleos o el desarrollo. Por ejemplo, hace algunos años los habitantes de Ocotepec en la defensa de su tierra, impiden la construcción de una tienda Soriana; lo mismo pasó con la intención de construir un club de golf en tepoztlán. En Morelos, la lógica del desarrollo  es un mito. Veamos por qué: En los años 60`s el gobierno estatal y Federal en la lógica del Industrialismo expropian las tierras comunales de Tejalpa para construir CIVAC; sin hacer recuento de las mañas y artimañas para vender a los campesinos – la idea del progreso -,  y la de generación de empleos, la Ciudad Industrial cumplió su objetivo del desarrollo, pero para sí misma, es decir, para la acumulación y reproducción del Capital. Sin embargo, el desarrollo social, la generación de empleos y el progreso no se han cumplido en el sentido estricto de la palabra, más bien se ha degenerado la calidad  de vida por el incremento del cacicazgo alcoholero (botaneras, cantinas, burdeles), por el alto índice de inmigración (Jiutepec es uno de los municipios más altos en el ámbito nacional), por la improductividad de la tierra, contaminada por las aguas residuales de la Industria o, ocupadas como parques vehiculares de la NISSAN y, por la reciente aparición de casos de anancefalia producto de los altos residuos tóxicos. ¿Dónde está el progreso? ¿Dónde el desarrollo?
En los años 80`s, el Gobierno de Bejarano y más tarde el de Riva Palacio, haciendo uso de sus facultades como lo que eran le “roban” a Tejalpa casi 100 Hectáreas de tierra comunal para construir un Balneario “El texcal”; que yo recuerde, ninguna persona de la comunidad tuvo el empleo que Bejarano propuso; hace menos de un año y con muchos años de resistencia, ese balneario fue entregado a la comunidad todo saqueado y con muchas dificultades para volverlo a operar. ¿Dónde está el progreso? ¿Dónde el desarrollo? Si seguimos cada caso, sería lo mismo, aunque con frustrados intentos, en Tepoztlán y en otros lugares. El problema es complejo, la visión política (con sus marcadas excepciones) es reducida. Si ubicamos el problema en el plano de la realidad, habría que ubicarlo en la historia de la tenencia de la tierra, en los conflictos sociales con la procuraduría agraria, en el despojo, en las actitudes de los gobiernos y en la idiosincrasia cultural de los pueblos indios de Morelos. La visión de los políticos es reducida, el político piensa en ecuaciones: Estado = Desarrollo; Sociedad = Política; Político = dinero; Poder político y económico. Allí radica lo absurdo, por eso desde aquí, el desarrollo es un mito, se da, pero en la fantasía de los políticos. Yo no puedo explicar la complejidad del problema y, arriesgándome a ser reduccionista, en Morelos las inversiones, vengan de donde vengan, se hacen sobre castillo de arena, como Psicólogo social se me ha encomendado entender la relación de las partes con el todo, y el mito es una parte del todo, la parte mágica. El problema en Morelos tiene que plantearse a partir de dos elementos: la tierra y las sociedades campesinas e indígenas. La tierra, en Morelos tiene un antecedente histórico importante y una contradicción no difícil  de explicar, la que se dio entre las comunidades campesinas y las haciendas, esta contradicción - que no es la única -, ha sido el motor de grandes conflictos sociales, desde la revolución hasta las resistencias indígenas actuales, sin embargo también tiene que ver con la historia y cosmovisión del mundo, las formas de organización y las idiosincrasias que se tejen en el ámbito de lo cotidiano. Yo no creo que la concepción de progreso esté en la mentalidad de nuestros pueblos indios, porque es una concepción occidental y cargada de valores, pues parte de la construcción histórica concebida sobre las bases  lineales, donde el mundo es construido sobre las bases materiales de la acumulación, del individualismo y de una conciencia social enajenada. El mundo indio es concebido sobre las bases  míticas - religiosas cuya lógica plantea formas distintas de desarrollo. En este sentido, plantear el desarrollo sin tomar en cuenta las formas de organización y las potencialidades de los sujetos, equivale a generar y legitimar un Estado Autoritario. Y ¿Dónde queda lo social? ¿Dónde el desarrollo?
En Morelos no habrá desarrollo sin entender primero, que las fuerzas productivas no se dan por sí mismas; segundo, que las acciones políticas (que siguen planteándose con un marcado reduccionismo) no se dan  sin una correlación de fuerzas, correlación, que incluye a los ambientalistas, a las Instituciones educativas, a las comunidades indias y campesinas, a las organizaciones populares, de barrios, entre otras; desde allí, la lógica del desarrollo adquiere otro sentido, el sentido de la responsabilidad y participación de la sociedad en su conjunto, este como punto de partida, es el principio de la desmistificación del desarrollo y es el principio para entender la complejidad del problema.



jueves, 4 de octubre de 2012

Que me dieron tus ojos



Tus ojos, habitación de serenidad
y luz que amamantó mi nostalgia
tus ojos me dieron ilusión
y llenaron mi alcoba 
de caricias
Recorro los sinuosos caminos
sin hablar
nunca te dije una palabra
porque tus ojos
me hablaron desde siempre....

sábado, 7 de julio de 2012

Humedad


Es verano
Tus ojos se abren como el sol
Mientras un remolino me lleva a tu alma
No a tu orilla,
Tus senos
Humedecidos por rocío
Del calor de la piel

Tus labios
Humedecidos
Tu cuerpo desnudo
 Luz de neón
Mi cuerpo entumecido
Por el desliz de tus labios
Sobre mi espalda

Es verano
La luz se apaga
Mis ojos se cierran
Y en mis brazos descansa
Tu cara feliz que se sosiega

martes, 19 de junio de 2012

sabiduría para el día de hoy




Hoy aprendí de mis alumnos tres cosas: 
La primera, de nada sirve arrancar un proyecto en la vida si tienes cosas que en tu interior no has resuelto, el proyecto avanza mas lento, está lleno de emociones contenidas y se paraliza de repente; 
la segunda, no sirve de nada pensar que los otros te comprenden, pensamos que así sucede y lo damos por hecho, el problema es que pensamos que lo piensan, cuando ni siquiera lo saben, hay que decirlo; 
tercero, la forma de resolver estas dos cosas, es decidirnos a abrirnos, es la única manera en que la mente, el corazón y el cuerpo pueden abrir el ser en su totalidad.

lunes, 28 de mayo de 2012

Carta de un padre al manifiesto 132



Ya no soy estudiante, pero estudié igual que ustedes.
Nosotros soñábamos la revolución,
cuando ustedes no nacían.

Leíamos a Galeano, Nietzsche y Marcuse
y recorríamos calles, montañas y veredas,
por un sueño.
Ahora, somo desempleados del mismo sistema que nos negábamos
ahora buscamos trabajar para que ustedes estudien.

También para nosotros no hubo fronteras,
vivimos en la clandestinidad
Ustedes no vivieron la revolución que soñábamos
pero ya la están haciendo.

Conjuramos por un país libre para ustedes
y la libertad nos está alcanzando

Su rebeldía ya no es un sueño,
es un paso que nos libra del sistema
que nos compro muy caro y nos vendió muy barato.

Alcancen la libertad y sueñen
porque mas tarde, sus hijos les agradecerán
de haberles dejado un país libre.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Y ¿Dónde queda América Latina?



Antecedentes

El primer problema que intentó resolver el colonialismo ingles frente a las luchas de liberación nacional  fue introducir el método de organización  y desarrollo de la comunidad que se empieza a aplicar en la India en 1946, convirtiéndose este en un “sedante masivo” para evitar la independencia del país. La primera mitad del siglo XIX se distingue, en América Latina, por las luchas de independencia  y por el proceso de formación de los estados nacionales, son perceptibles dos movimientos que estarán en la evolución  posterior de América Latina:  de un lado surge una burguesía europeizante que pretende liquidar el pasado precolombino y colonial y que busca integrar las distintas regiones en las corrientes del comercio internacional en expansión; de otro, se manifiestan fuerzas tendientes a romper las estructuras de dominación impuestas por el régimen colonial que buscan integrar las masas indígenas en el cuadro político social y definir una personalidad cultural autónoma[1]. América Latina fue para Estados Unidos solo una expresión geográfica, lugar donde se intensificaron y expandieron los capitales y el control de empresas, situación que creó una dependencia y dominación no solo en los aspectos económicos, sino en también en  lo político controlados por los organismos panamericanos. ¿Cuándo América Latina dejó de constituirse en una expresión geográfica para convertirse en un continente que formara una conciencia histórica? ¿Dónde empieza el continente latinoamericano a independizarse de los organismos panamericanos?  A partir de la primera guerra mundial con la expansión norteamericana el continente tomo conciencia de que solo un estrechamiento de los vínculos latinoamericanos permitiría modificar de manera significativa las condiciones de dialogo con los Estados Unidos. Esto da nacimiento a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) en 1948, en Santiago de Chile. La CEPAL constituye en cierta manera el punto de referencia en la formación de una nueva conciencia latinoamericana; como apuntaba Pablo González Casanova, un nuevo paradigma, entendido este como una forma de plantear  y resolver problemas[2] uno de ellos lanzado por Raúl Prebisch desde la misma CEPAL , con su concepto de centro -  periferia, concepto que permitió encontrar un punto de quiebre tanto en el nivel mundial como en el interior de las distintas regiones del mundo: hoy se piensa y se analiza, en términos de centros que tienen periferias y de periferias que tienen centros.  Desde los años cincuenta en América Latina se ha impulsado dos corrientes fundamentales en lo económico, uno el desarrollismo y el otro el neoliberalismo. La expresión desarrollo se incorpora para designar aquellos procesos en cuya virtud, los esfuerzos de una población se suman a los de su gobierno para mejorar sus condiciones económicas, sociales y culturales de las comunidades e integrar a éstas a la vida del país y permitirles contribuir plenamente al progreso nacional[3]. En ese sentido, el desarrollo se generó a partir de programas  comunitarios, algunos de ellos se pueden ver en el siguiente cuadro.




Perspectivas

A partir de la segunda mitad del siglo XX América Latina empieza a construir un pensamiento articulado a la vida de los grandes movimientos sociales y populares, en este sentido, las ciencias sociales se preguntaban si la investigación de las realidades latinoamericanas se orientaban por la teoría, por los resultados empíricos o por la de conceptos. Siguiendo este último enfoque las ciencias sociales latinoamericanas se orientaron por buscar la herencia, la formación y la reestructuración de los conceptos y categorías que América Latina ha formulado y reformado y que constituyen su aportación a las ciencias sociales de la región y del mundo. Conceptos tales como independencia política, orden, progreso, libertad, revolución, marginación, centro – periferia, dependencia, colonialismo interno, sistemas políticos y sistemas de poder, sociedad informal y formalismo autoritario entre otros ponen énfasis en una nueva forma de darle sentido a una historia construible definiéndose a sí mismo dentro del orden internacional y del mundo global. Es fundamental preguntarse ¿el tipo de conocimiento que buscamos, planteamos o discutimos es adecuado para la construcción de la historia? ¿Qué conceptos pueden articularse o activar lo social? ¿Bajo que modelos captamos lo real? La realidad plantea dos exigencias, una su explicación (bajo un ángulo) y la otra la de su potenciación (ángulo de la acción).
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[1] FURTADO, C.; (1985), La Economía Latinoamericana. Formación histórica y problemas contemporáneos. 18ª edición. Siglo XXI.
[2] CASANOVA, G. P.; “Reestructuración de las ciencias sociales: Hacia un nuevo paradigma” en Ciencias Sociales: Algunos conceptos básicos. México, 1996. Siglo XXI.
[3] FOLLARI, R, et. al. (1984) Trabajo en comunidad: Análisis y perspectivas. México. Universidad Autónoma del Estado de Sinaloa.